Texto atracones

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06 mayo 2016

The famous…. ¡Zona de confort!

Hace muuuucho, muuuucho, muuucho tiempo (bueno, no tanto)… como algo más de 4 meses… justo en la noche de fin de año os conté todos los rituales que hacía para atraer la buena suerte: ropa interior roja, anillo de oro en la copa, ventanas abiertas, empezar el año con el pie derecho… y colocar una maleta en la puerta para favorecer los viajes durante el año. Pues bien, yo no sé qué ha pasado este año que se ha juntado que es el mío (os lo contaba aquí) con que algún conjuro de estos se ha salido de madre. ¡Para bien!

En concreto el de los viajes… no me preguntéis cómo pero el caso es que en tres meses y poco mi pasaporte lleva los sellos (¡no materiales!) de las Fallas, Tarragona, la Cerdaña francesa, Valencia, Londres y Marrakech. Contenta no, lo siguiente… aunque claro también aumentan el número de inseguridades y miedos ante cada nueva situación.

El último viaje del que he vuelto ha sido Londres, una especie de auto-regalo de cumpleaños porque no conocía esa ciudad y tenía una amiga allí que hacía años que no veía. La idea era ir a Londres sola y, luego, pasar todo el tiempo que pudiera (que no era mucho) con esta amiga cuando ella no estuviera trabajando. El resumen es que me lo he pasado muy bien, ha sido chulo… ¡y hay algo que siempre recordaré que pasó allí! Ya estará asociado a mí de por vida. ¿Qué si os lo cuento? ¡Por supuestísimo!

Veréis, el tiempo que estuve allí, durante el día hacía el guiri sola por la ciudad y algunas tardes quedé con esta amiga para ponernos al día de nuestras vidas, echarnos unas risas, beber cerveza y todo eso… Todo controladísimo: miedos, inseguridades, comida… Todo en orden, porque el nivel de disfrute era mayor que el desasosiego que sentía. Incluso cuando visité Camden Market (para quien no haya estado, el súmmum de la ropa cool europea en plan mercadillo bien colocadito) y vi que no había ropa que me cupiera me lo tomé con filosofía. A ver… claro que había ropa de mi talla: camisetas, vestiditos, pantalones… pero es que yo me encaprichaba de vestidos entallados muy pin up, corpiños, camisetas súper ajustadas… de los puestos más originales y atípicos. Y no es que sólo no hubiera mi talla, es que sólo las hacían en versión S y M. Ya os digo, ningún problema ni comeduras de cabeza.

Bueno, que si empiezo a hablar de ropa me lío y pierdo el hilo del asunto…

Pues la suerte (o no-suerte, según como se mire…) quiso que un día me encontrara en Facebook un mensaje de un conocido de hace tiempo del mundo de la salsa que me decía que estaba viviendo en Londres desde hacía un par de meses y que se había enterado que estaba de vacaciones y ¿que por qué no quedábamos? ¡Pues hombre claro! "Me viene de perlas para estar menos tiempo sola por aquí cuando mi amiga no sale", pensé. Me quise hacer la listilla (a ver si aprendo que esto nunca me sale bien) y muy segura de mí misma le dije que había pensado ir SOLA a un club de salsa a la ciudad para que ver qué tal el nivel de los ingleses (cursillo acelerado de prepotencia recién aprobado) y pegarme unos bailes y que por qué no se apuntaba… ¡vamos, como si yo le estuviera haciendo una favor, nos ha jodío! Este chico súper majo me dijo que sí, así que, adelante, quedamos una noche para ir a bailar salsa. Y yo feliz como unas castañuelas porque sola no habría ido ni de coña aunque me apetecería una barbaridad.

Llega la famosa noche… quedamos a las 20.30h… llego a la entrada del pub… mi amigo no ha llegado… le escribo… me contesta que ha tenido un contratiempo y que llega a las 21h… ¡Me-cagüen-todo-lo-que-se-menea-del-copón! Empieza a oler ya la caquita que me estoy haciendo… Respiro, relax… no pasa nada… y pienso (creo que fue el último momento en el que mi pensamiento fue coherente): "Vamos a ver, ¡no pasa nada! Es tontería quedarse en la puerta lloviendo, entro, voy directa a la barra ¡ahí con seguridad y sacando pecho!, me pido una cerveza y espero tan ricamente en la barra bebiendo hasta que mi amigo llegue a las 9h. Hasta voy a ser como la protagonista seductora y súper segura de sí misma de una película". Sí, sí… ¡los cojones!

Plan en marcha, entro en el bar y… ¡¡¡mierda!!! Os juro que la gente de dentro olía mi miedo… Voy a la barra y no había taburetes para sentarse porque… nadie bebía en la barra, sino que cogía la bebida y se sentaba en una mesa. ¡Fantástico! ¡Relax! Pido mi cerveza… me ponen medio litro, bueno, venga, vale, así tardo más en beberla y me entretengo… y con la cabeza alta, las tetas fuera (¡¡¡erguida!!! no me las saqué no…) y la cerveza en la mano, casi temblando, voy caminando por el bar a no sé qué, mientras no para de sonar reggaetón… Oteando, buscando un sitio libre donde sentarme y me convirtiera en invisible por arte de magia o buscando a saber qué… Os juro que no eran imaginaciones mías: todo el mundo estaba sentado en mesas en pareja o con grupos de amigos y algunos (mentira, ¡muchos!) levantaban la vista, me miraban (las tías, me miraban de arriba abajo descaradamente las muuuuy putas, lo siento lo tenía que decir) y lo llevaban escrito en las caras y los gestos aún sin decir nada: “¿qué coño hace esta tía sola aquí?”. Y aquí la menda con cara de póker (que se piensa que lleva una sonrisa tranquila pero que más parece una mueca de estreñida) mirando alrededor, nerviosa: "¿Pero qué cojones hago? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Qué busco? Joder, estoy empezando a sudar de los nervios."

