Texto atracones

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13 junio 2014

¿Dónde vas? Manzanas traigo... (aka “di lo que quieras, que pensaré lo que me dé la gana”)

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El oído es un órgano del cuerpo humano que funciona de forma normal en todos los seres humanos, EXCEPTO en las personas que padecen un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Las orejas de las personas con un trastorno alimenticio poseen un mecanismo híper complicado de transformación y manipulación de las palabras que ni la NASA ni Cuarto Milenio han conseguido desvelar. Es un súper poder que tenemos unos pocos.

Generalmente, la gente habla entre sí, se escuchan, se piden aclaraciones, se juega con la ironía, los dobles sentidos, se hacen bromas, se emiten sonidos además de palabras... Pero la TCA-oreja está constantemente estresada y no es para menos porque tiene el doble de trabajo que las orejas normales. La jornada laboral de la TCA-oreja se basa en:

- FILTRAR. Consiste en ajustar bien el radar para captar todos aquellos comentarios malintencionados de familiares, amigos o conocidos que sean en contra de nuestra propia persona. Todo aquello que pueda ser positivo, agradable o cariñoso con nosotras se reduce a la mínima expresión y no le damos importancia, no pasa el filtro y no llega a nuestro cerebro.

- DISTORSIONAR. En aquellos casos en los que se produzcan situaciones que puedan ser ambiguas, la TCA-oreja siempre escogerá por defecto la interpretación más negativa y que menos le favorezca. Porque, como hemos dicho antes, si fuera positiva la ignoraríamos o si no se puede obviar... la manipularíamos para sacarle el lado negativo aunque no exista.

- MAGNIFICAR. ¿Y qué hacemos con todos los estímulos negativos que pasan a través del TCA-oído hasta nuestro cerebro? Los atesoramos, los engrandecemos, los magnificamos con nuestros miedos, los mantenemos siempre vivos en el recuerdo como arma defensiva, exactamente no se sabe contra quién... Contra nosotras mismas más bien.

Como en toda lección de anatomía, las cosas se explican mejor con ejemplos. Así que aquí van algunas muestras típicas del día a día de comentarios neutros o positivos (porque los negativos todas nos los sabemos de memoria) y el cómo trabaja una TCA-oreja 24 horas al día, 7 días a la semana:

- A todas nos han dicho alguna vez “eres guapa” o “eres guapa de cara”. Sí, ha dicho de cara porque obviamente de cuerpo no. Estoy gorda, así que ha tenido que ser diplomático. También podría haber dicho que tengo el pelo bonito, es lo más inofensivo. Obviamente, el resto no vale nada, ni mis brazos, ni los pechos, ni la barrigota, ni las caderas, ni el trasero enorme, ni los muslos gruesos, ni las rodillas.... Y la cara... puff con esta papada.

¿Vamos entendiendo la idea? Ahí está la TCA-oreja a pleno rendimiento. Sueldazo que se debe llevar por este “maravilloso” trabajo....

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- “Esa camiseta te queda muy bien”. Sí, seguro... lo que pasa es que es negra y disimula todos los kilos de más. Como tú estás delgada y te puedes poner las camisetas del estilo que quieras, con tirantes, con escote, de colores llamativos.... pues eres benevolente conmigo. Es más, tú te puedes poner vestidos, minifaldas... que a mí me quedan fatal y tengo que usar sobre todo camisetas, ahí te lo digo todo.

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- Ésta es mi preferida. Chica en un probador de una tienda probándose ropa y desde fuera la dependienta: “¿cómo te queda? ¿necesitas otra talla?”. Me ha llamado gorda. Cree que necesito una talla más grande y seguro que se está divirtiendo y todo el mundo la está escuchando y se están riendo de mí. 

¿Por qué me encanta ésta? Porque las dependientas suelen preguntar (al menos a mí en el 100% de los casos durante toooooda mi vida) ¿necesitas otra talla? Pero nunca me han preguntado ¿necesitas una talla más? Tampoco me han dicho ¿necesitas una talla menos? ¡Por Dios! ¡Es culpa de la TCA-oreja! Es un comentario completamente neutro, de una persona que ¡sorpresa! trabaja de cara al público y que, posiblemente, vaya a comisión así que va a estar pendiente de ti con una actitud servil y seguramente más agradable de lo normal.

Yo sé que hay dependientas de tiendas desagradables y que hacen comentarios malintencionados (un poco de fibra en el desayuno para ir bien al baño les quitaría la cara de acelga) pero es que esas ya entran en el grupo de comentarios ofensivos que atesoramos de por vida y recordamos cada día, traumatizándonos y sin dejarlos ir de nuestra mente como debe ser... El ejemplo era sencillamente una frasecita neutra, de interés por si vamos a comprar o no o por si nos podía ayudar en algo.

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- Típicos comentarios en un grupo de amigos.: “me divierto un montón con Fulanita, es tan divertida...” Seguro que yo no soy tan divertida, sino lo dirían de mí. “Menganita es súper inteligente”. Claro, más que yo. “Ayer fui de compras con Zutanita a la nueva tienda del centro.” ¿Y por qué no me dijeron nada? claro, ¿quién va a querer ir de compras conmigo si seguro que no me cabe nada de la tienda?

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- En un restaurante, el camarero se acerca: “¿Quieren tomar algo más? ¿Postres?” ¿Por qué narices me mira a mí? Qué vergüenza y todos se están dando cuenta. Seguro que tengo la pinta de quien toma postre y dos veces. ¿Por qué no ha mirado a los otros más delgados que yo?

