Texto atracones

Texto atracones

16 octubre 2015

Yo no le doy a mi cuerpo lo que me pide

No sé si es un movimiento nuevo que ha salido ahora, un nuevo estilo de dieta o simplemente una forma de definir la relación que cada uno tiene con la comida: es la alimentación consciente, alimentación intuitiva, escuchar lo que pide el cuerpo… Tiene diversas denominaciones.

Supongo que no hace falta explicar mucho porque ya queda claro el significado de esta nueva “moda”. Así, a priori, y sin desarrollar, las bases serían: no hacer dieta + darle al cuerpo el alimento que quiera y en la cantidad que pida + distinguir entre hambre física y hambre emocional + comer sólo cuando se tiene hambre + disfrutar de la comida + y alguna más…

Después de documentarme durante varias semanas hoy ya digo “Basta”, no necesito saber hasta los más pequeños detalles para saber que estoy en contra. De la misma manera que no hago un post con todas las contraindicaciones y perjuicios de determinada dieta, ahora no voy a hacerlo de esta anti-dieta. Pero sí os digo que yo no quiero esto. Y no por una, sino por decenas de razones.

De hecho, es muy sencillo, yo no soy tan inteligente (y me voy a echar un farol: no creo que nadie lo sea) para seguir esta tendencia. Es más, no me quiero esforzar en serlo cuando lo veo algo inútil, en el sentido de poco fructífero, no despectivo.

¿Por qué me parece absurda la alimentación consciente?

   - Con este primer punto ya puedo desmontar la teoría entera, imaginaos la acumulación de todos los puntos de después. No sabemos entender / traducir lo que el cuerpo nos pide. Ejemplo gráfico:


Fuente: http://cooperativabesana.blogspot.com.es/2014/09/que-te-pide-el-cuerpo.html 

¿Y con esto qué hacemos? ¿Eh? Si el cuerpo os pide una magdalena, ¿os comeríais una manzana en sustitución?
Primer punto: ¿quién sabe descifrar lo que el cuerpo reclama cuando tiene un antojo? Respuesta: los nutriólogos. Ni siquiera muchos nutricionistas que han tenido una formación insuficiente. La gente de calle no lo sabemos.

Segundo punto: si el cuerpo te pide una magdalena, te está pidiendo “una magdalena”, no otro alimento sano. Por lo tanto, no es hambre, es otra cosa y ahí ya entramos nosotras (las de un TCA y también las que no): ansiedad, nervios, exaltación, inseguridad, miedos…

Ahora, al punto uno súmale el dos, más el listado de tooooodos los alimentos del mundo con toda su composición nutricional, más oligoelementos, minerales… e intenta adivinar QUÉ ES exactamente lo que os pide el cuerpo. Si no lo sabes a ciencia cierta, ¿cómo se lo vas a dar?

Por eso os decía que yo no lo sé. Ni soy tan inteligente ni quiero serlo sólo para adherirme a la alimentación consciente.

   - Las mujeres sanas de base (y las que no, todavía más) tenemos cambios hormonales toda la vida: adolescencia, pre-menstruación, menstruación, post-menstruación, ovulación, pre-menopausia, menopausia, embarazo, post-parto… Ahora, pilla un calendario e intenta adivinar QUÉ te pide el cuerpo, POR QUÉ te lo pide y CUÁNDO te lo pide. Porque a lo mejor, el cuerpo sólo manda señales de alteración de hormonas.

A ver, que levanten la mano a las que les apetece siempre chocolate en algún momento de su ciclo y no es por hambre ni por falta de magnesio, cromo, triptófano ni complejo B.

   - Que dicen que aprendamos a distinguir entre hambre física y hambre emocional. Me meo yo sola de la risa…. Millones de personas sin TCA no saben hacerlo y nosotras ni os cuento. ¿Cuál es el problema? Que no siempre que se come por emoción, ésta es consciente. Hay emociones inconscientes, ¿y contra eso qué hacemos? Cuando una persona pasa por tratamiento psicológico consigue sacar a la luz muchas emociones pero siempre queda algo oculto. Se llama…. ¿cómo era esto? Lo tengo en la punta de la lengua…. ¡SUBCONSCIENTE! Por Dios, ¡esto es obvio! Es decir, para comer de forma consciente de momento ya tendríamos que ser hombre, nutriólogo y Freud…

   - En mi caso personal, soy muy cuadriculada y para mí también es una cuestión de tiempo a invertir. Si dejo al cuerpo decidir lo que quiere, estoy todo el día pendiente de él y de la comida que me pide. Si tengo unas pautas alimenticias establecidas, un problema menos.

