Texto atracones

Texto atracones

30 abril 2015

¿Recaídas, resbaloncillos o una vida normal?


Enero 2013

Última visita con mi psicóloga del centro de tratamiento de trastornos alimentarios:

Yo: Y ahora que volaré sola, ¿qué hago si tengo una recaída?
Psicóloga: ¿Por qué vas a tenerla?
Yo: Porque es muy optimista imaginarse que no voy a tener atracones en los siguientes 60 años, si con suerte llego a los 90.
Psicóloga: ¿Quieres tener una recaída?
Yo: No.
Psicóloga: Pues no la tengas.
Yo: Yaaaaa… ¿pero tú me puedes asegurar que ahora no tendré ninguna recaída nunca más?
Psicóloga: Te puedo asegurar que si ya vas pensando que vas a tener recaídas, tienes muchas más posibilidades de que las tengas.
Yo (pensando): ¡Pero es que voy a tener recaídas lo quiera o no!!!!!

Una que es Tauro y es más tozuda que una mula… ¿qué le vamos a hacer? Por cierto… en mi último post tenía 34 años, ahora ya tengo 34 + 1 (paso de rimas sexuales con el five jajaja). Así que, yo salí del centro con mi lado racional pensando “no voy a tener recaídas” mientras que mi lado emocional pensaba “claro que las voy a tener”.


Con subidas y bajadas, pero siempre en movimiento.
Imagen: Freepik.
En estos dos años y varios meses no tenido ni una sola recaída.
En estos dos años y varios meses he tenido decenas de recaídas.
Y las dos cosas son ciertas.

No he tenido ninguna recaída porque no he vuelto al punto de partida, ni físicamente ni mentalmente. De hecho, estoy muy lejos de ese punto, que no es que lo vea como mi pasado sino incluso como la vida de otra persona en la que me cuesta reconocerme.
He tenido decenas de recaídas porque a veces se me ha olvidado todo mi camino y he caído en hábitos o inercias del pasado.

Ya os he dicho que las dos cosas eran ciertas…


Hace semanas que quería hacer este post porque cuando empecé este blog la idea era servir de ayuda (en la forma que quisierais a cada uno) a personas que estabais en tratamiento por trastorno por atracón, a las que dudabais si iniciarlo o no, a las que queríais dejarlo, a las que estabais a punto de conseguir el alta… Era mi forma de deciros: “ey, aguanta, ven hasta aquí, llega hasta esta orilla, porque vale la pena”. Quería evitaros un poco la sensación de pérdida y de desorientación que yo sentía a veces durante mi tratamiento.

En alguna ocasión las personas de terapia de grupo le pedimos a nuestra psicóloga que viniera a visitarnos alguna de las chicas ya recuperadas del trastorno por atracón. Y cuando eso pasó, nos sentimos más motivadas, como si de alguna forma viéramos más clara la meta a la que queríamos llegar y sólo la debíamos adaptar a nuestra vida. Y esa era mi intención con este blog: seguir luchando pero a la vez hacerme visible e “informaros” con pruebas (con mi vida) de que es posible otra forma de ver la comida.

(Me estoy dando cuenta de que esto suena a despedida…. ¡no! ¡ni de coña, ehhh! Que aún tengo mucho de lo que hablar durante muuuuucho tiempo)

Bueno, el caso es que yo este blog lo empecé muy segura de mi recuperación y sigo estando muy segura de mi recuperación, pero por alguna razón veo que en los mails y mensajes que me escribís os pensáis que soy el paradigma perfecto de la recuperación de un trastorno por atracón. Vamos, una Santa Teresa del Croissant, ¡y no! Nadie tiene una vida perfecta, nadie. Ni con TCA, ni sin él. Así que no me idealicéis, ni penséis que yo la tengo.

¡Pero eso es buenísimo! Lo que os estoy diciendo es que soy tan normal como vosotros, no tengo ni una fuerza extrema, ni una voluntad de hierro, ni ningún conocimiento secreto, ni una constancia descomunal ni una perseverancia fuera de lo normal… Venga la tan manida frase… SI YO ME HE RECUPERADO DE UN TRASTORNO POR ATRACÓN, VOSOTROS TAMBIÉN PODÉIS… ¡PORQUE SOY IGUAL DE NORMAL QUE VOSOTROS! Con mis cosas buenas y mis cosas malas. Lo único que me diferencia es que he estado en tratamiento tres años y he sido una buena alumna que ya me he graduado.