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 - Chico que se te acerca en una discoteca buscando tema (y no de conversación). Bueno, hay dos opciones: o lo ha intentado con todas las guapas de la discoteca y no ha conseguido nada y ahora lo intenta conmigo como último recurso; o bien se piensa que por ser gorda y fea, soy fácil y va a tiro hecho.

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- El novio/amante/aventurilla/marido que, con toda la buena voluntad del mundo, suelta alguna variante del “Pues a mí me gusta tu cuerpo, no como esas modelos esqueléticas”. (…..) Todos a cubierto, porque aquí la TCA-oreja afila colmillos y la distorsión ya roza la crueldad: Men-ti-ro-so. Esas modelos “esqueléticas” te encantan, porque te las quedas mirando babeando cada vez que sale un ángel de Victoria Secret en la tele o las ves en las revistas del corazón en biquini o con mini vestidos y taconazos. Lo que pasa es que como a ellas no las puedes tener, te CONFORMAS CONMIGO. A ningún hombre en su sano juicio le gustaría tocar mi barriga, ni los michelines, ni los muslos con celulitis... lo que pasa es que tú me quieres y, por eso, pasas por alto mi cuerpo. Pero estoy segurísima de que si adelgazara, no sólo te gustaría más, sino que me querrías más.

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- Un clásico: en el metro, autobús, tren... el niño bien educado (¡los hay!) que se levanta de su asiento y te dice con su mejor sonrisa “Siéntese, señora”. No te está llamando gorda. Te está llamando vieja y gorda.


Pero las TCA-orejas no están solas, encima van con complementos como las Barbies. Las ayudan en su trabajo los TCA-ojos que son capaces de detectar cualquier mirada de la gente y calificarla de rechazo a nuestro cuerpo y las TCA-manos que encuentran pliegues, celulitis, grasa y deformidades en cualquier parte de nuestro cuerpo. Da igual que no existan. Y las más dañiñas, las TCA-lenguas, porque si ya es malo y perjudicial para nosotras pensar de esta manera, lo agrava el hecho de verbalizarlo y poner en nuestra boca palabras para autoflagelarnos todavía más.

¿Las palabras Inseguridad y baja Autoestima os dicen algo? Porque esa es la única forma de acabar con estas distorsiones y manipulaciones de la realidad. El problema no es sólo que veamos y escuchemos de forma selectiva, es que lo hacemos de tal forma que siempre hay una persona perjudicada: nosotras mismas. Y si encima juntamos todo este caldo de cultivo...: las informaciones que recibimos del exterior que convertimos en negativas, las positivas que ignoramos, la inseguridad física y mental que sentimos frente a cualquier otra persona, la baja autoestima que nos hace despreciarmos delante y detrás del espejo... ¿Cuál es el resultado? Refugiarnos en lo único que nos consuela de este mundo cruel con nosotras: la comida. Y ahí ya tenemos al Trastorno Alimenticio metido bajo la piel. Es necesario tratarnos nuestra forma de pensar, de actuar y de vivir. Porque sino nuestra vida se convierte en un infierno.

Obviamente yo tenía TCA-orejas (dos, concretamente) pero mi TCA-lengua valía por cinco. Era lo más dañino. Veréis, a los pocos meses de empezar terapia de grupo, nuestra psicóloga se dio cuenta de que yo jamás aceptaba un cumplido de nadie. Y no es que me quedara callada, es que siempre me salía por la tangente. Las palabras me salían tan rápidas como inconscientes porque lo tenía interiorizado desde hace años. Ante un “qué guapa” así casual de una compañera de grupo al vernos cada lunes, yo tenía un abanico de respuestas posibles que se me escapaban antes de pensar: “Uy sí, las ojeras me dan un toque gótico súper interesante” / “claro, ahora que voy adelgazando sí, ¿no?” / “anda, no me tomes el pelo” / “hoy no te has puesto las gafas, ¿no?”. Sí, con gracia y salero. Pero dañinas también.



Fue muy gracioso la primera vez que me “obligaron” en terapia a aceptar un cumplido con un simple “Gracias”. Os juro que me rechinaban los dientes al tener que pronunciar esa palabra. Nada de ironías, ni sarcasmos, nada de desviar el tema. Un simple Gracias. Y luego ya si eso, ya trabajaremos en lo de querernos un poco más y creernos lo que nos dicen. Esto último tardó algunos años y ahí seguimos... Pero al menos la base mínima está: TCA-orejas & Co desactivadas y cuando aparecen las detecto al momento. Requiere entrenamiento pero es sencillo:

- Un comentario negativo se gestiona y luego se olvida. Es imposible que no moleste o no haga daño, pero de ahí a quedarse de por vida en nuestra mente...
- Un comentario positivo se agradece y ¡oye! aprendamos a reconocer que nos gusta.
- Y el resto de comentarios.... pues serán positivos o negativos en función de como lo interpretemos. Ahí reside el mayor esfuerzo que debemos hacer.

Pero ni unos ni otros, nos definen. Nos definimos nosotras mismas. No lo que pienses de mí los otros, sino lo que yo piense de mí misma; no lo que digan de mí los otros, sino lo que yo me diga cada día y el trato que me dé.

3 comentarios:

  1. Buenísimo! Me he sentido taaan identificada! Señal de que me queda mucho trabajo por delante!!!

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    1. Mucho ánimo Marina!!! Me he leído tu primer post y espero que sigas publicando ;) Un abrazo y fuerza!

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    2. A ver si me viene la inspiración...jejeje, que empezar es lo que más cuesta.. Gracias por tus palabras. Me encanta tu blog y el humor con que bañas todos tus relatos. Hace poco que lo descubrí y me estoy leyendo todas las entradas, y la verdad es que sirve de ayuda. Besos!!

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