Texto atracones

Texto atracones

13 enero 2017

Mi despedida

“¿Quién soy yo? Muy buena pregunta, lástima que no os la pueda contestar. Porque ni yo misma lo sé.”

Estas fueron las primeras palabras que escribí en este blog en el apartado Sobre mí y de eso han pasado ya casi tres años. Han pasado muchas cosas, si miro atrás me doy cuenta de que he cambiado mucho y la valoración global es sin duda muy positiva. Me he creado una vida de calidad (¡que no perfecta! por suerte...) y al fin y al cabo eso es a lo que aspiraba el primer día que entré en el centro de tratamiento de trastornos alimenticios. Ahora he llegado a este punto del camino en el que las ganas de compartir mi proceso se han transformado en deseos de cerrar capítulos y los sentimientos de inseguridad y miedo se han tornado certezas en mi vida.

Empecé a publicar con unas ganas tremendas en el 2014, hacía más un año que me habían dado el alta del centro donde asistía para tratarme el trastorno por atracón y, en ese momento en el que había comprobado que estaba consolidado todo lo aprendido, tenía unas ganas increíbles de compartir. Tenía tantísimas cosas que decir de todo lo que había aprendido en mi tratamiento y estaba tan tan tan segura de que habría gente al otro lado de la pantalla a la que podía resultar de ayuda que no podía no hacerlo.

"Domando atracones, modo on." Designed by Ddraw
Cuando Mil pesetas de chuches dio sus primeros pasos, el trastorno por atracón estaba controlado, superado… domado es la palabra que yo escogería y sobre esa base (¡tan necesaria para mí!) debía empezar a reconstruir mi vida y a averiguar quien era. De hecho, esa era una pregunta que me obsesionaba muchísimo desde hacía años: el tema había salido varias veces en mis sesiones de grupo de tratamiento y era una inquietud permanente y recurrente que siempre planteaba a los psicólogos a los que iba. Antes, durante y después de mi trastorno por atracón.

Y lo más divertido de todo (ironía) es que la última pieza de mi puzzle siempre era la respuesta a la pregunta ¿Quién soy? Veréis, os lo explico mejor. Estas frasecitas que os pongo a continuación han salido de boca de psicólogos, psiquiatras, amigos, familiares, conocidos, gurús de la autoayuda… son universalmente conocidas:

- Muéstrate tal como eres
- Sé tú misma (esta frase es lo peoooooor del mundo mundial)
- Sé fiel a tus valores / principios / ideas /ideales
- Lucha por tus sueños
- Cada persona es única y especial
- Todo el mundo merece ser amado por ser quien es

Y etcétera etcétera etcétera….

Yo he rebatido todas estas frases con las mismas dos palabras, pero ¿Quién soy? Si no sé quien soy, no puedo mostrarme como soy, ni ser yo misma, ni ser fiel a mis principios, ni buscar mi esencia interior (seguro que está en mi bolso, que es donde siempre se me pierde todo), ni recibir amor sólo por que me lo merezco por ser…. ¿quién? Ah sí, por ser quien soy.

En mi estilo de agarrar el toro por los cuernos (la de veces que me habré equivocado de cuernos que agarrar, Dios…) me dediqué a diferentes planteamientos:

1. Si sé quien fui, sabré quien soy. Meeeeec. Error. Si yo antes era una chica con obesidad mórbida y que padecía trastorno por atracón, ¿eso significaba que ahora era una chica que había padecido obesidad mórbida y trastorno por atracón? No me gustaba esa idea porque entonces significaría que el pasado siempre definiría mi futuro. Yo hoy por hoy no soy sólo una mujer que ha superado un trastorno por atracón, me niego a ser reducida a eso. Yo no soy mi trastorno alimenticio.

Pero, ¿y vosotros? ¿Querríais que vuestro pasado os definiera como personas? No lo creo.

2. Haré listas hasta averiguar quien soy. La madre del cordero… desde hace años tengo listas y listas por casa de todos los colores y tamaños. También pasé por la fase de “No sé quien soy, pero sí sé quien no soy” y venga listas otra vez intentado definirme con lo que no era para llegar hasta una respuesta satisfactoria. Nada. Cero patatero. Esto tampoco me funcionaba. En primer lugar porque era muy variable: un día me sentía más generosa, otro más egoista, era constante a épocas, mi sentido del humor también fluctuaba… Encima súmale facetas: quién soy como mujer, como hija, como amiga, como alumna, como trabajadora… y en cada una de esas facetas tenía rasgos diferentes. Y no, no soy bipolar, que ya os leo el pensamiento…

3. Iré a la esencia de mi ser para saber quien soy. Bueeeeeno, esta fase me duró un suspiro. Si la parte pragmática (listas) no funcionaba, igual encontraba respuesta en la parte energética, que si mi niño interior, que si mi luz que me define como ser humano, que si mi poder femenino… No. Seguí sin encontrar una respuesta correcta a la pregunta ¿Quien soy?

4. La etapa hippie. Si no sé quien soy, puedo ser lo que quiera. A esta etapa llegué gracias a una psicóloga que me decía… literalmente con estas palabras, os lo juro, “coño, deja ya de pensar en quién eres y decide quien quieres ser”. Bien, esto ya estaba mejor. Estaba cerca… pero todavía no cantaba Bingo, sólo cantaba Línea. Vale, yo decido quién quiero ser a partir de ahora pero hay dos problemas: 1. mi pasado no me define, pero me condiciona, con lo cual no me deja ser quien yo quiero ser. Y 2. (rizando el rizo) no sé quien soy, pero es que tampoco sé quien quiero ser. ¿Me pongo a hacer listas para averiguar quien quiero ser? (imaginaos un iconito con mi carita de niña aplicada haciendo listas y más listas jajaj)

Y entonces llegamos al presente. Quien dice presente dice pasado-cercano (no me seáis tiquismiquis) concretamente noviembre-diciembre 2016 / enero 2017. No he tenido ninguna revelación. Únicamente como si de un proceso natural se tratara las cosas han ido cayendo por su propio peso y muchas piezas que estaban sueltas por ahí flotando han encajado perfectamente. Han sido ya bastantes años de terapia, tratamientos, búsquedas por mi cuenta, ganas de arreglar cosas en mí, cosas que me disgustaban, dudas, inquietudes, miedos… y parece ser que todo va encajando.

No os lo retraso más, quiero deciros en este último post lo que he descubierto sobre Quien soy. Ya os digo que la respuesta no recuerdo ni cuando me vino, ni de qué manera, simplemente sé que ya no puedo vivir sin ella, porque es perfecta. Cumple todas las condiciones: se adapta, es variable, flexible, a la vez fuerte y constante, no es una inspiración puntual porque es fruto de un proceso largo en mi vida, define quien soy y también quien quiero ser pero sin renunciar a mi pasado y, a la vez, determina quién no soy.

¿Quien soy? YO SOY MIS ACCIONES. SOY LO QUE HAGO. SOY LO QUE DECIDO HACER. NO SOY MIS PENSAMIENTOS.

Tengo la inquietante seguridad (mal que me pase) que las personas que hemos pasado por un trastorno alimenticio tenemos cierta tendencia, inercia, predisposición o como quiera llamarse a tener multitud de pensamientos que nos encaminen directamente a la comida. Y que los tendremos de por vida. Pero como yo no soy mis pensamientos ni puedo controlarlos, yo soy la que decidí, decido y decidiré no darme atracones. Y soy la que no se los da.

Cuando vienen épocas bajas (porque así es la vida, llena de altibajos) y me llegan los conocidos miedos e inseguridades y me bloquean hasta querer esconderme bajo el nórdico y no salir nunca más de la cama para no ver a nadie, yo soy la que mueve el culo y sale a la calle.

Cuando todo va rodado, yo soy la que hago cosas. Cuando todo sale de culo, yo sigo siendo la que hace cosas.

Yo no soy el pensamiento de “no vale la pena”, soy la que sigue luchando a pesar de que pensamientos como esos seguirán viniendo. Y se lucha con las acciones, no con la cabeza.

Reconocí el pensamiento de miedo, pero aún así soy la que actuó y viajó sola a Turquía estas Navidades en plena ola de atentados, a pesar de esos pensamientos paralizantes. Obviamente si estoy escribiendo esto es porque he vuelto viva… a pesar de que me pillaron allí dos atentados, el del 31 en Estambul y el de Esmirna días después.

Me enamoré del palacio Topkapi de Istanbul

Porque… además de ser lo que hago, soy la que tiene libertad para elegir qué hacer. Yo decido cómo actuar ante cada situación.Y esa libertad, seguida de mi acción, es la que me acerca a la mujer que quiero llegar a ser.

