Texto atracones

Texto atracones

17 octubre 2014

¿Por qué me hago preguntas tan absurdas…? Aburrimiento...



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Ni en la Wikipedia, ni en el Trivial, ni en el servicio de información de mi ayuntamiento… nadie me da respuesta a estas dudas que me “atormentan”.




 

– ¿Por qué cuando pones en Google Imágenes “trastorno por atracón” o “binge eating” (que aquí todas somos políglotas, que no poligoneras…) salen algunas fotos de mozas pringadas de comida hasta en el carnet de identidad? ¿Quién dice que darse un atracón significa comer como un animal embadurnándote cara, cuello, pechera…? ¡Por Dios! Así luego no me extraña que la gente tenga la opinión que tiene de los comedores compulsivos.

– ¿Por qué algunas de vosotras habéis corrido directamente a hacer una búsqueda en Google? Ayyyyy, escépticas, que no me creíais….

– ¿Existen vegetarianos que sufran trastorno por atracón?

– ¿Si me como 1 quilo de zanahorias cuenta como atracón?

– ¿Realmente pienso que me va a apetecer comerme un kilo de zanahorias? Anda ya…

– Después de haber perdido más de 50 kilos, ¿se estarán peleando mis órganos internos por encontrar su sitio en mi cuerpo? Antes tenían espacio de sobra y ahora deben estar dándose de ostias por arrejuntarse y caber todos. Cosas de la crisis… 

– ¿Por qué la genética “is a bitch”? Me parece una injusticia divina que notificaré debidamente a quien corresponda (Jesús –Chus– , Alá, Mahoma, Buda, Stephen Hawking…): ¿por qué he perdido 4 tallas de pecho pero sigo teniendo barriga? ¿por qué? ¿Por quéeeeee…..?

– ¿Por qué tenemos todos una curiosidad tan morbosa por las fotos del “Antes y el después” de una pérdida de peso?

– ¿Por qué en las pelis queda tan encantador ver a una chica con imagen lánguida y nostálgica frente a una ventana mirando el horizonte y zampándose un helado tamaño industrial ella solita mientras llora sus penas? Os prometo que lo he probado frente a mi ventana… ¡vaya timo! Tampoco ayudaba que no hubiera música melancólica de fondo.

– ¿Por qué cuando nos armamos de valor y le confesamos a alguien que padecemos un trastorno por atracón, a menudo suelen decir: “Uy, a mí también me pasa, me pego unos atracones…”? A ver…. “¡CÉNTRATE, SO MELONA! Yo tengo un problema, no estamos hablando de ti ni de los 3 donettes que te comes cada seis meses."

– ¿Por qué ya no consigo encontrar en ninguna tienda de Barcelona tejanos que cierren sólo con botones? ¿Pero nadie se daba cuenta de que aplanaban más la barriga que los de cremallera? Además, los de botones y con tiro bajo, me hacían un culo de cubana sabrosona que ni os cuento…

– Cuando mi novio (cuando lo encuentre) me deje plantada en el altar frente a más de 500 invitados y me confiese que se ha enamorado de otra tía con la que lleva poniéndome los cuernos un año y que acaba de dejar embarazada y yo al salir corriendo de la iglesia me rompa un tacón de mis Jimmy Choo de boda por los que habría pagado más de 600 euros… cuando pase eso, ¿me podré dar entonces un atracón? O aún así, tendré que controlarme, porque claro, ya estoy dada de alta… Sinceramente, creo que hay atenuantes en esta vida. Y aunque lleve años sin atracones, hay “situaciones” en las que me tiraría a la piscina de cabeza. Ya se lo preguntaré a mi psicóloga, aunque ya me imagino su respuesta: “Qué angustias y qué cansina eres, de verdad… que sí, hombre, que sí, que si te pasa eso, yo misma te llevo 3 menus del McPayaso a tu casa…”.

– ¿Por qué los primeros bocados al empezar un atracón saben a gloria? Diría que hasta los sabores son más intensos. Porque luego ya de tanto comer y mezclar alimentos ni notamos el sabor de lo que vamos masticando. Es todo lo mismo.

– En el mundo occidental teníamos 4 sabores: dulce, salado, ácido y amargo, más desde hace poco el 5º sabor del mundo oriental, el Umami. ¿No era nuestro mundo lo suficientemente ya complicado?

– ¿Por qué a las nubes (las chucherías) se las llama Jamones fuera de Cataluña? Creo que también las llaman Esponjitas y Marshmallows (nombre comercial)… Pero Jamones… ¿me tomáis el pelo?

– Y ya relacionado, que levanten la mano las fumadoras que no hayan dicho alguna vez esto a sus padres: “que no papá, que yo no fumo, que llevo mechero para quemar nubes”. O presumidas: “que no papá, que yo no fumo, que llevo mechero para el lápiz de ojos”. ¿De verdad pensábamos que éramos tan convincentes?

- ¿Por qué se me encoge el corazón cuando me cruzo por la calle con alguna persona con obesidad mórbida y siento... pena por ella? ¿Disculpa? Al darme de alta de mi tratamiento, ¿me he convertido en una zorra condescendiente con los demás?

- ¿Por qué desde hace unos meses siento unas ganas irrefrenables de hacerme fotos desnuda completamente? Algún día, contrataré a una fotógrafa que me haga un book profesional, mientras tanto... sigo fantaseando con ser la portada del Interviú.

– Mi última duda, ¿en serio alguien ha llegado hasta aquí leyendo estos desvaríos varios?

5 comentarios:

  1. Jajajaja muy bueno! me parto con el de la boda (o no boda) :D
    y eso de jamones en la primera vez que lo oigo! y soy del sur. Aquí se le llama nube también. Mm, es de mis chuches preferidas, pero más por la textura que otra cosa ahora que lo pienso...

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  2. Pues en Madrid y Castilla se les llaman jamones (será jamón York, porque serrano lo dudo...) pero me alegra saber que los del sur al menos llamáis las cosas "por su nombre" jajajaj Ahora ya por curiosidad, ¿cómo llamáis a las chuches de mi fotos de portada? Yo siempre las he llamado, Besitos, que muy lógico tampoco es...

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  3. Respondiendo a tu pregunta, soy vegetariana, vegana en realidad, y tengo trastorno por atracón. Resulta que el pan, el chocolate, el arroz, las patatas y la pasta son vegetales aunque no cuenten como ensalada. Te he escrito antes dándote las gracias por tu blog, y vuelvo a hacerlo ahora. Has salvado mi octavo día. Laura

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  4. Y por cierto, he llegado a tener atracones con fruta y verdura por no tener comida prohibida en casa ni cojones de ir a por ella. Te aseguro que mentalmente son igual de devastadores. Ojalá hubiese tenido más atracones de este tipo, pero no. Siempre son de órdago. Laura

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    1. Hola Laura muchas gracias por tus comentarios. De hecho... sí que acabo de releer una de las partes de este post y he pensado "¿cómo puedo ser tan burra?" jajajaj Pues claro que las personas vegetarianas y veganas pueden padecer desgraciadamente este trastorno y ¡exacto! tú lo has dicho muy bien, los chocolates, la pasta, el arroz... no son proteínas animales. Ahora voy a responderte tu otro comentario ;)

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