   - ¿Qué pasa con los límites? Hace años descubrí que personas sin TCA (en una comida o en una cena) dejan de comer sin darse cuenta muchas veces antes de estar saciadas. Y se ve que eso es normal. No podemos esperar la señal del cuerpo que nos diga que ya estamos saciados para dejar de comer, porque a lo mejor nunca llega. Hay personas que nunca se sacian, más por temas emocionales que físicos. Volvemos a lo mismo, el componente emocional difícil de identificar en su totalidad.

   - Puedo admitir que una persona “no contaminada” sepa escuchar parte de las necesidades fisiológicas de su cuerpo. Una persona que nunca haya tenido problemas de alimentación, siempre haya comido sano, que no viva en el mundo occidental (con fast food a cascoporro y publicidad en la misma cantidad). Pero otra vez lo mismo, las personas normales… Y más las que hemos tenido un TCA… ¿Sumamos? Hombre nutriólogo, experto en Freud y yogui tibetano.

   - Otro inconveniente gordo: la publicidad. Primero de mi carrera de Periodismo, asignatura de Publicidad y Relaciones Públicas, primera lección: la publicidad puede crear (y crea) falsas necesidades. Ves un anuncio de una hamburguesa, el cuerpo te la pide y se la das porque claro… alimentación consciente. ¿Te la pide de verdad? No asociamos causa-efecto porque es muy sutil y a veces inconsciente e incluso subliminal (eso es que los publicistas hacen bien su trabajo).

   - Para mí, si el cuerpo te pide un alimento concreto no es hambre. Ponle la etiqueta que quieras, pero NO ES HAMBRE. El hambre se nutre de alimentos, no de cosas concretas, ni marcas, ni sabores. Si es hambre sentirás igual placer con un plato de acelgas que con uno de macarrones.

Ni churra ni merina, cordero.
Freepik
   - Varias universidades de USA y Reino Unido (que es donde esta tendencia tiene más adeptos y/o se está popularizando) dicen que esta forma de comer es más sana, efectiva (para adelgazar y comer con cabeza), lógica, natural y mil veces mejor… que las dietas. ¡NOS HA JODIDO! Claro que lo es. No me mezcléis churras con merinas, porque eso es jugar sucio y manipular a la gente. Las dietas no son buenas ni saludables ni efectivas a largo plazo, punto. Cualquier cosa que compares con ellas, saldrá ganando. Ahora… ¿Por qué no comparar la alimentación intuitiva con unas pautas de alimentación saludables diseñadas por cualquier profesional de la salud? ¿A que no hay huevos de hacerlo? Eso sería jugar limpio. Pero claro, ante esa comparación quizás esta forma de alimentación no saldría con una imagen tan impecable… y eso no vende libros, ni llena consultas de asesoramiento.

   - Para las que tienen / hemos tenido TCA, ¿cómo (what the hell?!) coño vas a darle a tu cuerpo lo que te pide después de un atracón si está alteradísimo (físicamente y emocionalmente) de un día o de años? Hablando físicamente: si después de un atracón te pide más comida es lógico, porque en el atracón lo has hinchado a dulces, carbohidratos o lo que sea, le has producido un pico de azúcar brutal que ha bajado de golpe y en el punto más bajo, te reclama azúcar para subirlo de nuevo. O el caso contrario, todavía tienes el pico de azúcar y saciedad en su punto álgido y por eso te pide restringir al máximo. Y entre picos altos y bajos, el cuerpo pide lo que necesita para ir subiendo y bajando, pero no para mantenerse en equilibrio.

