Texto atracones

Texto atracones

09 junio 2014

Todos a sus puestos, armas preparadas... ¡situación de riesgo!

www.rae.es

Desde el nacimiento de mi blog decidí que siempre publicaría mis posts los viernes. No es casual, ya os explicaré algún día el porqué. El caso es que hoy es lunes pero “la actualidad” demanda un post. No puede esperar cuatro días más, no tendría sentido. Y ahora vais a conocer mucho de mi arsenal de recursos que he ido acumulando a lo largo de los años de mi tratamiento del trastorno por atracón. Estos recursos han funcionado siempre así: se prueban, se apuntan y se guardan en la memoria. En situaciones de riesgo se ponen a prueba, si funcionan perfecto. Sino, NO se descartan. Porque algo puede ser que no funcione en una situación determinada, pero puede funcionar en otra. A la hora de evitar un atracón no se desprecia ninguna alternativa. A veces será extremadamente fácil, otras nos exigirá un esfuerzo mental brutal... Lo importante es no caer. Hoy ha sido una situación de emergencia grado bajo-medio.

Hoy en Barcelona, ha sido un día festivo, segunda Pascua creo que es (no controlo bien esto de los festivos religiosos) y el plan para pasar el día era limpiar un poco, quizás ir al cine, estudiar, ver la tele, contestar mails, whatsapear con amigos, escuchar musiquita, leer un libro, hacer alguna lavadora... He tenido un fin de semana movidito de fiestas con amigos y mucho bailoteo, así que hoy tocaba relax hasta que... a las 18.30h ha habido un apagón eléctrico en toda mi calle.

Pensé que volvería en unos minutos pero no ha pasado, así que al cabo de media hora, se me han encendido las alarmas... ¡peligro! Me he empezado a poner nerviosa, así que he frenado en seco: me he salido al balcón, me he sentado en una silla, he respirado y he analizado la situación con toda la mente fría que podía, pero también con una sonrisa... “Sé que puedo con esto, estoy preparada para imprevistos. Esto es una prueba”.

Aquí vamos:

- La compañía de la luz dice que no sabe cuando volverá la luz porque ha habido una incidencia.
-  Estoy sola en casa, van a pasar horas “vacías” e inocupadas y mis planes se han ido al garete
-  Quedan sólo un par de horas de luz natural.
-  Hay comida en la cocina y lo que es más peligroso... hay comida “inofensiva” en situaciones normales pero muuuuuy peligrosa en estas situaciones de vacío/aburrimiento/ansiedad/nerviosismo: embutidos, magdalenas, ensaimadas, queso, jamón...
- Algunas herramientas que suelo utilizar cuando la comida “llama” a mi mente están invalidadas ahora mismo por falta de luz eléctrica: no puedo ver la tele, ni navegar por internet para distraerme, ni contestar mails, ni darme una duchita relajante poniéndome mascarillas y tratamientos (mi calentador es eléctrico), no puedo hacerme un té (microondas eléctrico y encimera igual), casi no puedo whatsapear porque me conecto al wifi de casa y tengo que guardar batería en el móvil para despertarme mañana con la alarma (no tengo despertador), no puedo poner la radio, no puedo hacer una lavadora con la de tiempo que eso quita entre lavar, tender...
- La parte buena: no puedo pedir comida a domicilio en plan hamburguesas o pizzas porque como el interfono no funciona... No hay mal que por bien no venga.

Todo en silencio y la luz del sol que se va a ir dentro de nada... Y ¡encima! Uno de los vecinos se ha puesto a tocar la flauta o la trompeta o no sé qué narices era. Pero mira, ése ha encontrado fácilmente una forma de entretenerse que no pasa por darse un atracón y acostarse a dormir. Quizás algún día aprendo a tocar un instrumento, ¡qué va! Jajaj tengo muchos talentos, pero ése no creo que sea uno.

Bueno, pues más relajada, empiezo a aplicar las herramientas que no dependen de la corriente eléctrica:

- Llamo a tres amigas cercanas por si quieren salir a tomar un café: así salgo de casa y me escapo de la situación y del entorno de riesgo. No sirven: una está de vacaciones fuera de la ciudad, otra está con su chico en el cine y la tercera divorciada está con sus dos niños jugando al tenis. 