De repente… ¡salvada! Veo una puerta al fondo que da a una terraza y para allí que voy directa. Y al traspasar la puerta… un paisaje todavía más desolador. Ocho mesas en la terraza: seis con grupos de amigos, una con una parejita y… ¡una sin nadie! Para allí que voy directa con mi cerveza taconeando sobre el suelo adoquinado y sí, para las más avispadas, di un medio traspié, pero seguí caminando toda digna. Tenía que pasar, es de manual: tacones + adoquines = ¡Fuck!

Me siento, bebo un trago de cerveza, respiro… a ver si el oxígeno me llega bien al cerebro ante tantos nervios, inseguridades, ansiedades y empiezo a mirar alrededor. ¡Me estaban mirando en plan descarado! ¡Hijos de su puñetera madre! Al menos hay que reconocer que cuando les pillaba y era yo la que no desviaba la mirada con cara de mala ostia, ellos sí que la apartaban, pero de vez en cuando veía que volvían a mirar. ¡Joder! Eso toca la fibra a cualquiera… y si ya encima vas nerviosa e insegura pues… ¿Qué es? La cabeza a mil: ¿me miran porque estoy sola, porque no estoy tan delgada como ellas, por fea…? ¿Se me está yendo la cabeza ya de mil suposiciones y ninguna positiva?

Media hora después yo seguía sentadita sola en esa mesa enorme para seis personas, bajo el chiribiri ese de lluvia, con mi cerveza, fingiendo que pasar el rato sola rodeada de decenas de personas en compañía es mi hobby de los domingos noche, con ganas de ir a hacer pis y acordándome de la familia entera de mi amigo y de toda la puñetera saga de reyes de Buckingham Palace cada vez que veía que pillaba a algunos mirándome, y sí, en dos ocasiones de un grupo de chicas la ecuación fue miradas + cotilleos al oído. Que oye que podrían haber estado hablando de las crisis en Crimea, pero a mí me estaban metiendo el dedo en la llaga de las inseguridades.

Las 21.10h (encima se retrasa), 21.15h (le mato), 21.20h (quiero llorar), 21.25h SMS: "¿pero dónde estás?"  Respuesta…

                             

Tocada y hundida. Tierra trágame y ya cavaré yo un túnel de vuelta a Barcelona…

- Flash forward: En defensa de este chico diré que la excusa era buena: drama familiar. Me lo explicó todo al día siguiente cuando fuimos a cenar (pagó él la cena para compensarme, ¡hombre, por supuesto que se lo permití!) Pero volvamos a la escena del drama donde lo dejamos…-

1er pensamiento: que no me gusta que me llamen Meri, ¡joder!
2º: ¿pero para qué pagas 3 SMS en algo que me puedes decir en uno?
3º: Oh, oh… ¿y ahora qué coño hago?
4º Tú sigue bebiendo cerveza que aún queda y escribe a una amiga para matar el tiempo. Una vez se te acabe la cerveza, te levantas toda digna y te largas… ¡no corras, que llamarás más la atención! Sal tranquila, pero cooooooorre al metro y no mires atrás, correeeeeeee al hotel y directa a esconderte bajo las sábanas. Y reza, ¡reza! para no encontrarte un súper 24h abierto… porque ahí tendremos un problema y gordo de toma de decisiones.

En esas que se sienta un chico en el banco opuesto de mi misma mesa a hablar con alguien por el móvil.

Mientras tanto yo… pidiendo auxilio-camuflado a una amiga en la patria que me vio nacer:

                             

Y luego en cuestión de minutos todo fue muy rápido, llevaba ya más de una hora con la ansiedad por las nubes, se me acabó la cerveza… y en el momento de levantar el culo del banco para irme, tal como tenía planeado, mi mente se plantó y dijo NO. De repente llegué al límite de la ansiedad, ahora sí que me temblaban las manos y por mi mente pasaron miles de pensamientos inconexos que no me daba tiempo a analizar, sin orden, todos revueltos, rápidos, velocísimos: mi zona de confort, todos me miran, por qué me tiene que pasar esto, todos son mejores que yo, ellos no son mejores que yo, quiero bailar, no estoy haciendo nada malo por estar sola, no tengo por qué avergonzarme, tengo derecho a estar aquí, tengo derecho a estar sola sin que me juzguen, sí me han dejado plantada, por dios que no puede ser tan difícil hablar con alguien, morirse es grave esto no, ¡joder, deja de pensar y arriésgate, idiota!, total aquí nadie te conoce, ¿qué más te da lo que piensen de ti si en dos días te vas de este país?, millones de personas cada día hablan con desconocidos y no se les cae a cachos la lengua, a lo sumo la vergüenza y el miedo....