Ahora… al final de tu día, sí me dirijo a ti que me lees. Dime, cuando acaba el día, ¿qué es más importante? ¿Los millones de pensamientos que has tenido o como has actuado a pesar de ellos o incluso gracias a ellos? Frente a tus miedos, inquietudes, enfados, alegrías, miedos, nervios, ansiedades (cosas que por otro lado tenemos todos en mayor o menor medida y tendremos de por vida)… ¿qué has hecho? ¿cómo has decidido actuar?

Frente a tus ganas de darte atracones, siento decirte que lo importante no son tus pensamientos o sentimientos, lo importante es LO QUE HAS HECHO. Cuando no te das ese atracón, cuando usas herramientas para no dártelo, cuando te apoyas en otros y no te lo das… eso es lo que marca la diferencia, eso es lo que te define.

Un psicólogo / psiquiatra te ayudará con el tema de los pensamientos, emociones, desencadenantes, ansiedad… pero es esa milésima de segundo (todavía recuerdo lo rápido que es) en la que decides qué haces la que marca la diferencia.

Yo soy la que sigue luchando. Soy la que no se da atracones para llenar su vacío que ya es muy pequeñito en comparación con años atrás. Esa es una de mis acciones. Esa es quien soy. Lo que hago. Sí, seré sincera, esta lucha contra los atracones es millones de veces más fácil ahora que hace tres años. Pero es que mi tratamiento para superar los atracones no estaba lleno de pensamientos, estaba lleno de acciones: miles de ellas, a diario. Por eso, he salido de ahí. No fue una lucha. Fueron decenas de luchas y de acciones diarias. Día tras día, durante años. Y así es cómo deberá ser tu proceso si decides acabar con los atracones: lleno de luchas diarias que marcarán la diferencia.

La combinación perfecta e indisoluble es ACCIÓN + DECISIÓN LIBRE. Si en alguno de los mails que he recibido estos años alguien me hubiera escrito: “me doy atracones y me los quiero seguir dando”, yo le habría contestado: “Ole por ti. Porque has tomado una decisión (asumiendo todas las consecuencias que acarree esa decisión, sean buenas o malas), porque tomas acción dándote atracones y porque eres consecuente entre lo que quieres, lo que eliges y lo que haces. Perfecto. Tienes toda mi admiración”. Desgraciadamente, eso nunca ha pasado. Lo más habitual ha sido: me doy atracones y no quiero dármelos, me doy atracones y no sé cómo parar, quiero parar y no puedo, elijo otra vida pero mis acciones me llevan en dirección contraria, decido no darme atracones pero me los sigo dando…

Por lo tanto, la fórmula del éxito en el tema del control de los atracones, así como en cualquier ámbito de la vida, sería:

- Definir libremente qué es lo que quieres para tu vida. Y una vez establecido el objetivo…

- ¡A por ello! Acciones que te acerquen a ese objetivo.

Busca herramientas, ayuda, soluciones, cáete, vuélvete a levantar, equivócate, aprende, vuélvete a caer, persevera, no te desvíes de tu objetivo…

- Y sobre todo… persiste. Porque es fácil luchar cuando todo viene rodado, pero lo que marca la diferencia y te hace avanzar más en el camino hacia tu objetivo acercándote a él, es persistir y seguir cuando no hay motivación o estás cansada e incluso llena de dudas.

Me doy cuenta de que, a medida que avanzo en este post, está todavía más cerca el cierre. A cada letra tecleada me acerco más al punto final y no puedo evitar emocionarme. Y mucho.

Los posts de este blog han sido mis experiencias, mi vida y mi aprendizaje pero la verdadera alma de Mil pesetas de chuches tengo clarísimo que han sido los centenares de mails vuestros que he recibido en este tiempo. Como si de un iceberg se tratara, la parte visible y más pequeña eran los posts y los comentarios de cariño que me íbais dejando y que nunca podré agradecer lo suficiente. Pero los mails que me habéis escrito… Me contábais vuestra vida, vuestros sueños, vuestros miedos, vuestra desesperación ante los atracones. Me pedíais ayuda, un consejo, algo que os ayudara, aunque sólo fuera la esperanza de que era posible salir de este problema.

No sé si bien o mal pero lo he hecho lo mejor que he podido o que he sabido y guardo en el corazón como pequeños tesoros la gente que me volvió a escribir pasados unos meses para decirme que habían tomado un nuevo rumbo en sus vidas, o que habían iniciado tratamiento o que iban a hacerlo…

A todos vosotros sólo puedo deciros gracias por acompañarme en este viaje. Y gracias es una palabra que se queda muuuuuy corta, os lo puedo asegurar. De la misma manera que he empezado todos mis mails de respuesta de la misma manera: “Gracias por la valentía en escribirme y contarme tu caso”. De verdad, os lo agradecía pero había algo más, os he admirado a todos los que me habéis escrito, porque para confesar por lo que estáis pasando y pedir ayuda es necesario ser muy valiente y vosotros los fuisteis. Yo escondí mi problema durante más de 10 años sin confesárselo absolutamente a nadie, por eso, admiro, además de agradecer, a las personas que me habéis abierto vuestro corazón, porque es algo que yo tardé años en hacer.

Y hasta aquí hemos llegado… No me queda más que decir de este trastorno alimenticio. He compartido todo lo que tenía dentro y todo lo que he aprendido. En este blog os lo he dado todo y no os he dado nada para ayudaros. Todo porque no me he dejado nada de todo lo que me ayudó a recuperarme estando en tratamiento y nada, porque es papel mojado para vosotros hasta que no decidáis coger las riendas de este problema.

Da igual las personas que conozcas que hayan superado este problema, no importa quien esté a tu lado o en quien te apoyes, es indiferente todo lo que sepas sobre este tema. Sólo tú mismo con tus acciones y decisiones diarias eres el que puede apartar de tu vida los atracones para siempre. De hecho, sólo tú eres el dueño de tu vida, así que actúa como el protagonista de ella y lucha por lo que quieres. Te lo mereces.

Por mi parte te deseo lo mejor, te agradezco de corazón tu compañía en este viaje que ha sido Mil pesetas de chuches y ahora… perdóname que no pueda seguir aquí pero tengo muchos más sueños por los que luchar e intentar alcanzar. A ti te deseo lo mismo: que cierres pronto el capítulo de tu vida de este trastorno alimenticio y corras hacia tus otros sueños.

Un abrazo.


* Con esta libreta / diario a estrenar, empiezo una nueva etapa...

29 diciembre 2016

69 cosas sobre mí (shhhhh...)

¡Oye! Que me he enterado que ahora está de moda entre bloggers el temita “50 cosas sobre mí” y como son mis últimos días de blogger oficial allá vamos... aunque yo lo he reconvertido a 69, a mitad de post descubriréis el porqué…

  1. Tengo tres nombres, porque el cura que me bautizó era un cachondo y se lo exigió a mis padres.
  2. Soy tetera, no cafetera.
  3. Los colores naranja y amarillo me ponen de mala ostia.
  4. Bailo salsa, bachata, kizomba, zouk, danza del vientre, bollywood, jota segoviana (por parte de padre), muñeira (por parte de madre) y sardanas (porque no me pude escaquear de pequeña).
  5. En un futuro no quiero tener hijos (también auto-llamados por mí “monstruos”, “renacuajos”, “churumbeles”…)
  6. Cuando un tío quiere ligar conmigo me dice que tengo los ojos verdes, para mis amigos los tengo marrones, para un par de rolletes los tengo color miel, en el mar en verano parecen grisáceos; pero sólo yo sé que son verdes amarronados con motitas doradas y son diferentes el uno del otro.
  7. Tengo más de 100 lunares en todo el cuerpo. Mi dermatólogo se pide la baja cada vez que me toca revisión de todos… (lo segundo no es verdad).
  8. De pequeña quería ser una de las chicas del Telecupón.
  9. Tuve una hermana que murió nada más nacer.
  10. Cada vez que veo una Barbie no puedo evitar recordar como de pequeña hacía que ella y Ken follaran sobre la alfombra. Nunca conseguía que Barbie se abriera de piernas.
  11. Mi película favorita es Lo que el viento se llevó.
  12. Después de la última limpieza anual calculé que tengo 67 pares de zapatos / sandalias / botas.
  13. El número 13 es mi número de la suerte.
  14. Me chifla hacer tests y encuestas.
  15. Soy más de pendientes que de collares.
  16. Si algún día encuentro maromo, me gustaría casarme en Las Vegas vestida de show girl. Él que vaya como quiera...
  17. Tengo una carpeta en el ordenador con algunas ideas de vestidos para ello.