Os voy a dar mi definición propia de lo que considero que es, según mi experiencia, la recuperación de un trastorno por atracón:

Recuperarse de un trastorno por atracón es darle a la comida el lugar que le corresponde en nuestra vida, el de nutrir al organismo. Es conocer nuestro cuerpo y conocer cuándo nos pide comida por hambre y cuándo por ansiedad. Es no comer por emociones sean buenas o malas.
Es reconocer que vivimos en España, en una parte del mundo occidental y hedonista, donde la comida también es un placer y donde, en concreto, en nuestro país, es un acto social: tapas, cervecitas, comidas, cenas con pareja, amigos, conocidos, reuniones de trabajo, celebraciones… Y, a pesar de todo, ser capaz de disfrutar con placer de la comida en esos momentos, sin ansiedades ni miedos, de una forma sana y equilibrada, sin renunciar a nada, disfrutando de esos momentos puntuales y sin remordimientos posteriores. Es valorar nuestro cuerpo y por eso comer correctamente y hacer ejercicio del tipo que sea. Es ser consciente de los cánones de belleza erróneos (por excluyentes) de nuestra sociedad actual. Es valorar nuestra mente y nuestra alma y saber que somos más que un cuerpo.

Así que sí, estoy recuperada y sí, en estos dos años, me declaro CULPABLE de haber comido turrones en Navidad, roscón el día de Reyes, tres trozos de pastel de cumpleaños en una semana porque coincidían tres cumpleaños, castañas en otoño, helados en verano, fresas con nata en una cita, palomitas viendo alguna peli en el cine, chucherías con amigos, cocktails en la playa, torrijas en Semana Santa, churros en Madrid… y así muchos más ejemplos. Y a pesar de ello, sigo estando recuperada.

Claro, si todo esto es comer mal, pues sí, ya estoy pidiendo hora para volver a tratamiento, pero dejadme que os lo detalle. En dos años…
   - He comido trocitos de turrón pequeños en reuniones familiares en Navidad y nunca a solas ni la tableta entera.
   - He comido un trocito de roscón de Reyes sin repetir (y sin tocarme el rey ni el haba).
   - No he querido renunciar a comer pastel de cumpleaños tres veces una semana porque le he dado más importancia a celebrar esos días con mis tres amigos antes que a si me engordaba o no.
   - He comido helados, castañas, chucherías, palomitas, torrijas, churros…. De forma puntual, con cabeza, sin excederme, disfrutando con placer del momento y sin mortificarme después.

Pero sigo… también me declaro CULPABLE de tener pánico a tener una recaída que me devuelva a mi vida anterior. Me declaro culpable de haber sido consciente de cuando comía en este tiempo por alguna emoción negativa, por ansiedad o por aburrimiento y utilizar todas las armas que tenía para frenar, racionalizar y reorientar mi conducta. Y siempre lo he conseguido.

Cuando me dieron el alta, me dotaron de todas las herramientas al alcance para no tener atracones, para verlos venir, para evitarlos y para levantarme yo sola de una forma rápida y eficiente si me caía. Nadie me aseguró que no sufriría, ni que sería siempre feliz. Me aseguraron tener una vida normal. Y es la que estoy teniendo, con días mejores y días peores. Días en los que cuesta algo más controlar la comida y días en los que te parece una tarea de niños.

Y cada día que pasa se vuelve más fácil. Cada día que pasa son más los días en los que la comida no está presente en mi vida y menos los días en los que tengo que hacer esfuerzos por controlarla fruto de las emociones que siento.

¿Por qué aseguro que no he tenido ninguna recaída? Porque no he vuelto a darme ni un solo atracón hasta el punto de hacerme daño a mí misma físicamente ni a sentirme culpable. Pero mi orgullo no es no tener atracones. A estas alturas, mi orgullo es no vivir en blanco y negro sino en la gama de los grises: sin seguir las pautas alimenticias de mi centro al 100% de forma estricta e intransigente sino siguiendo el curso de la vida con sus subidas y bajadas.