Miro alrededor, el chico de mi mesa sentado medio de lado ya no está hablando por el móvil pero sí con el whatsapp y me lanzo de cabeza a la piscina, sin pensar más…

     Yo: hola... (con voz estrangulada)
     Él: …….. (ni se gira porque no me oye)

(Vaaaaaa, ánimo, ya está lo peor, ¡inténtalo otra vez!)

     Yo: HOLA (ahí me he pasado)
     Él: Hola

(¡Ya está! Vengaaaa, ¡sigue!)

     Yo: Emmmm... ¿hablas castellano? (muy bien Meritxell, te quedaste en la época del "¿Estudias o trabajas?", ¿no? ¡Dios! qué poco ocurrente)
     Él: (sigue con el móvil en la mano)

(¡Joder! Por Dios, relájate!!!!!!!!)

     Yo: Perdona, una preguntita… ¿vienes a menudo por aquí? (nah ni te molestes en contestar, que ya sigo hablando yo) es que llevo un rato largo aquí sentada y no paran de poner reggaetón (le hago una mueca de asquete y consigo sacarle una sonrisa) y me habían dicho que aquí ponían buena salsa, entonces no sé si quedarme o no, porque yo venía a bailar (no a ligar, te lo dejo claro).

Y, en ese momento, ¡lo vi! Fue sólo un segundo pero fue una revelación como a cámara lenta: dejó el móvil encima de la mesa, se giró hacia mí, me miró a la cara y me contestó… me estaba diciendo con su cuerpo “Sí, te voy a dar conversación”.

     Él: Ya, es que el reggaetón es para que los ingleses se froten un poco jajajja pero la salsa buena la ponen a las 10h y es cuando llegamos todos los que bailamos….
     Yo: Pues qué alivio, porque estaba a punto de irme… pero siendo así me espero un ratito más, ¿no?.
     Él: Sí, sí, quédate que ahora ya llega un DJ que pincha muy bien: salsa cubana, son, guaguancó… ¿y tú también bailas? ¿De dónde eres?

¡SÍ!!!! ¡¡¡CONSEGUIDO!!!! En algún momento de la conversación todo empezó a fluir, respiré hondo y me relajé…. ¡y acabó siendo una noche grandiosa!

Efectivamente, a las 22h llegó el DJ, el ambiente cambió, empezó a sonar salsa, yo misma saqué a bailar a este chico, luego llegó su amiga-rollete, me la presentó, charlamos un rato… ¡y no paré de bailar en toda la noche! Me sacaban chicos, yo sacaba a otros, di conversación a un par que vi predispuestos: salsa, bachata, merengue… lo bailé todo. Me puse a debatir con un inglés de 70 años las diferencias entre salsa cubana y salsa en línea en Londres y en Barcelona, me escaqueé de un cubano de metro y medio que ponía las manos donde no debía, me bebí otra cerveza, me reí sin parar con el chico de la mesa y su amiga, la señorita “somos-ex-pero-no-nos-volveremos-a-liar”. Ya, claro…. Disfruté taaaaanto.

Finalmente, sí que me tuve que ir corriendo del bar pero porque, si no corría, perdía el último metro a mi hotel. Llegué a coger el metro por los pelos pero llegué y aún tenía que hacer un transbordo… al que también llegué corriendo por los pasillos y justita de tiempo pero aún me sobraron unos segundos para hacer una foto a este anuncio del andén antes de que llegara mi último metro. Y todo con una sonrisa de felicidad en mi cara.
Verdad, verdadera...

Seguro que muchos habéis oído hablar de la zona de confort y, si no lo habéis hecho, existen miles de artículos en internet escritos por psicólogos que os lo explicarán en detalle muy bien. Básicamente es esto:

                  

Y lo que he querido compartir con vosotros en este post no ha sido ni mi zona de confort, ni mi espacio fuera de la zona de confort sino el salto intermedio: ese espacio en el aire, ese momento de pánico, de vibración, de estómago contraído, nervios, sudor, ansiedad… ese momento en el que te la has jugado y aún no sabes si volarás o te estamparás contra el suelo… en definitiva, ese momento de vida.



En el avión, ya de vuelta a Barcelona, pensé en ello y me di cuenta de que, en esta ocasión… había salido fuera de mi zona de confort y había volado.

¿Aprendí que cuando me arriesgo tengo éxito? ¡NO! Aprendí que si me arriesgo puedo tener éxito o no; si no me arriesgo, seguro que no lo tengo. Esto último sí es una certeza.




Bonus: yo no creo mucho en karmas, ni destinos ni coincidencias ni todo eso… pero si vais a Londres, aquí os cito “mi lugar”: Stables market en Camden.

- Ahí están las tiendas-mercadillo para mí más espectaculares y originales de todo Camden Market. No hay de mi talla pero da igual siguen siendo excepcionales…
- Ahí está The Cuban, el bar protagonista de este post.
- Ahí hacen la mejor comida que probé en esos días y sana (si uno quiere), donde comí un delicioso plato típico filipino compuesto de arroz basmati especiado con pollo, soja y verduras.
- Y realmente el sitio en sí es muy original, son unos establos para caballos, reconvertidos, desde hace casi dos siglos.