    ¿Os pensábais que era broma? ¡Pues no!
  18. Tengo una extraña fijación con series de TV sobre la prostitución de lujo.
  19. Perdí la virginidad a los 18.
  20. Me operaron de apendicitis de urgencia mientras vivía en Polonia.
  21. Le vomité a una monja encima #noescoña.
  22. Soy Tauro con ascendente Leo. Traducción: a veces tengo un carácter de mierda.
  23. Soy atea. Lo de la monja ya os dio alguna pista, ¿no?
  24. He llegado a llorar de emoción (con hipo incluido) al leer algunos mails de chicas que me han escrito para darme las gracias por este blog.
  25. No me llevo bien con pelirrojos / pelirrojas. No hay feeling.
  26. Soy capaz de dormir más de 24 h seguidas (¡comprobado!).
  27. No soporto las voces agudas. Les arrearía a sus propietarios una ostia... así con la mano bien abierta...
  28. Soy de Martini blanco solo, en copa, con un solo hielo y con un palillo con dos aceitunas verdes rellenas de anchoa.
  29. En el cine no empiezo a comer palomitas hasta que no empieza la película. ¡No en los avances! ¡No en la publicidad! ¡No en los trailers!
  30. Ya tengo planeado mi funeral y están al tanto varias personas cercanas. Primero, soy donante
    de órganos, lo que quede que lo incineren y con las cenizas, ¡que no me entierren! Las cenizas se ponen en una vasija biodegradable, de una empresa que ya he decidido, con las semillas de un cerezo (el árbol todavía puedo cambiar de opinión) Y quiero que mis personas queridas estén mientras me entierran (aún no sé la localización exacta), bebiendo, comiendo, riendo ¡no quiero lágrimas! mientras suena la canción “Last Dance” de Donna Summer.
  31. Por alguna extraña razón me encanta hablar en público o frente a una gran audiencia. Y se me da bien.
  32. Me chiflan las alturas. Algún día me tiraré en paracaídas.
  33. Tengo un talento increíble para sexualizar cualquier cosa. Ejemplo: el título de este post. Tengo la mente sucia, sí…
  34. En el cole yo era la empollona preferida de los profes.
  35. Tengo más de 20 dioptrías de miopía en cada ojo. Yo inventé las gafas de culo de botella.
  36. Nunca salgo con gafas de casa. ¡No sin mis lentillas! es mi slogan particular.
  37. Llevo un diario desde los 11 años (ya van varios tomos).
  38. Con 12 años gané el 1er premio del concurso de relatos de Sant Jordi de todo de mi colegio con un cuento “inspirado” (los cojones inspirado, ¡¡¡plagiado!!!) de una enciclopedia antigua de mis padres. Nadie lo ha sabido nunca. Todavía tengo remordimientos, no digo más…
  39. Soy un poquito bastante ambiciosa.
  40. Me cuesta un mundo pedir ayuda a alguien. Léase: para llorar en su hombro, montar un mueble de IKEA, que me lleve en coche a algún sitio, que me preste un libro…. Me cuesta, me cuesta, mmmm… mejor dicho que no pido ayuda nunca.
  41. Odio que me llamen Meri. Meritxell, ¡leñe!. Bonus: Mery es una marca de fregonas, buscadlo en Google si no me creeis.
  42. Tengo miedo a todo desde hace años. Vivo con miedo.
  43. Soy una intolerante con las faltas de ortografía. He llegado a entrar en comercios para decirles que el cartel que tenían escrito en el escaparate estaba mal escrito.
  44. Soy súper mega híper ultra impaciente.
  45. Me chifla leer y nunca presto mis libros porque no me gusta que me los soben. Jamás leería en un lector digital.
  46. Me atrae muchísimo el mundo árabe... Es algo mágico.
  47. Pero no me quiero morir sin visitar Cuba y Santo Domingo.
  48. Soy nocturna. A partir de las 6 de la tarde me llega la vitalidad, soy más creativa y hasta me mejora el carácter. Por la mañana soy un trapo malhumorado sin energía.
  49. Soy procrastinadora de nacimiento y por vicio.
  50. Prefiero mil veces planificar, que llevar a cabo. ¡Adoro hacer listas!
  51. Viví en Palma de Mallorca y acabé harta de la isla y de los alemanes.
  52. O-DI-O del verbo DETESTAR, sinónimo de ABORRECER, cocinar. ¡No lo soporto y tengo que hacerlo cada día!
  53. Si no hubiera sido periodista habría estudiado filología clásica, pero lo descarté porque no quería acabar de profe aguantando a mocosos maleducados.
  54. Soy una obsesiva de las series americanas: sigo decenas y siempre estoy descubriendo nuevos pilotos. Nota: no soporto Friends, para mí es la serie más sobrevalorada del mundo. Y ya no me da vergüenza decirlo en voz alta.
  55. Me encantan los aeropuertos. Son mis lugares preferidos y soy capaz de imaginar miles de historias emotivas ambientadas ahí.
  56. Si Chayanne me dice ven… lo dejo todo. Ese hombre es puro morbo.
  57. Soy de letras puras. Hace más de 20 años que no hago matemáticas y ya se me ha olvidado como dividir con papel y lápiz.
  58. Tengo alergia a todo animal de pelo y pluma. Mi gato se llama Ginger :)
  59. Cada 5 de enero por la noche sigo dejando mis zapatos en el balcón, fruta y tres cuencos de agua para los camellos. ¡Ey! ¿qué pasa? No os riais de mis ilusiones…
  60. Hace sólo un año que he subido por primera vez de paquete en una moto deportiva y adoro la adrenalina que siento y la velocidad.
  61. Urbanita 100%. Campo no más de 3 días.
  62. Fornicio con música bajita, please. Y con luz tenue.
  63. Con 18 años quería hacer la mili pero me echó para atrás lo de llevar el pelo corto.
  64. Esto ya os lo conté, en fin de año siempre tomo 24 uvas (con sus correspondientes deseos): 12 uvas me las como horario peninsular y otras 12 uvas me las tomo a la una, cuando se las toman en las Islas Canarias. Este año ni 24 ni 12...
  65. Hace poco me he enamorado de la palabra japonesa: Kintsugi / Kintsukuroi 金継ぎ/金繕い
    (¡obviamente he hecho un copy de la palabra original! que no tengo yo el teclado para farolillos japoneses….) y es el arte de la reparación de la cerámica uniendo las piezas con oro o plata y entender que la pieza es más hermosa por haberse roto. Igualito que las personas.
  66. Soy una fan total de los Escape rooms. Llevo hechos más de una docena.
  67. Nunca leo horóscopos, ni me he echado el tarot ni nada eso, porque me lo acabaría creyendo a pies juntillas.
  68. He superado un trastorno alimenticio: trastorno por atracón.
  69. Éste es uno de los posts que más he disfrutado escribiendo en estos más de dos años. Podría hacer sin problemas una segunda parte escribiendo 69 cosas más. Quizás un poco narcisista sí que soy… ¡¡¡pero poco!!! ;)

Si de 69 cosas que me definen, sólo una se refiere a los trastornos por atracón… ¿me entendéis que no quiera seguir dándole tanta importancia en mi vida a la comida? No se la merece la muy p_ _ _ . Tampoco dejéis que os defina a vosotros.


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Éste ha sido el último post... del año pero únicamente el penúltimo del blog. El último lo escribiré en Enero cuando vuelva... si vuelvo...¿de dónde? Pues si es que queridos lectores mientras vosotros acabáis de leer este post yo estoy a miles de kilómetros de mi casa, de Barcelona, y espero seguir con vida, la verdad. Estoy de vacaciones en un sitio que quería visitar desde hace años porque me parece mágico pero siempre me surgían excusas para no hacerlo: no tenía con quien ir, no me atrevía a ir sola, era un sitio peligroso, no encontraba el momento... Y este año decidí enfrentarme a todos mis miedos y me he venido unas semanas a recorrer Turquía. Sola. A pesar de la más de decena de atentados de este año, a pesar del estado de emergencia en el que está el país, a pesar de que los turistas somos objetivo, a pesar de los atentados de este mes diciembre... A pesar de mis miedos que me frenaban más que todo lo anterior.
Así que os deseo una buena entrada de año 2017 con muchísimo cariño y en cuanto vuelva me despediré de este blog como corresponde. ¡Un abrazo fuerte!

28 diciembre 2016

Un mini vistazo a mi biblioteca de blogs


“Dime con quién andas…. y si está bueno me lo mandas” No, perdón… quería decir…. “dime con quién andas… y te diré quién eres”. El refrán popular es ese, pero también es cierto que a la gente se la conoce por sus lecturas, entre otras cosas. Así que hoy me quiero despelotar (más) frente a vosotros y quiero compartir muchos de los blogs que leo y reviso a diario. Igual os descubro alguna pequeña joya que os encanta. ¿Os apetece probar?

