Texto atracones

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02 enero 2015

Cómo quererse. Autoestima y demás…


Hoy es 30 de diciembre. Acabo de publicar el post sobre las listas de éxitos del 2014 y los propósitos para el 2015. ¡Porque tocaba! Hay cosas que no pueden esperar. Pero, en verdad, quería hablaros de otra cosa. Y esa no puede esperar días porque entonces las perspectivas cambian. Para mejor… espero.

Vista en desmotivaciones.es
Siempre he querido hacer puenting. Pensaba que esa sensación de lanzarse al vacío debía ser liberadora, como volar. Pero claro… el puenting es más físico. Y vas sobre seguro. Tienes expertos al lado que garantizan que no te pase nada. En cambio, ahora, en concreto desde hace 48h, acabo de pegar un salto emocional al vacío enorme, brutal… Y aún estoy en el aire. Sin saber cómo será la caída. Esa sensación de estar suspendida, aterrorizada, desubicada, sin saber donde está el suelo firme o si lo encontrarás, sin un punto de referencia al que agarrarte...



La autoestima es algo que las que padecemos un trastorno alimenticio tenemos muy tocada. Bueno, tenerla tocada o dañada implicaría que tenemos, pero es que muchas veces es inexistente. Y de dónde no hay, pues ya sabéis… hay que sacar. Durante muchos años toqué las narices a mis varias psicólogas que me decían: “tienes que quererte más”, “tienes un problema de autoestima”... A lo que yo pensaba “no me vendas psicología a 2 €” pero decía: “sí, ¿pero cómo?”. ¿Las respuestas? Siempre las mismas, no me servían: “tienes que quererte”, “tienes que valorarte”, “ver tus cosas buenas”, “tienes derecho a ser feliz…”. Yo siempre pensaba lo mencionado y respondía lo mismo: “Pero, ¿cómo?”

Hace unos meses tuve como una revelación: “Ya está. Lo he encontrado. La forma de quererme a mí misma, es de la misma forma que querría a mi pareja”. Eso implicaría: valorar no sólo su físico, tratar con cariño sus defectillos o puntos débiles tantos físicos como de personalidad, decirle cada día que le quiero, decirle que me gusta físicamente, valorar todo lo bueno que consiguiera, consolarle con cariño cuando las cosas no le salieran bien, apoyarle en sus sueños, siempre tener una palabra agradable, confiar en él, ser condescendiente con sus días malos, ponerme de su lado cuando se peleara con otra gente y no pensar que la culpa era suya, darle ánimos ante cualquier dificultad, apoyarle en las decisiones que son beneficiosas para su vida… Las palabras de mi psicóloga fueron: “Pues sí que has tardado en darte cuenta”. Nos ha jodido…. ¿Y no me lo podía haber dicho ella y acabábamos antes?…

Así que el resultado, tras la conversión, sería el siguiente:
valorar no sólo mi físico, tratar con cariño mis defectillos o puntos débiles tantos físicos como de personalidad, decirme cada día que me quiero, decirme que me gusto físicamente, valorar todo lo bueno que consigo, consolarme con cariño cuando las cosas no me salen bien, apoyarme en mis sueños, siempre tener una palabra agradable, confiar en mí misma, ser condescendiente con mis días malos, ponerme de mi lado cuando me peleo con otra gente y no pensar que la culpa es mía, darme ánimos ante cualquier dificultad, apoyarme a mí misma en las decisiones que son beneficiosas para mi vida (¡ahí vamos!)…

Más fácil dar a los demás que a uno mismo, ¿verdad? Pues podemos utilizar para nosotras mismas exactamente los mismos recursos que utilizamos para tratar a las personas que queremos. Ya sean nuestros padres, hijos, sobrinos, amigos, abuelos... vamos a fijarnos en cómo les tratamos para aprender cómo tratarnos a nosotras mismas.

Hay cosas que podemos hacer todos los días pero hay momentos críticos donde la vida nos pondrá a prueba, a ver si hemos aprendido la lección teórica y si somos capaces de superar la parte práctica.


"Lo que importa es cómo te ves a ti mismo"


¿Y sabéis qué he descubierto? Que hoy por hoy, me duele tener que hacer este ejercicio práctico de autoestima. Que estoy sufriendo por pensar en mí y por tomar decisiones que no sé si son las más correctas a largo plazo. Y, por eso, debía escribir este post hoy, desde el vacío que todos hemos sentido en algún momento y que yo estoy sintiendo ahora mismo. Porque escribiros de aquí a dos semanas y contaros que todo ha salido bien y que estoy perfectamente no tendría gracia, ¿verdad? Y seguro que por el camino se me olvidaría el sufrimiento constante de los últimos dos días.