31 marzo 2016

Aceptación Vs Resignación. La lección de hoy de Barrio Sésamo


Queridos niños y niñas, 

En la coco lección de hoy hablaremos de la diferencia entre ACEPTAR y RESIGNARSE. La autora de este blog se hace mayor, este mes de abril cumple 36 añazos y se está poniendo melancólica… le ha dado por recordar los dibujos animados de su infancia… Y, por eso vengo yo, que soy Súper Coco a enseñaros las diferencias entre aceptar o aceptarse y resignarse para que no os confundáis (que ella se ha liado un poco en los últimos años).

Pse, pse… por cierto, respecto a mi colega Triky, el monstruo de las galletas… no le vendrían mal un par de pautas alimenticias. Sólo lo digo…

Coco, 
creador del “Arriba-abajo”

Frente a una misma situación / persona / época desfavorable, o que no es del todo de nuestro agrado, hay dos formas de encarar las cosas: resignarse es sentirse víctima de las circunstancias, creer que no se tiene margen de maniobra para actuar al respecto y simplemente “sufrirlas” porque son inevitables; aceptar una situación es comprender que las cosas son de determinada manera y, en función de eso, decidimos que queremos actuar, pensamos qué hacer y qué actitud tomar al respecto.

Dejémonos de teorías y elucubraciones y vayamos a ejemplos y situaciones concretas.

ES RESIGNACIÓN CUANDO… después de darte un atracón piensas: “es que soy así y tendré este problema toda mi vida”.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… piensas “vale, me he dado un atracón, la he cagado, pero a partir de ahora mismo pongo todos los medios para que no vuelva a suceder”.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… piensas “estoy gorda, soy fea y nunca tendré una talla 36, ¿para qué arreglarme? si nunca seré como las otras”
ES ACEPTACIÓN CUANDO... piensas “de acuerdo, no tengo una talla 36, pero con mi talla 44/46/48/50/52/54/56/58…. voy a sacarme el mejor partido para verme todo lo guapa que puedo estar.”


ES RESIGNACIÓN CUANDO… no vas a la playa para que no te vean en bikini o bañador ¡pero la playa te encanta! Te resignas a no ir mientras tu cuerpo no sea como tú quieres.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… aceptas que no tienes el cuerpo / peso que deseas pero no te niegas a hacer nada que te apetezca, como ir a la playa.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… piensas “yo soy así y no puedo cambiar”.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… piensas “acepto que hasta ahora he actuado así, pero me pregunto a mí misma, ¿quiero seguir actuando así?”


ES RESIGNACIÓN CUANDO… la frase es “no puedo y nunca he podido”.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… la frase es “hasta ahora no he podido”.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… te sientes víctima del mundo.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… tomas el mando y decides ser responsable de tu vida con acciones y pensamientos.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… quieres eliminar la ansiedad de tu vida y luchas contra ella.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… admites la presencia de la ansiedad a tu lado, la reconoces, permites que esté ahí y sigues con tu vida.

Triky canta "Adiós galletita"
Foto: Photobucket

ES RESIGNACIÓN CUANDO… piensas que llevas muchos años dándote atracones y nada de lo que has probado ha funcionado, así que mejor quedarte tal cual.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… aceptas que llevas años dándote atracones pero decides que no quieres dártelos toda la vida, así que te pones las pilas y te comprometes a buscar soluciones y opciones que no hayas probado hasta ahora.



ES RESIGNACIÓN CUANDO… no sales de fiesta con tus amigas porque nunca ligas.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… aceptas que no ligas tanto como tus amigas pero que el pasártelo bien o no, no depende de tus amigas ni de los ligues… sino de ti.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… en el insti no quieres saltar al potro porque otras veces que lo has probado no has podido.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… te ríes de ti misma por no saltar al potro y aún así decides intentarlo una vez más y luego hacer una voltereta.


ES RESIGNACIÓN CUANDO… tu pareja tiene un humor de perros y se pone insoportable cuando se enfada o cuando algo no le sale bien.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… aceptas que tu pareja tiene un humor de mierda así que debes decidir qué haces con eso: ¿lo aceptas y lo vives con normalidad? ¿lo aceptas y DECIDES que no te afecte? ¿lo aceptas pero reconoces que no va acorde con tus valores y rompes la relación?


ES RESIGNACIÓN CUANDO… te conformas con tener a una persona tóxica en tu vida sólo por no sentirte sola.
ES ACEPTACIÓN CUANDO… aceptas que esa persona es de determinada manera y que tú eres la responsable de tomar una decisión sobre si mantenerla o no en tu vida sin conformarte ni intentar cambiarla.

Y cada una de nosotros tenemos millones de ejemplos como estos. Todos reales, sacados de nuestra propia experiencia...


La resignación es negativa, la aceptación positiva.
La resignación suele ser pasiva, la aceptación es activa.
La resignación te hace sentir mal, la aceptación no.
La resignación te frena, la aceptación te ayuda a crecer.
La resignación te esclaviza, la aceptación te libera.

La resignación es un lamento… “Esto es lo que hay”.
La aceptación es una pregunta… “Acepto lo que hay. Y ahora, ¿qué decido hacer…?