CAJÓN DE SASTRE-UN POCO DE TODO


http://weloversize.com/ La Biblia de la mujer del siglo XXI. No hay mucho más que añadir. Ahí hay de todo: moda, sexo, belleza, psicología, salud, cultura… Pocas personas no conocen ya esta web. Si entras, te quedas.

http://www.elcajondegatsby.com/ Mi blog preferido con diferencia. Ya os lo mencioné en alguna ocasión. El cajón de Gatsby es pura poesía que te toca el alma. Sus posts me han acompañado en momentos difíciles, me han hecho llorar, me han hecho sonreír, me han dado coraje para tomar algunas decisiones en mi vida… Forman parte ya de quien soy.

https://lenguajecorporal.org/ Este blog es súper interesante y no sólo por los artículos que publican sobre comunicación no verbal sino también sobre otras temática variadas.

http://haggardsknowbest.blogspot.com.es/ Éste es el blog gamberro de la lista. Son excepcionales por las reviews que han hecho (y hacen) de cada capítulo de la serie americana Outlander de la que soy fan y además me leí toda la saga de libros hace años. Si eres seguidor de la serie, échale un vistazo, sino no entenderás nada. A mí, me han hecho llorar de la risa frente al ordenador, sin poder parar, y eso… muy pocos lo consiguen.

http://www.lasclavesdesol.com/ Reflexiones de una majara, así tal cual. Pero te digo yo que si no conoces a Sol no sabes lo que te estás perdiendo. Somos muchos los seguidores de su blog y de sus historias donde el humor está muy presente y donde inevitablemente te acabas enamorando de cada palabra que sale de la pluma de Sol y que te deja vislumbrar su arrolladora personalidad.

http://treintay.com/ Otro blog de autor como el de Sol. Diario de una treintañera son las historias reales y súper divertidas de Sandra Broa su autora.

http://www.cosmeticaquefunciona.com/ El título lo dice todo. Anda que no he probado yo potingues porque los había visto recomendados en este blog.

https://eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com Blog de reflexión muy interesante con una temática bastante variada, pero sobre todo en la línea de la sociología.

http://yofollecontigo.tumblr.com/ No sé cómo ni por qué pero estoy enganchada a este blog… no me atrevo a definirlo, no hay narices, mejor échale un vistazo.

http://yoelijocoser.com/ Resulta que hace más de un añito me compré una maquina de coser sencillita con la que voy haciendo mis cosas y este blog es uno de los que he encontrado más interesantes al respecto.

http://newartemis.tumblr.com/ Su propia descripción: “Patriarcado, sexismo, machismo y micromachismos. Intento de blog feminista hispanoparlante. Difusión feminista internacional. Ni loca del coño ni feminazi: tú eres gilipolllas y punto. Abstenerse machimonger y machitontas, gracias.” Todo dicho.

http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/ Posts sobre sociología, antropología, diferentes culturas y sociedades… uno de aquellos blogs que lees con gran placer y que te abren una ventana de par en par a otros mundos

http://lavueltaalmundo.net/blog-de-viajes Mira que hay blogs de viajes y cada uno tiene algo que me llama la atención pero si pudiera escoger sólo uno… ¡éste!

https://girlwithcurves.com Y el estilazo y el rollito que tiene esta chica en su blog de moda… ¡envidia total!


PSICOLOGÍA

Aquí ya entramos en materia, porque no sólo de ocio vive el hombre. Ni la mujer. Estos tres blogs de psicología son, a mi parecer, de lo mejorcito que hay ahora mismo en castellano. No sólo me parecen súper interesantes sino que yo misma me he aplicado y me sigo aplicando muchas de las cosas que leo ahí. Nada de fórmulas mágicas, ni de psicología a 2 € (que es como llamo yo a los blogs-pro-paulo-coelho-pro-el-secreto-y-derivados). En cualquiera de estos tres links, encontrarás contenido de muuuucha calidad, seriedad, rigurosidad, innumerables herramientas para tu crecimiento personal y desde luego una gran ayuda si decides aprovecharla.

http://www.psicosupervivencia.com/

http://habilidadsocial.com/

http://psicorumbo.com/blog



¿Y qué hay del TRASTORNO POR ATRACÓN?

Pues sólo os voy a recomendar uno:

http://1espejo1000ventanas.com/ No es propiamente un blog sino una red de blogs sobre los trastornos alimenticios pero tratados en positivo. En estos blogs encontraréis personas que han superado (¡sí! SUPERADO de verdad) sus TCAs o que están en el camino adecuado, es decir en tratamiento para hacerlo.

Ahora bien, no os voy a recomendar más. Hay otros blogs sobre esta temática es cierto pero, aunque los leo de vez en cuando, no los sigo ni muchísimo menos. Y eso es por varias razones: o porque no comulgo con las ideas sobre su tratamiento o directamente porque no me parecen que os puedan servir de ayuda.

Me pasa lo mismo con muchos blogs que leo en inglés sobre chicas que han superado su TCA. Me “chirrían” algunos temas que no se adecuan no sólo a lo que a mí me han enseñado sino a mi forma de entender la superación del trastorno por atracón.


¡Pues ya esta! En esta lista no están todos lo que sigo pero sigo todos los que están. No os los he puesto todos porque a ver qué digo yo que para qué os van a interesar blogs sobre salsa y bachata, o en catalán para las que no sois de aquí, o del cuidado de pelo rizado (#oyequetienesutruco), o sobre periodismo, o sobre formación para montar una empresa ;) o sobre tendencias en maquillaje... pero vamos que si queréis me los pedís... Y vosotros, ¿me queréis sugerir algún blog?


07 noviembre 2016

Marchando una de fracasos, éxitos y Breaking news...

Freepik
En un mundo paralelo, Meritxell estaría exultante frente al ordenador escribiendo este post, hoy lunes 7 de noviembre de 2016 por la noche al volver del trabajo, henchida de orgullo, con una sonrisa de oreja a oreja y con una sensación de profunda felicidad por lo conseguido, deseando contaros todos los detalles de su logro.

En la realidad... estoy frente al ordenador escribiendo este post desde mi casa, hoy lunes 7 de noviembre de 2016 a las cuatro de la tarde (cuando debería estar en el trabajo) envuelta en una bata rosa y hasta arriba de antibióticos para controlarme las anginas y la gripe que me tienen en cama desde hace tres días... y que me han impedido alcanzar aquello por lo que había luchado.

Parece un fracaso... pero todo depende del cristal con el que se mire. Para mí, no lo es. Y no es resignación sino la visión clara de la realidad. De mi realidad.

En mi anterior post os dejé un poco colgados (cual jamón) con un temita que me había inspirado el programa The Biggest Loser. Si lo leísteis ya sabréis lo especial que fue este programa para mí en mi recuperación del trastorno por atracón y una cosa que siempre me llamaba la atención era cómo ponían a correr a los concursantes desde el día 1. Os podéis imaginar que la mayoría sufrían lo indecible cuando corrían con su obesidad mórbida a cuestas. Pocos meses después ya estaban corriendo maratones, triathlones...

Es algo que ya me llamaba la atención en su momento y a raíz de verme la temporada completa nº 15 para escribir el anterior post se me encendió la bombilla: “¿y no podría correr yo también?”. Cuando pesaba 125 kilos no habría tenido huevos de prestar atención a esa idea aunque se me pasara por la cabeza pero... ¿ahora? ¿y por qué no?

Dejadme contaros algo sobre mí. Nunca he tenido vocación de nada pero en el periodismo, mi profesión, descubrí mi mayor afinidad. ¿Sabéis lo que se dice de muchos periodistas en la carrera? Que sabemos un poco de mucho y un mucho de nada. ¡Y a mí eso me encanta! Yo no quiero ser especialista en nada, quiero probarlo todo y luego decidir. Quiero PODER probarlo todo y luego decidir.

Y los atracones, así como la obesidad mórbida, no me dejaban probar muchas cosas: ¿sabéis que hay un límite de peso para subir a según qué caballos (obvio) o para subirse en atracciones de un parque, o para tirarse en paracaídas? Eso a mí me mataba, porque mis 125 kilos de peso me quitaban el poder de decidir si yo quería hacer las cosas o no. No podía, punto.

Una vez empecé a recuperarme del trastorno por atracón y a perder peso empecé a PODER hacer muchas cosas que antes no podía, así que recuperé mi libertad de decisión. Y, en mi línea, probé muchísimas cosas simplemente por el placer de experimentar: me apunté a esgrima (descubrí que soy una patata con el florete ese) porque ya me valía el traje, me subí a atracciones a las que antes no podía, subí a montañas haciendo senderismo a las que antes no podía porque el cuerpo no me aguantaba, hice parasailing, me tiré en tirolina.... Y no por probar todo eso me he convertido en esgrimista profesional ni en montañera. Así que, ¿por qué no probar a correr? Sólo porque ahora ya puedo. Y luego ya decidiré si me gusta o sino.