Porque saldrá bien, ¿verdad? Ahora mismo, no tengo la certeza…


Hasta hace 48h yo tenía pareja (¡ah! ahora entendéis…). Durante meses ha habido cosas muy buenas pero cosas también malas. Y las malas minaban mi autoestima. Lo que pasa es que se me planteaban dudas y la principal era:

          - ¿Su forma de quererme no es la correcta o es la correcta y a mí no me sirve por culpa de mis “limitaciones” emocionales? ¿Tanto habían cambiado las cosas en los últimos años?
En el Sobre mí de este blog os contaba mis problemillas al ajustarme a las relaciones sociales por haberme aislado del mundo durante años por culpa de la comida.

          - ¿No sería más bien que yo estaba pidiendo demasiado afecto o demasiadas “muestras” porque tenía una excesiva falta de cariño y, en cambio, lo que él me daba era lo normal? Quizás el problema era/es mío.

Y así estaba… batallando con mis dudas pero disfrutando de la relación porque me compensaba todo lo bueno respecto a lo malo, los sentimientos que a mí me surgían (celos, inseguridad, ansiedad…). Hasta este domingo pasado que decidí terminar la relación. Sí, 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Cosas de la vida…

Decidí acabar la relación en un impulso y a las 7 de la mañana y sí iba algo achispadilla, pero es que a lo mejor si hubiera dejado pasar las horas, me habría echado para atrás. Mis miedos me lo habrían impedido. Estuve una hora pensando en si terminar con todo o no, en si las decisiones se toman en frío o en caliente (sin llegar a ninguna conclusión) hasta que me acordé de una anécdota.


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Aquí va el flashback: en una de mis clases de baile, de zouk, hay un chico (¡eh! no os emocionéis que no va por ahí la historia…) que es majete de cara, es muy simpático y divertido, eso sí está cuadrado de gimnasio (bíceps, tableta de chocolate…), con tatuajes, con bronceado UVA y con dientes perfectamente blancos. ¡Ah claro! Y baila muy bien. Vamos, como un viceverso (los de Mujeres, hombres y viceversa) pero oye a mí me cae bien. Sólo eso. Es majo, no va de chulillo y tiene un buen fondo. Pues un buen día, estábamos hablando en un grupito de dos o tres personas de las relaciones y de ligar y él nos explicó que cuando no estaba en pareja y era fiel, salía con muchas chicas pero… palabras suyas: “a la que veo algo que no me cuadra… puerta”. Ejemplos: si quedaba con una chica en la primera cita y pagaba él vale, en la segunda también, pero si veía que en la tercera ella ni siquiera hacía el gesto de pagar, ¡pues fuera! Que una chica hablaba mucho de su ex… ¡pues puerta! Oye, cada uno tiene sus cosas. PERO (y esto es lo importante) lo que yo le dije fue:

- “Es que tú haces eso porque tienes la seguridad de que si no es esa chica, será otra. Por eso te permites el lujo de ser tan selectivo. No te van a faltar chicas con las que salir”.

Me dio la razón él y otro chico, éste muy buen amigo (más majo… y un encanto ;) que nooooo, que tampoco penséis mal) que añadió: “Sí, tienes toda la razón Meritxell. Yo como no ligo nada, si alguna tiene algo que no me gusta pues no la descarto así de buenas a primeras, habrá que aguantarse”.
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Y hasta aquí el flashback. Pues en esas estaba yo pensando a las 7 de la mañana achispada, recién llegada de bailar toda la noche y me acordé de este “viceverso”. ¿Y por qué yo no jugaba a ser él? ¿Por qué no me marcaba un desafío a la vida? Iba a fingir que tengo miles de oportunidades, confiar en que aparecerá otra persona que me llenará todavía más, que habrá más chicos que me querrán más y mejor. IBA A FINGIR QUE TENÍA AUTOESTIMA. Y lo hice. Terminé la relación.

Lo aclaro. Mi chico (ahora ex) sí que tenía sentimientos hacia mí. ¿El problema? Me lo demostraba a su manera, había que arrancarle las palabras, yo tenía que llevar el peso de la relación, él tenía una mochila de traumas peor que la mía pero la ignoraba y no la “digería”… ¿Veis que no pasaba nada grave? No eran celos, no eran malos tratos, no era evitarme ni ignorarme ni hablarme mal, no era nada grave… Era simplemente que su manera de quererme no me hacía feliz. Yo sentía y daba más que él. Me daba lo poco que tenía y lo poco que sabía darme. ¿Suficiente razón para dejar la relación? Pues para algunos sí, para otros no.