* De propina

Me molestan soberanamente los blogs que sigo donde me cuentan historias personales y luego me privan del final. Y mira tú por donde yo os he hecho lo mismo. Así que os pongo al día:

- ¿Os acordáis que lo dejé con mi pareja? Os lo contaba en este post de enero. Pues me costó recuperarme emocionalmente unos tres meses. Y a él… quince días después de dejarle ya estaba con otra chica ennoviado y al cabo de un mes se fueron a vivir juntos. ¡Alegría! ¿Y cómo me enteré yo? Porque un día trasteando por Facebook me encontré que la foto de perfil de Facebook de ella era una imagen de los dos besándose en los morros. ¡Toma ya! Esa noche tuve más proporción de alcohol en vena que de sangre… ;) Pero también superé eso y para lo que yo soy… de forma muy rápida y eficaz, sin comida y sin que esa relación se me quedara enquistada. Y… bueno… la verdad, os seré sincera, me siento satisfecha ahora sí, pasado el tiempo, de cómo llevé la situación y de no conformarme con menos de lo que quería. Y satisfecha de arriesgarme a dejar algo seguro sin estar convencida, esperando que llegue algo mejor.

- Mi Semana Santa en Madrid, que os adelantaba en este post. Ostras, ¡qué dura! Tanto tiempo haciendo el guiri sola… Bueno, pero prueba superada. Viajar sola no creo que vaya a ser nunca una de mis actividades preferidas, prefiero la compañía, pero al menos me enfrenté a mi miedo y lo superé. Así que, al menos, ya sé que eso no me hundirá. Otras cosas puede, pero esa no.

- Uno de mis propósitos para el 2015 (de los que muchas ya os habréis olvidado...): dejar de fumar. Bueno, calma, que el 2015 aún no ha terminado... lo estoy visualizando, si eso ya lo llevo a la práctica uno de estos días...

12 comentarios:

  1. Hola, soy el anónimo de la última vez. Desde ese día inicié una dieta más sensata, menos exigente, y no he tenido recaídas (y he perdido lentamente cerca de 4 kilos), así que mi paso por aquí fue muy provechoso, como ya intuía.

    Una vez, en un libro de autoayuda sobre un tema muy distinto (procrastinación), leí que había que "esperar lo mejor, pero prever lo peor". Es decir, por supuesto que puedes estar toda tu vida sin recaídas, y que seguramente así sea, pero si un día tienes una, pues tienes que tener prevista la respuesta. Si un día comes más de lo que quieres, será la excepción que confirme la regla, como lo son los turrones y el roscón de reyes, y ese tipo de cosas que se hacen una vez al año. No te sientas culpable por una excepción. De hecho, la palabra culpable suena muy dura, al fin y al cabo es una debilidad. Si un día sucediera tal cosa improbabilísima, pues pon todo tu empeño para que no vuelva a pasar, y si ocurre una vez cada seis meses, ¿tendría importancia? Por otra parte, con todo lo que has aprendido, si algún día te da por ahí, procura hacerlo con mesura. Que no sea un atracón en estado puro sino algo muy comedido. Y que al día siguiente seas consciente de que ese camino insidioso te puede llevar al hoyo de donde has salido y a donde no quieres volver. ¡Mucho ánimo! Si tu psicóloga confía hasta tal punto en ti, es porque obviamente estás ya fuera de peligro.

    Ánimo también con tus historias personales (como no había visto tu blog hasta hace poco desconocía todo eso). Quien pierde una buena pareja, no sabe lo que gana! Y lo de viajar solo es algo que yo también tengo pendiente, pero en mi caso sospecho que me iba a gustar bastante, bastante más.

    Venga, un beso, y enhorabuena por los cambios.

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    1. ¡Hola! Felicidades por ese pequeño giro en tu camino, felicidades por no tener recaídas y por estar disfrutando (estoy segura) del camino sin una exigencia que te condicione todo lo que hagas. Debes (¡es una obligación!) sentirte orgulloso. ¿Te sientes más tranquilos los fines de semana?

      ¡Lo has explicado perfectamente! Hay que saber diferenciar dónde ponemos la etiqueta de recaída porque muchas veces es el miedo el que habla por nuestra boca. En mi caso concreto, serían recaídas volver a mis rutinas de hace años (ocultarme, no hacer vida social, acrecentar la introversión, autosabotearme, no fortalecer mi autoestima...) y no un trozo de pan con chocolate. En cualquier caso, como siempre nos decían en terapia, el problema con la comida no es causa, muchas veces es consecuencia. (A todo esto, yo soy procrastinadora nata... además me gusta la palabreja jajaj ¿por qué hacer hoy lo que puedes aplazar jajajaj? pero intento no pasarme :) )

      Por favor, por favor, por favor!! Si viajas solo quiero que me lo cuentes seguro que podría aprender un montón de una persona que de verdad lo disfrute.