Esta idea se me ocurrió a finales de agosto, principios de septiembre. Total, que con la idea en mente pensé: “hombre, correr por correr, pues no... pero si tuviera un objetivo...” Y justamente vi por Internet que el domingo 6 de noviembre (ayer) se celebraba en Barcelona la carrera de la Dona, la carrera de la Mujer. Mi mente planificadora y analítica al máximo pensó:

     - Quedan dos meses y una semana para prepararme.
     - Son casi 8 km, tampoco hablamos de 20, parece factible.
     - Regalan una camiseta rosa con el dorsal. Esto es una fucking señal del destino, con lo que me gusta a mí el color rosa (estimado lector, mire alrededor de las letras de este blog y verá que es cierta mi predilección por ese tono)
     - Es la carrera de la Dona y yo soy feminista. Vale, es significativo, ¿no? Luego me enteré que hace una semana fue la carrera de bomberos en Barcelona, ¡ayyy qué tonta fui! No soy bombera pero ¿y lo que habría disfrutado yo ahí si hubiera ido? Aishhh...

(Aviso: como buena seriéfila, pido mil disculpas por el pedazo spoiler que os he hecho nada más empezar este post. Sé lo que fastidian pero... yo soy la guionista, sorry. Ya sabéis cómo acaba este tema...)

Pues venga, listo, con la fecha del 6 de noviembre en mente, primer objetivo: conocer mi estado de forma física. Uno de los días que fui al gimnasio, calenté un poquito... me fui directa a la cinta de correr, me subí, escogí una velocidad razonable y empecé a correr...

¡450 metros! ¡ 450 puuuutos metros! Eso es lo que aguanté corriendo, antes de creer que había llegado mi momento y de que no llegaba a cumplir los 37 años. ¡Casi me muero allí mismo! Era deprimente verme cuando paré de correr: no respiraba, jadeaba como un jabalí, sudando lo que no he sudado en mi vida, casi doblada del esfuerzo, con los ojos abiertos al máximo del esfuerzo a punto de saltarse las lentillas a la pantalla de la cinta de correr... un “chou” así tal cual. Y directa para el arrastre.

Claro, 36 años sin correr... ¡es lo que hay! Plan B.

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En el post de junio os hablé de que había contratado a un entrenador personal, aunque creo que omití deciros algo... que el tío está buenísimo. Pero mucho, os lo prometo. Es un pipiolo de menos de 30 años con un cuerpazo y una carita de niño picarón que me pone cardíaca. Uff, ya me he liado yo sola cuando en verdad sólo quería decir que le consulté a mi entrenador-buenorro (bautizado así con mis amigas) que cómo veía él el tema, porque él sí que es runner. El tío, encantadísimo de ayudarme a prepararme en algo que a él le apasiona, me ha estado echando una mano (Mmmm...¡ojalá me hubiera echado las dos!) durante estos dos meses. Yo creo que él lo ha hecho porque, si yo la palmaba, él se quedaba sin clienta, pero bueno...

Dos semanas y pico después de mis súper 450 metros emulando a una gacela, aquí la menda (¡yo!) ya corría con más o menos soltura 2.7 km en dos-tres bloques: 1km + 1,1 km + 600 m ó 2,1 km + 600 m. ¡El mundo a mis pies! Llegaba de sobra a prepararme para el 6 de noviembre. Iba súper motivada al gimnasio, veía mis avances, estaba convencida de que lo iba a conseguir.

Y de repente en octubre, a un mes de la carrera, la cosa no tira. Pasa que no puedo correr ni 600 metros sin sacar el higadillo en pleno gimnasio. La cosa no mejora, ni descansando, ni forzando, ni aguantando por orgullo, ni motivándome ni nada de nada... porque lo que me ocurre es algo fisiológico.

Y es que señoras y señores.... ¡no pido, exijo redoble de tambores para esta pedazo noticia que os voy a dar! En septiembre empecé a cumplir, cumplí (y aún sigo cumpliendo) con uno de mis propósitos de este año 2016: ¡dejé de fumar! Oeeeeeeee se escucha a la multitud rugir acallando los aplausos enloquecidos, los gritos ensordecedores coreando mi nombre … (me pierdo, lo sé...).

Y esto tan fantástico que según mis cálculos era así: dejo de fumar + paso unos días de adaptación física + gano resistencia al correr + tengo los pulmones a tope se ha convertido en... Dejo de fumar + pillo gripes, constipados y todo lo que vea durante varios meses y luego si eso ya la cosa empieza a mejorar. Soy de letras, no de ciencias.

Sin estrenar. Hasta me imprimí el nombre
cuando la fui a buscar

Mi primera renuncia fue “bueno, si no puedo correr 8 km, corro 4 km”; una semana después fue “bueno, voy alternando corriendo y andando”; la semana pasada en plena bronquitis fue “bueno, aunque no pueda correr porque me ahogo, hago íntegra la carrera andando” y finalmente este viernes pasado... Anginas, gripe, en la cama, con baja médica y a 39 grados de fiebre “No voy a la carrera porque no puedo ni coger el ascensor de mi casa sin caerme, y arrastrarme como una lagartijilla no es una opción”.

Que me dice el entrenador-buenorro que él también había sido fumador y que el cuerpo necesita adaptarse a la nueva vida sin tabaco y se tarda unos meses. Que le digo yo al entrenador-buenorro que si no me lo podía haber dicho antes “pedazo de...”...

Así que...

- ¿Dónde está mi fracaso? ¿En no haber corrido la Carrera de la Dona? Pues vale...

- ¿Dónde están mis éxitos? En haberme entrenado durante dos meses para correr la carrera, en haber quintuplicado mi distancia inicial, en haber ganado resistencia, en afianzar la seguridad en mis capacidades, en haber luchado hasta el último día, en haber sido flexible, en no haberme rendido, en haber dejado de fumar (¡Por Dios, sólo por esto quiero mi pin de premio!).

Sería tonta, además de cegata (que sí, que soy miope) en definir esto como resignación.

Y otra cosa os digo... en cuanto mis pulmones se recuperen de forma definitiva en poco tiempo haré una carrera completa corriendo y aunque esta vez no haya podido ser, será entonces mi primera vez. Y el año que viene... no sé si seguiré corriendo de forma habitual pero sí os aseguro que en la carrera de Bomberos sí que estaré cruzando la línea de meta a todo trote y bien rodeada...


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Y llegan las Breaking News que no tienen nada que ver con el tema de este post... pero que, haciendo analogía, las cosas no son lo que parecen. Lo de antes parecía un fracaso y os he demostrado que en verdad fue mi éxito.

Lo de ahora... parece una mala noticia pero en verdad es muy buena. Las despedidas siempre son buenas porque pueden verse como un fin o como un inicio de otras etapas. Esto es como una relación de pareja... llega un momento en el que hay que tomar una decisión: o seguimos para adelante, nos casamos y avanzamos... o se termina.

¿Me implico de verdad con el tema de los trastornos alimenticios? ¿Ofrezco ayuda no sólo en mi blog sino a través de otras vías como me habéis propuesto muchas veces? ¿Me formo para ofrecer no sólo ayuda vivencial sino profesional en este tema? ¿Sigo buscando formas de ayudar a las personas que padecen un trastorno alimenticio o.......? O..... Ahí está el quid. En el O. ¿O me dedico a vivir la vida que he luchado por recuperar y que ya tengo? ¿O aparto definitivamente este trastorno alimenticio de mi vida después de haberle dedicado tantísimos años: primero en sufrirlo, luego en recuperarme y los últimos años en hablar de él y de la recuperación en este blog? Os podéis imaginar la respuesta... Tengo tantas cosas por hacer en mi vida, por vivir, por experimentar, por descubrir, por fracasar, por aprender... y ninguna de esas cosas está relacionada con la comida. Por eso luché, por apartarla de mi vida. Ahora, me toca ser consecuente y apartar este blog también de mi vida. Con amor, pero apartarlo.

Ya me habéis conocido en estos dos años y sí, soy un poquito Drama Queen, así que es obvio que no me iba a despedir de vosotros a la francesa, sino con cariño, con calma... y con tiempo. Con tanto tiempo que aún me quedan dos meses.

El 1 de enero del 2017 empezará para mí habiendo dado por finalizada mi etapa en este blog, me habré despedido antes de todos vosotros y ni siquiera empezaré el nuevo año (ni acabaré el anterior) en España sino que estaré de vacaciones en otro país... y en otro continente. En mi destino soñado, por fin. Pero eso ya os lo contaré más adelante...