En cuanto terminé la relación se han sucedido 48h de llantos, de miedos, de dudas, de “joder, ¿pero qué he hecho?”, de pánico, de notar el vacío al que me he lanzado, de no saber si saldrá bien…

     - ¿Y si no vuelvo a sentir por otro chico lo que siento por él?

     - ¿Y si no aparece otro hombre que me quiera como yo quiero?

     - ¿Y si él me odia por el daño que le he hecho? ¿Y si habla mal de mí?

     - ¿Y si ya se ha liado con otra?

     - ¿Y si con otra es más cariñoso que conmigo?

     - ¿Y si me he precipitado y tenía que haberle dado más tiempo?

     - ¿Aún podría recuperarle?

     - ¿Es ésta excusa suficiente  o una señal para dejar de luchar y volver a mi mundo anterior: escondida, dándome atracones, sin salir de casa, protegida, sin sufrir...? 

     - Y lo más cruel que me he dicho en estos días: ¿y si él era lo mejor a lo que yo podía aspirar?

Y aquí estamos. Inmersa en un vacío contradictoriamente caótico, muerta de miedo e intentando (que no consiguiendo) llevar la teoría de la autoestima a la práctica.

"Valorar no sólo mi físico, (...) decirme cada día que me quiero, (…) consolarme con cariño, (…) confiar en mí misma, (…) no pensar que la culpa es mía, darme ánimos (…), apoyarme a mí misma en las decisiones que son beneficiosas para mi vida…"

Duele…

6 comentarios:

  1. Primero que nada te mando un abrazote, Meritxell!
    Este es el momento perfecto para mimarte a ti misma, cuidarte y descubrir que ya eres un ser perfecto y completo y que te puedes proporcionar a ti misma todo aquello que buscas en el exterior.

    Mis mejores deseos.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Isabel! Tienes toooda la razón del mundo, yo ahora pondré de mi parte también para creérmelo y aplicarlo :)
      Por cierto, felicidades por tu 2014. Un abrazo grande!

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  2. Gracias por hablar tan claro.
    Ánimo, eres una esperanza, un rayo de sol en ésta fría travesia. Anna

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    1. Y cuando creía que ya me había quedado seca de llorar... veo tu comentario Anna. Muchas gracias, es precioso!

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  3. jajajaja, "¿y si era lo mejor a lo que podía aspirar?" Me ha picado la curiosidad y he entrado aquí unas horas después de haber comentado en tu post de mayo. Hiciste bien porque de lo contrario no lo habrías hecho y, por la misma razón, no era lo mejor a lo que podías aspirar - ¡porque si no nunca lo habrías dejado! Cuando algo falla, ya sean cosas más superficiales como las que comentaba tu amigo "viceverso", pero sobre todo a nivel profundo y con el tiempo, lo mejor es cortar por lo sano. Si el cuerpo te lo pide es por algo, si lo intuyes es porque es cierto. Eso no tiene nada que ver con superar las crisis y dificultades, o que toda relación conlleva muchos esfuerzos y sacrificios a veces. Hay gente que, sencillamente, no es para nosotros: no hay que darle más vueltas. Y no hace falta tener a unos cuantos esperando para permitirse el lujo (cosa qye, por cierto, hace muchísima gente: esperar a tener un reemplazo, y me parece lo más cobarde que existe). Simplemente confiar en la vida y en el futuro. Muy valiente tu gesto. Espero que te esté yendo todo muy bien. Si tienes momentos de bajón te recomiendo la famosa canción de Gloria Gaynor, extrañamente asociada a himno gay. Bss

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    1. Admiro profundamente tu forma de pensar! Leía tu mensaje e iba asintiendo con la cabeza delante del ordenador como una lela ("pues claro", "por supuesto", "sí"...). Si es que está súper claro, ¿por qué le seguimos dando vueltas? Porque muchas somos unas kamikazes del amor o es que lo llevamos en los cromosomas XX jajaja En cualquier caso, tema superado ya, por suerte.

      ¡Por supuesto! Para "survive" a los momentos de bajón la Gaynor, aunque "It's raining men" también tiene su magia ;)

      Un abrazo

      Meritxell

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