Acéptate, pero no te resignes…


¡Ehhhhh! Yo también tengo que estar aquí que
gracias a mí, la autora del blog se hizo periodista.

Gustavo, el reportero más dicharachero de todo Barrio Sésamo.

Foto: gratistodo.com

26 febrero 2016

La vida es una margarita…


Cuando una de mis psicólogas hace años empezó a decirme “Mira, Meritxell, la vida es una margarita…” yo pensé: “Allá vamos, la frikada de las 7 y cuarto de la tarde…” Pero mira, el planteamiento de esta psicóloga además de ser certero, fue repetido en varias ocasiones por otras psicólogas después, sin emplear la metáfora de la margarita, e incluso hace poco recordé que la misma idea no era nueva para mí. Allá en el año 2002 (hace más de una década en mis años de jovenzuela, moza y lozana haciendo las prácticas de mi carrera de periodismo) entrevisté a un escritor que publicó sino el primero, sí de los primeros libros sobre coaching en España y hacía referencia a nuestra vida comparándola a una rueda de un carromato. A saber, debía ser equilibrada, completa y estar siempre en movimiento. Hacia adelante, siempre. Como debía ser redonda nunca podía detenerse.

En cualquier caso, yo tengo los conceptos claros pero como la idea de la margarita es la más bonita y bucólica es de la que os quiero hablar. Me inspira más una margarita que una rueda, ¿qué queréis que os diga?

Primer paso: Margarita. O Daisy si queréis…

Fuente: Freepik
¿Lo tenemos claro? Bien. No se trata de deshojarla en plan “Me quiere, no me quiere” sino todo lo contrario, se trata básicamente de dos pasos.

     - Identificar la margarita como si fuera nuestra vida y, a partir de ella, cada pétalo es un aspecto de esa vida. Rellenémosla. Os daréis cuenta de que no tiene sólo 4 pétalos: salud, amor, dinero y salud. Sino bastaaaaantes más, así que concretemos porque nuestra vida es más compleja y no se puede catalogar sólo en cuatro apartados. ¿Ideas? Marido, hijos, religión, profesión…

     - Y ahora la parte difícil… Debemos crear / mantener / cuidar cada uno de los pétalos que conforman nuestra vida.

Hasta aquí la idea básica y fácilmente entendible que me planteaban. Ahora bien, por mis experiencias en la vida, mis ajustes, lo que veo y lo que quiero, he tuneado la idea de la margarita y he añadido varias modificaciones. Atención, no os perdáis:

     - Cada margarita es única e intransferible, de la misma manera que lo es nuestra vida, nuestros sueños, anhelos y fracasos. Así que no existe una margarita de pétalos ideal. La más adecuada es la que te creas tú siendo sincera contigo misma.

     - Hay pétalos dobles. Si algo tiene mucha importancia para mí, ¿por qué me voy a conformar solo con un pétalo? ¡No, hombre! Mejor doble. Pero, ¡cuidado! Porque un pétalo doble significa mayor importancia en tu vida, mayores alegrías pero los fracasos y el dolor también son dobles…

     - Para mí también hay grados. No todo se mueve en la dicotomía de: pétalo sí Vs pétalo no. O más acertado sería decir: presencia de pétalo Vs ausencia de pétalo. Hay grados porque de cada pétalo hay niveles, como si fuera un vaso: puede estar un poquito vacío, puede estar a mitad, puede estar más lleno o lleno del todo.

Entonces, ¿cuál es el objetivo? Que todos los pétalos sean importantes en tu vida, que haya muchos (cuantos más mejor), que nunca dejes de luchar por ellos o de cuidarlos y que haya movimiento: que vayas sustituyendo unos por otros, que algunos desaparezcan, que haya otros nuevos, que algunos se hagan más fuertes…

¿Por qué? Porque la vida está llena de alegrías y de tristezas, eso es impepinable. Si tenemos pocos pétalos y nos falla uno, la pérdida es brutal porque quedan menos a los que agarrarse o que nos consuelen el alma. Pero si tenemos muchos pétalos y nos falla uno o incluso dos, siempre quedan muchos más para no hundirnos y no caer en un pozo de desesperación.

Teniendo en cuenta que en este blog estoy desnudando mis alegrías y mis tristezas, obviamente os iba a enseñar mi margarita, faltaría más…

Sí, mi margarita es rosa ;)

Mi vida ha estado marcada por la soledad, por eso para mí es de vital importancia el contacto con la gente: la vida social, amigos, conocidos, pareja… seguramente para un ermitaño o un monje budista esto no sea importante. También tengo un pétalo exclusivo dedicado a mi alimentación porque es importante no descuidarla en mi vida (alguien sin un TCA podría prescindir de este pétalo). El baile es básico en mi vida, es una fuente de felicidad brutal, por eso es doble… Bueno, y el resto ya lo veis: más o menos importante en mi vida, dedico más o menos tiempo… pero su presencia es imprescindible para mí. Y la de cosas que están por venir… no cierro puertas a todo lo que vaya llegando.

Ésta es mi vida ahora, en el año 2016. Ayer justamente estuve revisando mis diarios y encontré una margarita que había hecho en retrospectiva de mi vida de los años 2005 – 2010. Desoladora… La margarita estaba llena de pétalos pero sólo cinco tenían una etiqueta: padres / trabajo / comida / un máster que estaba cursando entonces / dinero.