28 octubre 2016

“Quiero vivir, no sobrevivir”, Tumi. TBL 15. Mi opinión sobre el TV show americano The Biggest Loser

¿Por qué este post? Por esto:

Hace dos años mucha gente se llevaba las manos a la cabeza por la pérdida de peso de la concursante Rachel Frederickson ocurrida en la temporada 15 del programa/reality americano The Biggest Loser. Rachel pesaba 118 kilos y perdió 70 kilos quedándose en 47 kilos y medio. En su momento no le di mayor importancia al bombo que le estaban dando al temita con el peso de la ganadora del concurso ese año, pero los meses pasaban y seguían erre que erre: medios españoles, medios estadounidenses, blogs, noticias on line… Todo el mundo tenía una opinión al respecto y el 100% de lo que leí eran críticas negativas: que si la ganadora Rachel había desarrollado un trastorno alimenticio, que si esa pérdida de peso no era sana, que dónde estaban los límites de los programas de televisión, que si se cuestiona la ética de los medios audiovisuales, que si se habían utilizado drogas en la pérdida de peso, que si estos programas eran inútiles…

Llegó un momento en el que, en todos los medios que visitaba, me encontraba casi cada semana noticias referidas a esta chica, así que una vez la podía obviar, pero diez… El nombre ya se me quedó en la cabeza y ya suponía que cuando yo empezara a ver esa temporada del programa ya me habrían hecho un spoiler brutal y ya sabría quién era la ganadora por toda la repercusión mediática que había tenido. Porque sí, yo veo el programa The Biggest Loser. Es más, por eso os estoy presentando este post: seguramente yo tengo mucho más derecho a opinar al respecto que el 99% de la mayoría de gente que lo ha hecho. Y aquí van mis argumentos:

- The Biggest loser es un TV show Americano que lleva 17 ediciones. Bien… a estas alturas de mi vida me he visto ya 12 temporadas enteras. ¡12 señoras y señores! Y en mi edad adulta. No es que lo empezara a ver desde pequeñita y ya no me acuerde de las primeras sino que tengo todos los programas descargados en mi ordenador (mmm… creo que la descarga ilegal es un delito, pero no cambiemos de tema) y hace sólo unos 4 años que he empezado a verlo. En estos 4 años me he visto las 12 temporadas enteritas y no he visto más porque estoy “reservando” las otras temporadas (os cuento luego el porqué). ¿Alguien en España está en una situación parecida? Porque si lo está, me encaaaaantaría debatir con conocimiento de causa cada vez que he visto un artículo en castellano (de España) criticando este programa.
* Hago hincapié en España, porque en América latina, al estar en el mismo continente, les es más fácil ver la televisión estadounidense.

- Soy periodista. Y esto me califica, entre otras cosas, por encima de todas las opiniones no-rigurosas de pseudo-blogs que van a la crítica fácil y al sensacionalismo, sin un análisis concienzudo. Es más, he trabajado en el medio audiovisual así que puedo opinar sobre este programa no sólo como espectadora sino con una mirada más crítica.

- He tenido obesidad mórbida: 125 kilos de peso midiendo 1.62cm. De mujeres, yo estaría en la media, e incluso por encima de algunas participantes de este programa. La obesidad mórbida es muy habitual en USA, pero no en España, así que disculpa pero tener que leer a una persona con normopeso, sobrepeso e incluso una obesidad tipo I criticando este programa me enerva. Que opinen si quieren, pero ¿criticar? ¡Ja! Yo puedo tener mucha empatía con un calvo, pero ni se me ocurriría criticar lo que él está sintiendo porque por mucho que lo entienda yo no estoy en su situación. Es él quien lo vive, no yo. Entonces, leer a alguien cuestionando sobre la salud y/o cuestiones estéticas de una persona con obesidad mórbida sin saber lo que implica… me exaspera. Y mucho. ¿Que todo el mundo puede opinar? Por supuesto, pero luego que no llore si alguien con más conocimiento le rebate sus críticas infundadas.

- No sólo soy seguidora del programa sino que voy más allá: sigo, he seguido o seguía en redes sociales a varios concursantes (con los que me he podido identificar más) y a los más de tres entrenadores que ha habido (han ido cambiando), así que más o menos voy siguiendo sus opiniones al respecto, sus vidas, sus fotos… desde hace más de 10 años. Sus vidas desde hace 10 años, no mi seguimiento. Y no sólo eso sino que sigo, con más o menos afición, otros programas similares de pérdida de peso de la televisión americana. No soy pro-yanki ni nada de eso, pero bueno, allí la obesidad es una epidemia y la tele refleja esa realidad. Y me he sentido más identificada con esa realidad que con la que tenía a mi alrededor.

Con todo esto dicho… aunque intuyo que ya lo suponéis, yo estoy a favor del TV show The Biggest Loser. De hecho, ha formado, forma y formará parte de mi vida para siempre. Es algo muy especial. Así que sí, tengo que defenderlo.

En última instancia, para los que hayáis podido escuchar cosas sobre este programa os diría que le deis una oportunidad y miradlo con una mente abierta y crítica pero no condicionada por los comentarios que hayáis podido escuchar.

El caso es que hace un mes más o menos me volví a encontrar ooootra vez con noticias sobre Rachel Frederickson (creo que era en la revista People), así que pensé: “mira tú, ya me han hecho muchísimos spoilers de la ganadora de la temporada 15, así que voy a vérmela”. Hasta entonces había visto 11 temporadas seguiditas, así que salté directamente a la 15, para ver realmente a qué venía tanto escándalo. Hacía ya como unos 9-10 meses que no veía ningún episodio y volví a verlo en esa temporada.

Y lo cierto es que esta temporada 15 ha sido paradigmática de toda la trayectoria del programa y os voy a hablar de ella. Para mí, sin lugar a dudas, ha sido la más especial. Así que si alguien no la ha visto y piensa hacerlo, mejor que deje de leer, porque voy a destripar toda la temporada. Os aseguro que vale la pena.

                          

Empecemos por lo básico, ¿Qué es The Biggest Loser? Es un reality de la tv norteamericana NBC que se estrenó en el año 2004. Los concursante son personas con, como mínimo, obesidad severa cuyo objetivo es perder el mayor peso que puedan para ganar un premio en metálico de 250.000 dólares (por eso el nombre del programa). Las herramientas para lograr esa pérdida de peso son alimentación adecuada, conciencia sobre lo que impulsa a cada uno a comer desaforadamente y muchas horas de ejercicio diarias aislados en una especie de rancho, donde se desarrolla el programa. Según la temporada, se compite de forma individual o con pareja (familiares, amigos, desconocidos, compañeros…) aunque inicialmente siempre suelen formarse equipos.

Creo que no es necesario dar más detalles. Eso es lo básico.

Vayamos a lo importante que quiero contaros en este post.


ASPECTOS NEGATIVOS de The Biggest Loser:

- Es un reality y es TV o sea que el show es lo que prima. Se busca (y se nota, ¡se nota mucho!) conmover al espectador. Imágenes, secuencias, avances, música, forma de contar las historias… se busca revolver por dentro a la persona que está tras la pantalla. Todo, absolutamente todo, se magnifica. Si alguien vomita, llora, se deprime o se frustra (esto pasa cada capítulo) lo repiten hasta la saciedad, hacen hincapié y lo destacan. Pero, ¡cuidado! es equitativo. Cuando las lágrimas son de felicidad, cuando luchan, cuando consiguen sus metas (no tienen por qué ser de perder peso) también se magnifica con la música, las imágenes, los diferentes planos de alegría, el contexto…



- El peso. En USA pesan en libras, en España en kilos. Al principio, calculaba mentalmente pero
ahora ya me he acostumbrado a ver el programa con las hojitas delante y calcular pesos intermedios. Es un mal menor.

- La gran cantidad de peso perdido en poco tiempo. Hablamos de 30-40-50-60 kilos o más en 4-5-6-7 meses máximo… ¿Es saludable? Los médicos dicen que no. Yo no voy a juzgar eso porque no soy médico, el programa sí está tutelado y seguido por médicos y además sólo saben si es saludable o no los concursantes cuando acaban el programa y con analíticas en la mano. Pero sí diré que la pérdida de peso no es por arte de magia, es una consecuencia lógica de la alimentación saludable que llevan allí y 4 – 5 horas de ejercicio o más diarias con entrenadores personales forzando al máximo la maquinaria.


- Los gritos. Todos los entrenadores gritan a los concursantes, que será como forma de motivación al hacer ejercicio y todo lo que tú quieras, pero sí gritan. Y les azuzan y les meten el dedo en la llaga de sus debilidades para que se esfuercen más…

- Los juegos de inmunidad y recompensa en cada capítulo, a mí personalmente me cansan, pero bueno es un TV show. Un espectáculo y eso le da vidilla a los capítulos.

- El patriotismo. A mí es que me chirría un poco el… no sé cómo llamarlo… amor a los EEUU que sienten los que allí viven. Es un sentimiento de “orgulloso de ser de este país” que está bastante presente.

