Texto atracones

Texto atracones

18 julio 2014

Mucho blanco sobre poco negro


Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra.
(Arquímedes)

Esto... ¿de qué color tiene que ser el punto de apoyo?


Un día navegando por Internet en busca de otras cosas me encontré con esto y una pregunta debajo: “¿Qué ves?”




Mi primera reacción fue: “Un punto negro”. Y, seguramente, la inmensa mayoría de gente que no haya pasado anteriormente por esta imagen pensaría lo mismo. Pero, inmediatamente, me puse en alerta y deduje que la respuesta era demasiado sencilla como para ser la correcta (¿quién nos ha enseñado que lo sencillo nunca es lo correcto?), así que, en mi estilo, empecé a elucubrar diferentes hipótesis a cuál más descabellada:

   - Parece un punto negro pero, a lo mejor, si amplias la imagen te das cuenta de que es un pentágono, un hexágono, un ojo, un emblema de una sociedad secreta o una foto de mi vecina del quinto tomando el té, ya puestos… Y no es negro, es gris oscuro, muy oscuro, oscurísimo…

   - Un punto negro localizado en el centro del cuadrado o no… Quizás parece situado en el centro pero, en verdad, es un efecto óptico ya que realmente se encuentra en un lateral.

   - Seguro que es una imagen de esas en 3D que tienes que mirar durante mucho tiempo fijamente para que surja una imagen ante tus ojos.

   - Es una de esas famosas manchas de Rorschach que puede mostrar diferentes imágenes según la personalidad de quién mire y lo que esté proyectando: un árbol, una lámpara con cara de octogenaria, la obra de arte de un expresionista…

Es simplemente un punto. No hay más. Fin de la historia. La cuestión es que casi nadie que ve esta imagen por primera vez menciona la cantidad enorme de espacio en blanco que rodea a ese punto. El punto sólo representa un 1% de la imagen, ¿y el resto? El blanco predomina, es más luminoso, inunda todo el cuadrado, casi engulle a esa minúscula mancha central… Y, en cambio, lo que vemos es el punto. Y algunos obsesivos (sí, culpable) no sólo vemos el punto sino que focalizamos tanto la atención en él que lo hacemos más grande y significante de lo que es.

El lienzo en blanco es nuestra vida, nuestro día a día, la que construimos nada más poner el pie fuera de la cama cada mañana y, en cambio, cuando ocurre algo malo, cuando un punto negro se nos cruza en el camino nos obcecamos en no ver nada más, como los burros que llevan los laterales de la cabeza tapados y sólo ven un destino al frente al que deben llegar.

Esos puntos negros de la vida pueden ser lights: perder el metro por la mañana y llegar tarde al trabajo, una discusión con una amiga, una bordería de la pareja/marido o mujer/ chico o chica que te gusta, perder un partido de tenis…; o pueden ser puntos más “potentes”: una enfermedad, un despido en el trabajo, la pérdida de algún ser querido…

Pero, ¿sabéis qué? Esos puntos negros son pocos en nuestra vida pero nos golpean fuerte, nos hacen dudar de nosotros mismos. Somos nosotros con nuestra forma de pensar quienes los agrandamos y hacemos que permanezcan durante más tiempo y de forma más intensa cuando nos focalizamos sólo en ellos, sin ver el resto de cosas buenas y positivas que nos rodean: ese gran blanco que rodea al punto negro.

¡Cuidado! No se trata de consolarse, sino simplemente de ver las cosas en perspectiva y saber darle a cada acontecimiento de tu vida el peso justo que merece. Ni más ni menos.

Yo soy experta, casi diría máster, en inflar puntos negros. Cuando estando en tratamiento, me daba un atracón, era la mayor catástrofe mundial: ya estoy de recaída, nunca podré salir de este agujero, estoy cansada, agobiada, el trabajo no me gusta, cuántos kilos habré engordado al darme el atracón, es que me levanto de mal humor…

¿Qué tal si le hubiera echado un vistazo a la cantidad de blanco que rodeaba a ese atracón? Llevaba meses sin atracones, tengo amigas que me quieren y me apoyan, había perdido un par de decenas de peso, tengo un trabajo al que ir cada día (porque con la que está cayendo…), voy a clases de baile que me encantan, tengo buena salud, familia… ¡Vaya inmensidad de blanco!

Los puntos negros en la vida son inevitables. Contra eso no podemos hacer nada. Pero lo que sí podemos hacer es enfocar bien la luz y poner el foco en todo lo blanco y positivo de nuestra vida, no únicamente en esa pequeña mancha negativa. Por mi parte, me esfuerzo cada día para que la lámpara nunca se desenfoque ni esté más tiempo del debido iluminando un punto negro.

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