Y analizando bien… padres (relación no muy buena) / trabajo (bien, se salvaba) / comida (¡coño! pero si padecía un TCA) / máster (sólo duró un año y luego…) / dinero (sí, para comida). Tranquilos, no lo digáis vosotros, ya lo digo yo que para algo era mi vida. Tenía una vida triste, solitaria, en cierta manera miserable sin sueños ni esperanzas.

¿Y qué pasó? Pues ya lo sabéis… un tratamiento en un centro por el trastorno por atracón y muchas horas de picar piedra, mentalmente hablando, y cambiando todo en lo que el TCA había convertido mi vida.

Sabéis los que me leéis desde el principio que mis posts no son casuales ni programados, sino que surgen… ¿Y por qué ha surgido justamente éste esta semana? Si total, el tema de las margaritas lo podía haber hablado infinidad de veces. Pues, chicos, qué decir… ¿el destino que marcó que éste post sólo pudiera ser este mes de este año? 

Freepik
Si os acordáis de mi último post del año pasado os dije que tenía la sensación de que este 2016 iba a ser la bomba para mí. Tenía esa expectativa y (¿me atreveré a llamarlo?) intuición de que este año era el mío. ¡No voy desencaminada! Sólo iba un poco desajustada en cuanto a fechas. Éste, es el año del mono, el de mi año y ¿cuándo empezó el año chino del mono? ¡¡¡En febrero!!! Mi Enero ha sido regulero (os juro que la rima esta cutre ha salido de chiripa) pero es que este mes de febrero del que sólo quedan tres días… ha sido un huracán. Una montaña rusa brutal. Y no os mentiré, he disfrutado un poquito de la locura, de la vorágine, del vértigo, de estamparme contra muros… No he disfrutado del dolor, no es eso, he disfrutado de estar viva, de sentir, de reír, de llorar, de gritar y de levantarme cada vez que me he caído de bruces. He disfrutado de haber pasado este mes y todavía tenerme sobre los dos pies. Ya, que exagero, ¿no…? Echadle un ojjito a mi mes de febrero que aún no ha terminado…

     - Terminé una relación de más de 3 meses con un chico por el que realmente sentía bastante. Y lo dejé porque no me daba lo que era importante para mí en cuanto a valores, así que no me quise conformar. ¿Recordáis aquel post en el que os contaba que dejé a mi ex y tenía pánico a habérmela jugado y arriesgado demasiado? Estaba aterrada por aspirar a demasiado. Mmmmm… un año después… y aquí alguien ha ganado algo de autoestima… ;)

     - He perdido a dos amigas de golpe en un plazo de 48h. Dos por un lado, más una que aparté a finales de enero porque tenía dudas, más otra de la que me apartaré en breve en cuanto pase un evento que tenemos juntas la semana que viene, porque es tóxica para mí. ¡Para mí! Esta chica, bueno, mujer porque ya pasa de los 50, como ejemplo, tiene otras amigas y se lleva bien con ellas o sea que ella no tiene ningún fallo; la amistad, para mí, se trata de compatibilidades, de feeling, de los mismos valores… Entonces, la pregunta es, ¿por qué mantener en tu vida a gente que no te aporta según tus creencias?

     - Me presenté a un cásting para entrar en una pequeña compañía temporal de salsa para montar una coreografía durante unos meses. Y me rechazaron. Por eso no me presento a menudo… habría que ser tonta para tener problemas para gestionar mal los rechazos y seguir presentándome a cástings. Pero mira, me presento… y no.

Ya hasta aquí, imaginaos mi margarita… algunos de los pétalos más importantes están muy tocados en poquísimo tiempo: amor, amistad, baile… Si yo no tuviera nada más a lo que agarrarme, mi vida habría sufrido un golpe que me habría tumbado a la primera. Porque no habría nada más de valor en mi vida. Igual que no había casi nada de valor en mi vida del 2010, por ejemplo. ¿Qué hice? Ilusionarme y enfocar mi mirada en los otros pétalos que había estado fortaleciendo durante meses y que también me llenaban la vida, aunque a lo mejor no con la misma intensidad y seguir en la lucha por ellos: otros amigos, baile, mi máster, conocidos, hobbies, excursiones, familia…

Ahora imaginaos lo que le pasa a una persona que en su margarita dedica 5, 6, 7, 8, 9… pétalos a algo concreto: amor, trabajo, hijos… Pues que cuando esos pétalos se caen… la vida se les hunde.

Pero, esperad…. que febrero no se quedó ahí, ¡no, no!

     - Me fui de excursión un fin de semana a la nieve con un grupo de 30 personas, ¡todos desconocidos! Terapia de choque total. ¿Miedo al rechazo? ¿Dificultad para hablar con desconocidos? ¿Miedo a que me juzguen donde no conozco a nadie? ¿Incomodidad? ¿Inseguridad? Sí, de todo y a granel. Y sí, enfrentado.

     - Terapia de choque, parte II. Me apunté a un speed dating. Igual os suena: “citas”-charlas con completos desconocidos uno por uno, en una mesa y cada 5 minutos suena una campana y van cambiando los chicos de chica en chica. Esto sí que fue terror del bueno y no el de Freddy Krueger… Y sí, enfrentado.