Ejemplo personal y de miles de personas: atracón brutal por la noche, por la mañana te levantas con lo que yo llamo “resaca alimenticia”, desayunas bien, comes bien (pico de azúcar sigue arriba) y a medida que avanza la tarde-noche el cuerpo te grita y te pide de forma exigente otro atracón (el pico de glucosa ya está bajo mínimos). Es más, es que hay más señales: migrañas, nerviosismo…

   - Hay situaciones particulares en las que tienes que saber qué dar al cuerpo, ni alimentación consciente ni pollas en vinagreta. Ejemplo: después de hacer ejercicio. El cuerpo necesita energía y agua, mucha agua. Algunas personas acaban con hambre voraz, ¿eso les pide el cuerpo? ¿comer como si no hubiera un mañana? A mí el ejercicio me quita el hambre, ¿creéis que no como? Por supuesto que sí. Porque es lo que debo hacer.

   - No hay que ser hipócrita. Esto va para los defensores de la alimentación intuitiva. Como dicen en el pueblo de mi padre: “o follamos todos o la puta al río”. Adaptado a esto: con los argumentos de los pro-conscientes o escuchamos al cuerpo para todo o no lo escuchamos. ¡Ah! Que el cuerpo sólo habla de alimentación… ¡pues vaya, qué exquisito nos ha salido! Aquí estaba yo esperando que el cuerpo me diera señales de que quiere ir a trabajar. El cuerpo manda señales sí, pero son indicaciones, según mi punto de vista, no doctrinas de un gurú que haya que seguir a rajatabla. No hay mejor ejemplo que las somatizaciones (soy una experta), esto ya os lo contaré en otro post. Sólo os diré que cuando volví al mercado del amore, cada vez que tenía una cita con un chico mi cuerpo me chillaba bien fuerte al oído “No”: reacciones alérgicas, anginas, torcedura de tobillo 15 minutos antes de la cita, vértigos… Anda que si le llego a escuchar y me quedo en casa…

   - Siguiendo con la teoría de que el cuerpo pide porque sabe lo que quiere: un niño está menos “contaminado” que un adulto (ha recibido menos impacto visual de alimentación, menos publicidad, más específica -de juguetes, más que de comida-, está más sano, aún no tiene cambios hormonales si es niña, etc.), ¿por qué su cuerpecito infantil no le pide verdura si la necesita? Es más, la rechaza cuando la madre se la da. Y la verdura por poner un ejemplo común, hay un montón.

   - La gente seguimos buscando soluciones externas para todo: dietas, anti-dietas, curas mágicas, pastillas, lo que le funciona a una amiga, lo último que se vende, el último libro sobre alimentación, hipnosis, la última terapia innovadora, ideas sacadas de contexto y magnificadas (alimentación intuitiva)… La gente seguirá esta nueva tendencia porque cree que comerá de todo, sin restricciones ni prohibiciones. ¡Sorpresa! Yo no hago dieta, no tengo ningún alimento prohibido y aún así NO le doy a mi cuerpo lo que me pide. La lógica la tenemos todos en la cabeza.

   - La idea de que cuando no le prohíbes ningún alimento al cuerpo, éste se regula solo ES FALSA. ¿Quién lo dice? Mi experiencia y la miles de personas con TCA. Me he tirado años sin alimentos prohibidos y comiendo cuando me daba la gana lo que quería en la cantidad que quería, ¿resultado? 124 kilos. Puse límites y dejé de darle a mi cuerpo lo que demandaba. “Ah pero es que tú tenías un TCA”. “Ah perdón, cierto, la alimentación consciente es sólo para hombres, yoguis tibetanos, nutriólogos, freudianos.”

   - No conozco a nadie que siga una alimentación consciente. Y por conocer me refiero a de verdad, no a leer que lo hace o escucharle, sino verle en su día a día vivir de esa manera. Tengo 35 años y he conocido a mucha gente en mi vida.

   - Pregunta de cajón: si el cuerpo no te pide algo, ¿es que no lo necesitas? Lo digo porque mi cuerpo siempre me pediría arroz, pastas y carnes. ¿Fruta y verdura qué?

   - ¿Alguien es capaz de distinguir entre lo que pide el cuerpo Vs antojo Vs capricho Vs me apetece? Yo no.