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  2. Meritxell, primero de todo felicidades por tus 34+1 (a mi la rima si me mola!! jeje)
    Supongo que es normal tener miedo; el miedo al final es una emoción necesaria para la supervivencia! Lo importante es que recuerdes todo lo aprendido y que tengas mucha confianza en ti misma. La serenidad con que relatas a lo largo del blog tu experiencia demuestra que estás curada, que lo has superado, y ahora dispones de muchas herramientas y estrategias para enfrentarte a lo que pueda venir, no solo en cuanto a la gestión de la ansiedad, sino también en otros aspectos de tu vida en los que has ido evolucionando. Eres una campeona, sin más, y una persona muy fuerte, por lo que hemos leido. Ahora no nos dejes sin tu magífico blog ehhh, justo cuanto acabo de conocerlo! Gracias gracias y gracias por compartir tus miedos, tus alegrías, tus progresos y todo con el mundo!!!

    Sobre el ex... chica, ahora eres soltera, con lo que mola eso!!! Te lo vas a pasar en grande!

    Muchos besitos, vecina (por alguna cosa que he leido en tu blog creo que al menos de barrio, vecinas somos!!)

    Marieta

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    1. Hola Marieta, ¿en serio somos vecinas? Eso tendría su "Gràcia" ;) Muchas gracias por tu comentario, lo siento el tuyo está en la posición 2 no en la 5 jajaj

      En varios sitios he leído justamente lo que comentas que el miedo es un instinto (de los pocos que tenemos los humanos) que nos garantiza la supervivencia. El problema reside cuando ese miedo se produce de forma desmesurada e injustificada. Ante un león es normal sentir miedo, ante un osito de peluche no (dos extremos muy claros), por lo tanto no puede existir el mismo mecanismo desencadenante en el cerebro. Pero lo importante es ser consciente de ello y "trabajarlo" para una mejor calidad de vida.

      Muchas gracias por tus palabras, por supuesto que no dejo el blog jejej

      ¿Qué mola estar soltera? Aaaaarggg ya te avisaré cuando encuentre la diversión jejjeje De momento disfruto de no tener que ir depilada, emperifollada y maquillada cada día (cada uno se consuela con lo que puede jejej)

      Un abrazo,

      Meritxell

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    2. Ahhh pues no... va a ser que no tendrá "gràcia". Lo mío es el queso "rocafort" jaja, pero casi.
      No le encuentras la diversión porque es muy reciente tu ruptura, pero verás tú cuando hagas pop... ya no hay stop!!!!

      Besitos guapaaaa

      Marieta

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    3. Jajajaj te pasa como a mí, todas las expresiones y frases hechas que usamos son alimenticias ¡Tiene huevos la cosa! (¿ves? ¡lo dicho! jajaj)

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  3. Jajaja es verdad!!! ;D

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  4. Hola, me dirijo a ti porque creo que tengo un problema con la comida, y me gustaría que me pudieras asesorar sobre que hacer o como proceder. No se que hacer.
    Yo siempre he estado gordita, peso 73 kg y mido 1'63 m, por lo que siempre he estado a dieta. A los 12 años deje de tomar sunny y pan en las comidas para adelgazar. Mi madre desde pequeña ha hecho especial énfasis y he oído desde pequeña frases como: estarías más guapa más delgada o si perdieras peso o cosas así. A día de hoy con 21 años sigo oyendolas. Llevo haciendo dietas desde los 13 años: la hipocalorica (sobretodo), la de las proteínas... Al principio funcionan, pero cuando pasadas una o dos semanas no funcionan me entra ansiedad y voy a la nevera. La pasta o el arroz es mi forma de calmar la ansiedad. Nunca pensé que esto hubiese sido un problema, hasta hoy. He ido a una comunión y me he puesto una blusa un poco ajustada y nada más salir de casa me han hecho notar que había vuelto a coger peso y que tenia que adelgazar. Cuando estaba en la iglesia me he puesto a darle vueltas y me ha dado un pequeño ataque de ansiedad que he podido calmar después. He tenido que ir a casa a cambiarme la blusa por otra más ancha.
    En cuanto a los atracones, no recuerdo cuando fue el primero, pero desde hace como un año he intentado dejar de hacerlos, pero no soy capaz de pasar de la semana.
    No se que hacer.
    Agradecería que me orientaras.
    Un saludo.