     - Terapia de choque, parte III. Tomando la iniciativa todo lo que puedo y más: propongo viajes, salidas, excursiones con amigos pero también con conocidos que quiero conocer más y no me espero a que tomen ellos la iniciativa. Y sí, enfrentado.

Marzo intuyo que será tranquilito… después de la tormenta siempre llega la calma, ¿no?

29 enero 2016

Cinco lecciones de vida… en vídeos

¿A estas alturas alguien no sabe lo que son las Ted Talks? Así, resumiendo… son charlas motivacionales impartidas por personas que tienen una historia que contar el mundo y de las que podemos sacar grandes lecciones. En muchísimas ocasiones, estos oradores son figuras eminentes en un campo en concreto: científicos, sociólogos, artistas, politólogos, escritores, emprendedores… otras (pocas) son gente normal y corriente que nos ofrecen una lección de vida.

Soy muy muy muy asidua a ver por internet estas charlas y lo curioso es que algunas de ellas son capaces de cambiarme el humor del día y… (¡atención!) ayudar a disminuir la ansiedad o angustia que estoy sufriendo en ese momento (resumiendo: mis domingos que son una caquita).

En cualquier caso, os quiero mostrar cinco de estas Ted Talks que para mí son oro puro por las cosas que puedo aprender de ellas y las reflexiones a las que me conducen que, con suerte, luego me llevan a cambiar las acciones que realizo. Espero que les podáis sacar mucho provecho y que os supongan un empuje emocional fuerte en vuestras vidas, como me ocurrió a mí la primera vez que las vi.

¿Mi recomendación? No las veáis todas de golpe. Escoged la que primero os llame la atención, sentaos tranquilamente y dadle al play, sumergíos en las historias que nos cuentan, disfrutadlas, aprended, extraed todo lo que podáis que os pueda ser útil y cuando finalice… pensad, reflexionad, decidíos a hacer cambios en vuestra vida si eso es lo que de verdad queréis. Pero no las veáis para luego relegarlas al olvido. De cada una podemos aprender mucho, lo que depende de nosotros es el uso que haremos de cada conocimiento que nos ofrezcan.


Nota: todas las podéis ver con subtítulos en español, por eso no os preocupéis. Al ver el vídeo, si no os sale por defecto subitulado, bajo éste a la derecha está la opción de Subtitles para que podáis escoger Español u otro idioma.


“The power of vulnerability” de Brené Brown



¿Por qué? Porque me obligó a reconocer que el miedo más atroz que me conducía a esconderme en la comida era el abrirme, mostrar mi vulnerabilidad y que, de esa manera, “el mundo” me pudiera hacer daño.

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“Listening to shame” de Brené Brown



¿Por qué? Porque tras ver la primera Ted Talk de esta académica, me quedé con ganas de más. Y descubrí esta segunda parte, centrada en la vergüenza que es incluso mucho mejor que la primera, pero irremediablamente complementaria. Si incluso menciona los trastornos alimenticios en su charla, imaginaos si nos toca de lleno todo lo que nos enseña.

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“The power of believing that you can improve” de Carol Dweck



¿Por qué? Porque me hizo reflexionar sobre mi vida, la influencia de los padres, la sociedad, la educación recibida… y porque me convenció. Toda mi vida se ha basado en conseguir las cosas y tener las respuestas correctas (éxito) o no llegar a la meta y errar (fracaso) pero tras esta charla he decidido adherirme a la filosofía del “Not yet”. No es que no haya conseguido algo, es que no lo he conseguido AÚN. Y desde esa base todavía hay mucho por lo que luchar.

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“Diana Nyad: Never, ever give up” de Diana Nyad




¿Por qué? Porque ofrece una lección de vida tras otra. Encontré esta charla por casualidad, no me llamaba mucho la atención pero al cabo de cinco minutos ya estaba pegada al monitor del ordenador intentando aprender de todas las palabras de esta gran mujer. Os resumo quien es para que os hagáis una idea: nadadora con 64 años que ha batido un récord, nadar 166 km de Cuba a Florida. ¿Lo más importante? Lo consiguió en su quinto intento. Nunca, se rindió. Nunca olvidó su sueño.

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"Why we all need to practice emotional first aid" de Guy Winch



¿Por qué? Porque habla de mí: soledad, fracaso, rechazo... Cuidemos nuestra salud física, pero también nuestra salud psicológica porque en los TCA, sobre todo, la primera es un reflejo de la segunda. El mensaje más esperanzador que os puedo ofrecer para acabar este post es esta charla. ¡Disfrutadla!

30 diciembre 2015

Feliz año nuevo 2016... el año del mono ¡es el mío!