   - Hay señales del cuerpo indescifrables, ¿qué hacemos con eso? Ejemplo (sé que nos pasa a muchas): unos 3-4 días a la semana acabo de comer a las 15h y a las 16.30h estoy que me muero de hambre, ¿pero esto qué es? Y pasa muy a menudo: comiendo más fuerte al mediodía, más flojo, o entre semana o fines de semana, o comiendo verduras o comiendo pastas, o en restaurante o de tupper, o con regla o sin ella, o con ansiedad o sin ella… ¿qué hacemos con esto, místers alimentación intuitiva? Os digo lo que yo hago: aguantarme sin comer hasta que toque. ¡Límites!

Os iba a decir que he intentado resumir pero os ibais a reír en mi cara (pero os juro que es verdad) y os digo que, como estos, me he encontrado con decenas de argumentos que iba leyendo e iba rebatiendo al momento.

Fondo de la imagen: freepik

Resumiendo (“¿pero todavía no se acabaaaa el post?”)...

Según mi forma de ver:

- Las personas que defienden / siguen el modelo de alimentación intuitiva quieren que el cuerpo ponga los límites donde la cabeza no los ha puesto. Es decir, el problema fuera de mí otra vez. Se lo delego a otro porque no quiero (o no soy capaz de) modificar mis pensamientos.

- Establecer pautas / normas alimenticias es sano, saludable y necesario. Para los adultos y para los niños. Y nadie me puede discutir esto. Porque mi experiencia y la de miles de personas que seguimos pautas sanas es incuestionable. Mis hechos frente a lo que otros teorizan. Pautas, sí; dietas y restricciones, no.

- Se puede crear una relación sana con la comida sin llegar al libre albedrío. Como decía un ex novio mío: “Libertad sí, libertinaje no”.

2 comentarios:

  1. Hola!enhorabuena por el blog! Llevo poco teniendo consciencia de que mis atracones, machacarme cada vez q me veo reflejada en un espejo o cristal, ver los alimentos como prohibidos o pecados y un sin fin de conductas mas es realmente un tratorno y un problema que aunque lo tenga normalizado dentro de mis habitos es un problema al que poner solucion. Me niego a vivir mi vida de esta manera, y poninendo excusas o autojustificandome cuando tengo recaidas. Mi conducta ha mejorado bastante porque me he dado cuenta de que realmente tengo un problema (mis años me ha costado) pero me dejo sucumbir por las etapas ansiedad-restriccion. Necesito y quiero ayuda para superar esto porque se que lo voy a hacer, pero estoy realmente perdida. ¿voy al medico de cabecera a que me derive a un especialista o terapeuta?¿tengo que buscar una clinica privada especializada?¿me podrias asesorar del procedimiento-profesional al que acudir?un millon de gracias y enborabuena por tus logros!

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    1. Hola! Haces muy bien en negarte a vivir de esta manera porque realmente existen otras formas más satisfactorias y saludables (física y mentalmente) de relacionarte con la comida. El hecho de catalogar cualquier alimento como prohibido es el caldo de cultivo perfecto para que desarrollemos ansiedad y desear ese alimento más de lo normal.
      Por mi experiencia personal, la sanidad pública no está preparada para afrontar este tipo de casos porque están saturados y con pocos recursos así que le dan prioridad a los casos más graves y extremos, en concreto, anorexia y bulimia (cosa lógica por otro lado). Ahora bien, si quieres optar por ir al médico de cabecera él, efectivamente, te derivará, seguramente a un psiquiatra quien será el que haga una valoración de tu situación y a partir de ahí determine el tipo de terapia que necesitas.
      Mi opinión es que los centros privados especializados en TCA son los que mejor resultados ofrecen porque te dan un tratamiento global (psiquiatría, psicología, nutrición) y además lo hacen de forma regular y frecuente y no únicamente una visita al mes o cada dos al médico especializado de la seguridad social. En tu ciudad seguro que hay centros especializados, acude a San Google ;b para encontrarlos.
      En cualquier caso, si has decidido pedir ayuda, ¡felicidades! empieza por una opción o por otra, pero adelante da el primer paso.
      Muchos ánimos.

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