- El objetivo es perder el mayor peso posible en los meses que dura el programa. Y es muy frustrante ver que cada persona es un mundo y algunos tienen de por sí un metabolismo más lento que otros. Por lógica, un hombre que pesa más de 300 kilos tendría que perder peso más rápido que otro que pese unos 150 kilos. Y justamente en esta temporada era muy frustrante (para él más, seguro) ver este caso en uno de los participantes.

- La mayoría de sus comidas no son extrapolables a nuestra forma de vida mediterránea, así que olvidaos de que os dé ideas. Alguna da, pero muy pocas. De hecho, algo que yo considero negativo si lo comparo con mi aprendizaje es que sus comidas son estrictas al límite. Por ejemplo… frente a la idea de un pastel. Lo que enseñan en este programa es a cocinarlo con productos bajos en calorías pero con el mismo sabor y a no pasarse; a mí me enseñaron que podía comerme un trozo de pastel calórico disfrutándolo y sin repetir. Y así con el resto… fritos, rebozados, fast food. Yo puedo comer de todo, a ellos les enseñan que no, que mejor lo cocinen todo de forma sana pero sabrosa.


¿Vamos a TODO LO BUENO Y POSITIVO que aporta este programa?

- Lo principal y más importante: da visibilidad a una realidad. Y esa realidad es una persona con obesidad severa o mórbida y todo el mundo interno emocional que eso conlleva. Lo siento en el alma, pero una persona (me da igual española o americana) que no haya llegado hasta ese extremo no es capaz de entender lo que se siente y lo que se piensa. Y este programa no sólo lo hace visible de una forma directa sino que busca una solución a un problema. La obesidad mórbida existe, más en unos países que en otros, pero existe y los que la padecen tienen los mismos derechos que cualquier otra persona.

- Relacionado con la visibilidad, este programa señala (y sí engrandece, pero magnificar no es inventar, eso existe) todos los problemas físicos que supone la obesidad mórbida. Y no me refiero sólo a las patologías médicas y a cifras sino a las de la vida diaria: no poder subir escaleras, no poder atarse los cordones de las zapatillas, renunciar prácticamente a la vida sexual, movilidad muy limitada casi nula, problemas de respiración, problemas de piel, disminución de la calidad de vida… Así, sin paños calientes. Cuando ves todo eso en la pantalla de TV y tienes obesidad mórbida se mezcla la rabia, con el miedo, la vergüenza y las lágrimas, además de con la identificación. Cuando no tienes obesidad mórbida puedes sentir pena, comprensión e incluso empatía. Lo que no se puede es esgrimir que eso no es la realidad y que el programa de TV hace un show de eso. Eso es la realidad de algunas personas, guste o no.


Frase motivadora en la pared: "el pasado no define
tu presente". ¡Ole!
Otro ejemplo: haciendo ejercicio les fuerzan al máximo. Y muchos participantes los primeros días acaban vomitando. Y mucho. Forzarles es parte del programa, las ganas de vomitar son reales. Os puedo asegurar que con 100 kilos y haciendo zumba, no había clase que yo no me mareara y tuviera náuseas. ¿La diferencia? Yo paraba, ellos no. Nadie se muere de eso y forma parte del “espectáculo” del programa. Es una minucia, realmente, no es tan importante. Y a lo mejor, con suerte, incluso sirve para concienciar.

- Todo el mundo se puede sentir identificado con este programa y con las vidas de los participantes. Hay situaciones muy duras: El hombre al que se le murió su mujer y tuvo que sacar adelante solo a sus dos hijas y sólo encontraba refugio en la comida / una hija de padres alcohólicos / la muerte de un padre todavía no superada / la madre obesa con una niña con sobrepeso que se cuestiona su labor como madre… todos ellos han recurrido a la comida para gestionar su dolor. Pero también hay situaciones menos dramáticas e impactantes aunque igual de dolorosas: la mujer que tiene tanto sobrepeso que no puede jugar con sus hijos a causa de su poca movilidad y tiene miedo de volver a intimar con su marido y que la vea desnuda / la chica jovencita que no consiguió superar una mala ruptura con su chico (¡esta era Rachel!) y alcanzó los 117 kilos de peso. Siempre hay un motivo.

Ahora, echad cuentas, más de 10 años conociendo a decenas de participantes cada uno con su historia llena de dolor: niños, adultos, hombres, mujeres, tercera edad, todas las edades, todos los perfiles socio-económicos, diferentes personalidades… Eso no es ficción, eso es la vida real. Es SU vida. Son muchas más de 100 personas. ¿En serio alguien puede cuestionar eso tan a la ligera?

Una de las frases más impactantes que escuché esta temporada 15: “No quería tener hijos, porque sabía que por mi peso moriría pronto”. Se me sigue encogiendo el corazón al recordarla…

- Otra de las cosas positivas de este programa es la INMENSA inspiración que provoca en sus espectadores. En Internet se encuentran fácilmente personas que a raíz de ver el programa han encontrado la fuerza para perder peso. De hecho, a partir de los primeros años, hasta en el mismo programa se les empieza a dar notoriedad de vez en cuando. A eso súmale la plataforma on line del programa TBL Club: miles de personas de todo el país se apoyan mutuamente para adoptar nuevos hábitos de vida saludables. Y súmale también los centros (en plan spa) donde las personas pueden acudir a recibir tratamiento. Más los libros, videos, DVD’s… ¿Negocio? Sí. ¿Efectivo? Para quien quiera. Sólo por todas las personas (miles) a las que han ayudado, ¿no vale la pena todo esto? Porque en España, ni oler de lejos una situación similar.

- En el programa se ve absolutamente todo el esfuerzo, el sudor, las lágrimas, las dudas, los cabreos, los momentos de rebelarse, la rabia, la mala ostia, la decepción, la depresión, la angustia, la sensación de fracaso cuando una semana no se adelgaza… presentes semana tras semana y día tras día. Señoras y señores eso es superar un trastorno por atracón y comer de forma sana y hacer ejercicio. No es un camino de rosas. Implica lucha y esfuerzo. Toooodo eso no se ve en las típicas fotos de Antes Vs Después o en los cambios espectaculares de peso que tanto nos gustan. Toooodo esa progresión, no siempre lineal, se ve en The Biggest Loser.

- En este programa no se permite la actitud de víctima que identifica a muchos de los que sufren trastorno por atracón. Cuando esa actitud aparece, se la señala y se lucha contra ella.

El médico por allí al fondo controlando el entrenameinto
- Más cosas positivas: están todos los participantes controlados por médicos, nutricionistas y psicólogos. Porque ellos lo dicen y porque se ve. Y lo mejor de todo (esto me encanta) es cuando te están mostrando algo en primer plano y al fondo “se ve algo”. Me encantan esos momentos porque son los más naturales y no-guionizados, descubro muchos de ellos: los médicos controlando a alguien subido a una bicicleta elíptica, a unos desayunando tranquilamente o comiendo un tentempié al fondo de la imagen, otro frotándose la barriga y suspirando después de un esfuerzo, otro abriendo la nevera y cogiendo comida sana, uno que sale de plano y vuelve más al fondo con una bolsa de zanahorias…

- Hay que tener claro que este programa no es la vida real, es como estar en rehabilitación: un entorno aislado que te prepara para la vida diaria. Punto, no hay más. O sea que vale ya de frasecitas como “lo que ocurre en el programa no es real y luego no se puede mantener”. Lo que le ocurre a un drogadicto es lo mismo: aprende unas conductas en rehabilitación que luego incorpora en su día a día. Pues esto es idéntico, ¿dónde está el problema? ¿para qué tanta queja? En la vida diaria, la lucha es otra. El drogadicto da pena si recae, y a los concursantes se les destroza y se les critica si vuelven a ganar peso. Bonito doble rasero… No se trata de repetir la vida de rehabilitación, sino de integrarla en la vida diaria: integrar alimentación saludable y ejercicio en el día a día.

- Quitando el ejercicio y la comida… es súper bonito ver determinadas escenas que muchos hemos vivido: se despierta la ternura cuando ves las lágrimas de alguna chica a la que le caben los pantalones de una talla menos que hace años que no se ponía, o cuando cambian de decena de peso y recuerdan la última vez que se encontraron en ese punto.

- Y, por último… también positivo es que los participantes salen ganando en salud. Y eso es demostrable. Los participantes salen con unas analíticas con resultados mil veces mejores que las que tenían cuando entraron. Y salen con una forma física mil veces mejor que la que tenemos muchos. Que alguien me explique a mí, si este programa “hace las cosas mal” como se dice en muchos blogs cómo es posible que la inmensa mayoría de los participantes sean capaces al salir de allí de correr decenas de km, hacer maratones, triathlones, hacer rutinas de ejercicios mortales… Eso no lo hacen las personas enfermas. Ni tampoco lo hacen las personas delgadas que no están sanas y saludables.