- ¿Y si voy al cine? No lo veo claro, no estoy al 100% de mis posibilidades y llegar allí con el olor a palomitas y a chucherías... Otros días esta lucha será más fácil: o no compro, o compro menú infantil... Hoy no quiero poner a prueba mis fuerzas. Hoy todo tiene que ser fácil, nada de buscarse complicaciones innecesarias.

- Leo un poquito pero cada vez hay menos luz en la habitación.

- Empiezo a preparar mi post de este viernes para el blog... con boli y papel. Mmmm, esto es muy vintage para mí, ya lo haré cuando tenga ordenador.

- Puesto que me voy a quedar en casa, hago algo que no hacía desde hace unos seis meses: la máxima precaución: preparo el ambientador ;) 


Confío en mí, pero nunca está de más ponerse las cosas fáciles, ¿para qué complicarse la vida? Voy al armarito donde está la comida peligrosa y dejo el ambientador al lado. Sé perfectamente que esto es muy feo y no se debe hacer pero conmigo ha dado muy buenos resultados desde que empecé mi terapia hace años.

Cuando tengo la tentación de perder el control con la bollería o la comida basura, aprovecho el momento de lucidez que todas tenemos aunque dure sólo un segundo y rocío la comida con ambientador. Así no hay forma de comerla. Esto viene de la época en la que mis atracones eran diarios. Después de un atracón, siempre por la noche, decidía que al día siguiente empezaba mi nueva vida: nueva dieta, se acabó la comida basura y conseguiría mi cuerpo soñado. ¿Problema? Tiraba los restos del atracón a la basura, pero no los tiraba... Sino que inconscientemente los “depositaba suavemente” en la basura bien tapaditos y al día siguiente... sí, se podían comer. Sé que es asqueroso, pero sé que muchas lo hemos hecho, hasta ese punto la enfermedad nos afecta. Hasta el punto de coger comida de la basura. Y lo digo con tanta pena como vergüenza porque yo lo hacía. Así que tocaban medidas drásticas. Y cada noche después del atracón, rociaba la comida con ambientador y tiraba la comida a la basura. Fin del problema.

Y esa “solución” aunque mala, porque no se debe tirar la comida, funcionaba. La última vez que la usé fue hace unos 6 meses. Me encapriché de unos pastelitos de nata y chocolate que, por supuesto, puedo comer, porque no tengo ni un sólo alimento prohibido en mi dieta. La cuestión es que esos pastelitos venían en cajas de tres (¡puñetero capitalismo que lo prepara todo en tamaño familiar!). Así que llegué a casa, me comí mi pastelito, lo disfruté despacito como debe ser y dejé los otros dos en el congelador... Todo bien, sino fuera porque durante el día siguiente me acordaba de ellos. Eso no debe ser así. La comida no puede ocupar de esa manera la mente, hay cosas más importantes. Así que al día siguiente, decidí acabar con el problema: podía guardarlos hasta la semana siguiente y pensar en ellos cada día o tirarlos (previamente “ambientalizados” con olor a menta). Y así fue. Me había comido mi pastelillo y los otros no me habían hecho caer.

Volvemos a esta tarde. Ambientador en el armario. No quiero tirar comida, pero entre tirarla con toda la pobreza que hay en el mundo y ponerme yo misma en una situación de riesgo... Me escojo yo ante todo. Yo soy mi prioridad.

- Con el tema de la comida cubierto, me pongo a pensar en qué hacer. Y en un armario encuentro un puzzle. Probemos... 


Me aburro... y encima, ¿tengo que hacer un puzzle de manzanas? Mira que no quiero pensar en comida pero oye el mundo me lo pone difícil.

- A mitad de puzzle, se me ocurre una idea mejor... ¡sesión de manicura-pedicura! Y con el mp3 puesto y cargado (gracias a Dios, porque la batería estaba a mitad) y escuchando salsa. 