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    1. Hola mks,
      Gracias por tu mensaje y por tu sinceridad y valentía para abrirte y contarme estas cosas, sé que te tiene que haber costado pero también es verdad que significa que quieres que tu vida cambie sino no seguirías buscando alternativas o caminos para salir de esta, como acabas de hacer.
      En tu lugar, yo no lo dudaría y buscaría tratamiento profesional especializado para dos cosas y las dos igual de importantes:

      Controlar el tema de los atracones. Da igual cuando fuera el primero, lo que debe importarte es que haya un último. Y si tú misma has dicho que te ves incapaz de apartarlos de tu vida, es una opción que ya sabes que no funciona, pues busca ayuda en gente que sí que sabe cómo hacerlo y echarte una mano.
      Y dos, lo más importante! Ayudarte a cambiar el “chip” mental. Las dietas no funcionan ni antes, ni durante ni después, la restricción de alimentos no funciona (y tú todo esto lo estás viendo a base de experiencias), la opinión de los padres nos puede hacer mucho daño pero ahora con 21 años tienes que aprender a que ya no te afecten ese tipo de comentarios y sólo lo aprenderás conociendo tu propio valor y belleza. Y si tú vas con una camisa blanca y te sientes guapa y sexy, ¡da igual lo que diga la gente! Porque a saber las motivaciones de cada uno para hacer ese tipo de comentarios sobre tu aumento de espacio, que en cualquier caso están fuera de lugar y son feos porque dudo mucho de que tú los hayas pedido.
      Mucho ánimo e intenta salir de esto porque de verdad que vale la pena. Es mejor hacerlo con 21 y no con 30 te lo digo por experiencia porque entonces las cicatrices que llevamos en la autoestima son más profundas.

      Un abrazo fuerte

      Meritxell

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  5. Meritxell, que placer me da leer tu blog y leer tus palabras certeras. Te dije hace unos días que iba a ir al centro ABB para una charla informativa. Ahora tengo citas para una evaluación y diagnóstico. Me dicen que es MUY probable que sufra de trastorno por atracón y otras cosas...ya que lloro incansablemente.
    Elcaso es que yo voy a cumplir 50 y chica, a estas alturas de la vida las dudas son aun mucho mas grandes... Me jode enormemente no ser capaz de salir yo sola de esto. Yo, una persona "inteligente", con capacidad de "analizar las cosas"... ¡¡Pobre ingenua!!
    Ya te digo, la duda me asalta... ¿estaré haciendo bien con ir a este sitio o voy a volver a tirar el dinero? ¿tendre fuerzas, y ganas, para "desnudar" mi alma?
    Sinceramente, estoy aterrada.
    Muchas gracias por tu blog. Todavía me queda mucho por leerte, pero estoy en ello. Eres de gran ayuda.
    Un abrazo.
    Ana

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    1. Hola Ana,
      Espero que vaya bien el tema de las citas de evaluación, las etiquetas desgraciadamente son necesarias para trabajar. Una vez se sepa "lo que hay" ya es cuestión de ponerse manos a la obra.
      - Lo de los 50 años, olvídate! Justamente en el tiempo que yo estuve había chicas más jovencitas, de 20 y pocos, y más mayores, de hecho había una mujer con la que congenié súper bien que tenía 60 años. ¡Y también está dada de alta! Así que ni pienses en el tema edad.
      - Lo de la inteligencia.... yo personalmente creo (es mi opinión ehhh nada científico) que precisamente las personas que sufren TCA (sea el que sea) son suuuuuper inteligentes. Sino, como explicas que podamos esconder la enfermedad durante tanto tiempo, que seamos tan exigentes y perfeccionistas con nosotras mismas y más flexibles y tolerantes con los demás? Bueno, cosas mías... no sé si estaré equivocada o no. Pero la cuestión es que un TCA es una enfermedad y ya, el resto de condicionantes no importan.
      - Es normal tener tantas dudas Ana, no te preocupes. Es el miedo al cambio, no es más y a enfrentarte a ello. Ignóralo y sigue adelante.
      Las fuerzas y las ganas las sacas de donde sea pero luchas porque nunca se sabe cuando puede ser "la buena" para tener una vida mejor.
      Si no te funciona tú misma te darás cuenta... aunque por mi experiencia... no es que el tratamiento no funcione, es que hay veces que no queremos/podemos enfrentarnos a todo lo que conlleva y cambiar nuestra vida. Cada persona es un mundo...
      En cualquier caso muchísimo ánimo y felicidades por haber dado este gran paso de buscar ayuda!!!!
      Un abrazo fuerte

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  6. Muchas gracias por tus palabras de ánimo. Ya te iré contando.😄

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