¿Que alguno dice que tiene problemas de riñón por perder peso tan rápido? Puede ser. ¿Y hacer dietas durante años no te jode el riñón también? ¿No será que tenía predisposición? ¿La obesidad mórbida era garantía de salud? Otros dicen que se han lesionado durante el programa. Hay formas de no lesionarse: no hacer nunca ejercicio. Que no pretenda la gente que por llegar a un peso correcto, se les vayan todos los males, porque si han tenido obesidad es lo más normal del mundo que eso haya acarreado consecuencias que en algún momento salen. Y os aseguro que acaban saliendo.


El caso de Rachel Frederickson

Esto es lo mejor de todo. Que el 99% de los que han criticado su pérdida de peso, no han visto su historia ni su progresión. Desde el día 1 no me quedó más remedio que cogerle un cariño enorme a esta chica a través de la pantalla porque de muy joven había renunciado a su futuro (una beca deportiva en una Universidad) para seguir a su novio a Europa. Una vez aquí, la relación se terminó y volvió a su país sola, con el corazón roto, avergonzada de sí misma y sin futuro ni profesión, aislándose día tras día de amigos y familia y quedándose sentada en el sofá viendo la Tv.

Se refugió en la comida, como muchos de nosotros. Así que superar su adicción a la comida era su pasaporte para recuperar su vida. Estaba llena de ilusiones, de deseos, de ganas de hacer las cosas, de recuperar el tiempo perdido… ¿cómo no le iba a coger cariño si su lucha fue como la mía?


Cuando en su presentación dijo con voz entrecortada y
a punto de llorar "Quiero una segunda oportunidad para volver
a tener el control de mi vida y ser quien quiero ser"  me tocó el corazón.
Hasta tenía´mos muchas similitudes físicas Rachel y yo.
¿Cómo no sentirme identificada?

¿Sabéis por qué gano Rachel este programa? No fue sólo por la pérdida de peso (no fue la única que perdió más del 60% de su peso en esta edición) sino porque lo luchó todo el programa. Pareciera que de repente se quitaron las cámaras de en medio y ella empezó a hacer las cosas mal y dejar de comer. No. Desde el día 1, Rachel “luchó” por superar su problema: era la primera que se esforzaba al máximo, la que se abría a corazón abierto mostrando sus dudas e inseguridades, la que seguía todos los consejos de nutricionistas y entrenadores, la que tenía una fuerza de voluntad brutal, la que seguía creyendo y luchando cuando no avanzaba, la que ganaba pruebas con una tozudez sólo igualable a la de una mula…. Muchos de sus compañeros a mitad de programa ya decían que la veían como ganadora porque estaba súper enfocada a sus objetivos. Y todo esto no era casual. Ella había sido deportista profesional, o sea que la disciplina y la constancia no eran nuevas para ella.

Pero claro, es más fácil ver el Antes, el Después y hablar por hablar. Yo no sé si en la final del programa, Rachel tenía infrapeso (si le calculo el IMC consta como Delgadez sólo) o si se excedió haciendo ejercicio o si dejó de comer para ganar o si tomó algo para perder más peso, pero hay cosas que sí sé:

   - Su trabajo y lucha en el programa están ahí, nadie se lo puede quitar.
   - En la actualidad ha recuperado su vida, pero NO su peso inicial.
   - Ella mismo reconoció que la destrozaba anímicamente que todo el mundo estuviera opinando sobre su peso, ¿qué derecho tiene la gente a hundir a alguien así?
   - Hacía las cosas bien. En un episodio se fueron todos los participantes de viaje y ella fue la única que llevaba su comida preparada en tuppers y planificada para esos días. El resto improvisó y... obviamente comió mal. Ella no. Esa es la base.
   - También sé que es patosa… esto viene a que incluso leí a un bloguero que decía que en la final se la veía “mareada” de tan delgada que estaba. ¡Los cojones! Lo que pasó es que se tropezó con la escalera, no hay más. No fue ni la primera ni la última en chanclas que se tropezó porque iba mirando a otro lado y riéndose DE IDÉNTICA MANERA que llevaba riéndose en plan despistada y mirando para todos lados los tres meses anteriores y que se veían en el programa. Es más, o sea… se marea en plano pero iba perfecta paseándose por el plató y sonriendo con sus taconazos de 15 cm ¿no?, ¡venga hombre!

Y ahora… respecto a mí…

Yo siempre había sido muy fan de los programas de televisión basados en cambios físicos espectaculares, ya fueran físicos o con maquillaje, vestuario… O sea los típicos del Antes y el después y soñaba con que eso me pasara a mí. En su momento no entendía que eso no es real. En medio hay una lucha muy dura, hay dudas, miedos, hay progresiones, recaídas… y todo eso se plasma en The Biggest Loser.

De Tumi son las palabras que titulan este post:
"Quiero vivir, no sobrevivir"
La primera vez que vi un episodio de este programa se me saltaron las lágrimas sin que pudiera
controlarlas, lágrimas que venían de muy adentro y que me quemaban el alma porque estaba viendo frente a mí alguien que sabía cómo me sentía, que estaba pasando por lo mismo que yo, que le ponía palabras a sentimientos y emociones que yo ni me atrevía a reconocer que estaban dentro de mí y me estaban destrozando por dentro, que sentía rechazo por ella misma y que sentía rechazo de la gente. Me quedé como hipnotizada mirando la pantalla… y así me enganché a este programa.

Durante todo mi tratamiento por el trastorno por atracón veía muchas veces el programa. A veces varios episodios al día, cuando me sentía peor, decaída o con ganas de tirar la toalla; a veces pasaban semanas entre un capítulo y otro, cuando me sentía con fuerza para seguir luchando sola. Y es que pasaba algo muy curioso (¡y sigue pasando!) no puedo comer mientras estoy viendo el programa, o sea que cero atracones, aunque tenga ganas. El comer es como ”ensuciar” lo que estoy viendo, es como echar por tierra un esfuerzo que estoy viendo en la tele y que debe ser el mío.

The Biggest Loser simbolizó para mí algo tan simple como “no estás sola”. Y eso… eso vale oro. Lo sabéis muchas personas. Me identificaba con sus cuerpos y mentes y me sigo identificado con sus “cuerpos restaurados” y con sus mentes. Aún de vez en cuando me pongo a ver alguna temporada que no he visto, simplemente por placer y porque ver esa lucha de esas personas es maravilloso.

No os podéis ni imaginar la de cosas que me dejo en el tintero, hay tantas cosas por debatir, por discutir, por mostrar, por revelar (participantes que han engañado, trucos, quejas inconsistentes de ex participantes que se pueden rebatir fácilmente, el tema de la flacidez… decenas de cosas) pero en algún momento hay que cortar este post.

Era necesario por mi parte aportar mi visión a tanta crítica que ha recibido este programa. Puede haber opiniones, puede haber críticas de hechos reales, pero criticar y vapulear algo sin conocerlo (lo primero) y sin reflexionar (lo segundo) es algo que me saca de mis casillas.

Este programa no te cambia la vida, no te va a dar una patada en el culo para que te levantes del sofá y vayas al gimnasio, no te va a quitar la bolsa de patatas fritas de la mano, no te va a obligar a que cambies si no quieres… pero para las personas que hemos tenido obesidad mórbida este programa ha sido un espejo, un espejo brutal que nos ha enseñado incluso cosas que no queríamos ver o reconocer de nosotros mismos y que manteníamos en silencio como un secreto vergonzoso. Y, para mí, para mí ha sido un acompañamiento brutal en todo mi proceso. Ha sido una de mis herramientas.

Por eso, este post era necesario para mí. No sólo para quitarme de encima el calentón que me da cuando leo las burradas que leo sino también para dejar constancia de su importancia en mi vida a lo largo de los últimos años. Este programa está unido a mí…

     - Celebré cuando perdí 100 libras (45 kilos) al igual que lo celebraban ellos y lo disfruté más que cuando perdí 50 kilos.

     - Le escribí una carta a mi yo del futuro igual que los concursantes hicieron una vez.

    - Me despedí de mi yo del pasado con cariño.

     - Me levanté del sofá innumerables veces para ir al gimnasio después de ver uno de sus programas…

     - Lloré lo que no está escrito y viví con muchos concursantes sus triunfos y sus derrotas.

     - Probé (y aún sigo con ellas) algunas recetas que vi en este programa.

     - Me emocioné cuando mi entrenador personal en el gimnasio me ponía a hacer ejercicios que yo ya conocía por haberlos visto en el programa.

     - Y…. me ha motivado recientemente a hacer algo que pensé que nunca haría porque no podía y es…. ¡¡¡¡¡STOP!!!!!! Es algo tan especial que os lo contaré en mi siguiente post, de aquí a 10 días justos ;) …

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