Freepik
Oyeeeeee que mañana es el última día del año!! ¿Lo tenéis ya todo? Planes, vestidito de fiesta, zapatos, maquillaje, película si estáis solos en casa... A mí, ¿qué queréis que os diga? Es que me encanta el cambio de año, mucho más que Navidad o Reyes. Y encima este va a ser mi año, mira que lo presentía desde hace semanas pero justo ahora buscando foto para este post, acabo de descubrir que el 2016 es el año chino del mono. ¡Mi año! Que soy del 80. Este año lo peto seguro (toma ya, que dominio del idioma, para esto sirve una carrera de periodismo jajjaja)

Y sí, con el cambio de año vienen las listas de deseos, las listas de propósitos (que son cosas diferentes) y las listas con los logros de este año que termina. Y.... cómo de todo eso ya os hablé en el post del año pasado, quien esté interesada se lo puede volver a leer aquí.  En mi caso, continúa todo vigente al 100%, no tengo nada más que agregar o que aportar. Si algo funciona y es así, es que no hay nada más que añadir.

Así que, ¿de qué os voy a hablar en este post? Pues de nada relacionado con los TCA y sí con mis ideas locas de las que voy bien servida los 365 días del años.

A muchas os pareció curioso lo que contaba el año pasado de entrar al nuevo año con la pierna izquierda levantada, así me aseguraba que entraba con el pie derecho. Ay, si supierais que esa no es la única frikada que hago... Aquí va el listado entero, para mayor escarnio y burla pública.

   - Llevo ropa interior roja por lo de la buena suerte. Pero es que resulta que también dicen que si la llevas verde atraes la buena salud y amarilla el dinero. Así que yo me pongo mi conjunto rojo y en algún lugar del sujetador o de las braguitas me pongo dos lacitos o cintas: uno verde y uno amarillo. El amarillo más grande ;) Yo creo que si alguien me desnuda esa noche se piensa que soy una abanderada pro-gay en campaña con tantos colores.

   - De hecho, la tradición también dice que después de las uvas hay que tirar las bragas rojas por la ventana y estando de espaldas. Yo me niego porque eso significaría... A) ir el resto de la noche sin bragas B) que te pille algún vecino haciéndolo o que le caiga encima.... no sé que es peor.

   - Antes de empezar a cenar da igual si estoy en mi casa o en casa de mis padres siempre dejo una maleta mía en la puerta, porque se ve que de esta manera se favorecen los viajes durante el año. En verdad, dicen que lo efectivo es dar una vuelta a la manzana con la maleta pero es que da un palo recién comida irse de paseo con la maleta... y ya lo mismo, si te pilla algún vecino, ponte a dar explicaciones.

   - Algo de oro. Siempre un anillo en la copa de cava. ¡Cuidado! Que cuando llegamos al cava ya vamos finos finos de vino y otros alcoholes y nos lo podemos tragar de golpe. Acabar en urgencias en fin de año es el top del frikismo, os lo digo yo, un panorama que se ve ahí... confieso. Una vez tuve que ir de urgencias directa de la discoteca donde estaba. No, no era por coma etílico, es que esa misma mañana de 31 me había teñido de rubia (yo con el pelo negro carbón) y las decoloraciones me dieron alergia que se puso en su máximo apogeo a las 2 de la mañana: corriendo a urgencias en un coche de policía a que me inyectaran cortisona. Un show...y la de risas que me echo ahora con ese recuerdo...

   - Ya os lo he dicho hay que empezar el año nuevo con el pie derecho, así que mientras coméis las uvas, levantad el izquierdo.

   - Encended una velita que, según del color que sea, atraéis una cosa u otra. La mía es roja, por aquello del amor y la pasión. Quien vaya bien servido, eso que se ahorra oiga usted.

   - Dinerito en el bolsillo. ¡Porque dicen que dinero atrae dinero! Leí que tienen que ser monedas que suenen entre ellas, yo directamente me meto dos billetes de 20 € ahí bien juntitos y que se froten entre ellos, a ver si crean descendencia.

   - Y llegamos a las últimas cosas y más importantes. En un papelito me escribo 12 deseos (¡no propósitos!) y los memorizo. Valor tiene, con las turcas que me cojo y habiendo dejado atrás mi etapa de estudiante, memorizar doce deseos y con el papelito bien agarrado en la mano (y el pie izquierdo levantado) voy pensando mentalmente un deseo por cada uva que me como (intentando no atragantarme).

   - Y... una que es avariciosa... aquí viene mi secreto mejor guardado y que sólo conocen mis familiares más cercanos y los amigos más allegados. Yo no me como 12 uvas, ¡sino 24! Nooooo, no son cosas del TCA. Yo me tomo las uvas a las 12 como todo ser viviente normal, me voy a arreglar para salir de fiesta, me visto, me maquillo, preparo el bolso y... a la 1 de la mañana me vuelvo a tomar otra 12 uvas (repitiendo los mismos 12 deseos) ¡con Canarias! Poca gente lo sabe, pero TVE retransmite las uvas a la 1 con las islas. Os parecerá que no porque es un visto y no visto, la cadena pública está con su programita de cantantes y actuaciones, a las 00.59 conecta con Canarias da las uvas y a la 1.01h vuelven a los cantantes. Friki eh.... ¡pues así soy yo!

No, pero si encima creeréis que estoy de coña, ¡pues no! Aquí tengo ya preparado mi kit de Nochevieja.



Y con este último post del año, sólo me queda desearos a todos y todas una muy feliz entrada de año y un feliz 2016 con todo el cariño del mundo (en especial a los monos y monas como yo) y daros un millón de gracias a cada uno y una de los que me seguís. ¡Hasta el año que viene!

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