Bien, ya son las 20h. Esto va muy bien... Y encima he recordado algo. En el mp3 tengo una carpetita con 5 ó 6 meditaciones guiadas... No es que sea el mejor planazo del mundo pero oye, como te van guiando a la hora de respirar, así me relajo. Pues venga, ésas me las guardo y ya tengo plan para antes de acostarme cuando no haya luz.

- Más cositas para entretenerme, toca bajar al paki de la esquina a comprar velas y seguro que hay varias personas en la misma situación y verás tú como saco el tema y me tiro un rato ahí dando palique a la gente. Oye y sino... al paki mismo que están deseando que la gente les pregunte cosas. Pero antes de bajar... ¡cuidado! Cojo poquito dinero porque en el súper (y sobre todo en los pakis) tienen un montón de porquerías: chucherías, patatas fritas, chocolates, bollería...

Bajo al paki y efectivamente me tiro 10 minutillos ahí de cháchara. Que el paki me empiece a preguntar que como una chica tan guapa como yo no tiene novio y bla bla bla es lo de menos... Él que siga tirando la caña que mi objetivo es claro: “llenar estos momentos de vacío para no caer en la comida”. Todas las chicas conocemos las risitas tontas que a veces hacemos que significan “ni de broma, tío”. Vuelvo a casa con las velas y sin comida. Bueno sí que compré algo más que las velas... ambientador. Nunca sobra en mi casa.

- Y se me ocurre otra idea brillante. Yo siempre soy la chica del Plan B. Da igual lo que pase. Yo siempre tengo una alternativa, funcionará o no, será lo más rocambolesco del mundo pero yo siempre tengo una alternativa. Tengo el teléfono de la vecina de enfrente desde hace meses que le tuve que pedir las llaves del terrado y parece simpática cada vez que nos cruzamos y estamos un rato hablando de cosas sin importancia en la portería. Así que le mando un mensaje: “oye, fíjate que no hay luz”. Estado de disimulo activado. Y, después de un par de mensajes, se me escapa “inocentemente”: “ostras, pero qué mal, ni un té me puedo preparar”. ¡Bingo! Que no me preocupe hombre, que me vaya tomar un té a su casa, que ella tiene gas, no cocina eléctrica. ¿Manipuladora yo? ¿Qué decís? Yo lo llamo supervivencia pura y dura... Pues nada, de cháchara con la vecina tomándome un té y hablando de todo y nada.

- 21.30h y esto ya está hecho. Lo peor ha pasado... Me preparo mi cenita fría con lo que queda en la nevera que aún mantiene el frío, me monto una escenita romántica con velas para uno en el salón y a cenar.

- Con toda la calma del mundo, lavo los platos, me voy a preparar mis meditaciones guiadas antes de quedarme dormida que mira por dónde me vendrá bien acostarme pronto y mañana estaré en plena forma, ¡y vuelve la luz!

Ya sabéis como es la vida chicas, cuando necesitas algo no lo tienes, cuando ya no lo necesitas, te sobra. Ley de Murphy, karma, destino, casualidad, ganas-de-tocar-las-narices, como lo queráis llamar...

Prueba superada. Quizás caigo en otras, pero en ésta... En ésta no. Lo he puesto todo de mi parte: mentalmente y con herramientas que conozco y ha salido bien. No he dejado que el trastorno por atracón me acompañe esta tarde. Le he negado la entrada. Claro que estoy cansada mentalmente, esto cansa. Unos días más que otros. Mañana será más fácil.

¿La parte mala? Que ahora no hay excusa, me toca hacer la lavadora a las 10 de la noche...

*** Os apuesto lo que queráis que en nueve meses hay un baby boom en Barcelona ;) parejitas que no han sabido qué hacer durante el apagón y se han distraído “a su manera”...

2 comentarios:

  1. Jajaja, qué bueno. Así me gusta, una chica con recursos :)

    ResponderEliminar
  2. En mi defensa diré que no siempre usaba ambientador: también laca, limpiacristales, lavavajillas... jajaj Ley de la supervivencia ;)

    ResponderEliminar

Analytics