Texto atracones

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28 octubre 2016

“Quiero vivir, no sobrevivir”, Tumi. TBL 15. Mi opinión sobre el TV show americano The Biggest Loser

¿Por qué este post? Por esto:

Hace dos años mucha gente se llevaba las manos a la cabeza por la pérdida de peso de la concursante Rachel Frederickson ocurrida en la temporada 15 del programa/reality americano The Biggest Loser. Rachel pesaba 118 kilos y perdió 70 kilos quedándose en 47 kilos y medio. En su momento no le di mayor importancia al bombo que le estaban dando al temita con el peso de la ganadora del concurso ese año, pero los meses pasaban y seguían erre que erre: medios españoles, medios estadounidenses, blogs, noticias on line… Todo el mundo tenía una opinión al respecto y el 100% de lo que leí eran críticas negativas: que si la ganadora Rachel había desarrollado un trastorno alimenticio, que si esa pérdida de peso no era sana, que dónde estaban los límites de los programas de televisión, que si se cuestiona la ética de los medios audiovisuales, que si se habían utilizado drogas en la pérdida de peso, que si estos programas eran inútiles…

Llegó un momento en el que, en todos los medios que visitaba, me encontraba casi cada semana noticias referidas a esta chica, así que una vez la podía obviar, pero diez… El nombre ya se me quedó en la cabeza y ya suponía que cuando yo empezara a ver esa temporada del programa ya me habrían hecho un spoiler brutal y ya sabría quién era la ganadora por toda la repercusión mediática que había tenido. Porque sí, yo veo el programa The Biggest Loser. Es más, por eso os estoy presentando este post: seguramente yo tengo mucho más derecho a opinar al respecto que el 99% de la mayoría de gente que lo ha hecho. Y aquí van mis argumentos:

- The Biggest loser es un TV show Americano que lleva 17 ediciones. Bien… a estas alturas de mi vida me he visto ya 12 temporadas enteras. ¡12 señoras y señores! Y en mi edad adulta. No es que lo empezara a ver desde pequeñita y ya no me acuerde de las primeras sino que tengo todos los programas descargados en mi ordenador (mmm… creo que la descarga ilegal es un delito, pero no cambiemos de tema) y hace sólo unos 4 años que he empezado a verlo. En estos 4 años me he visto las 12 temporadas enteritas y no he visto más porque estoy “reservando” las otras temporadas (os cuento luego el porqué). ¿Alguien en España está en una situación parecida? Porque si lo está, me encaaaaantaría debatir con conocimiento de causa cada vez que he visto un artículo en castellano (de España) criticando este programa.
* Hago hincapié en España, porque en América latina, al estar en el mismo continente, les es más fácil ver la televisión estadounidense.

- Soy periodista. Y esto me califica, entre otras cosas, por encima de todas las opiniones no-rigurosas de pseudo-blogs que van a la crítica fácil y al sensacionalismo, sin un análisis concienzudo. Es más, he trabajado en el medio audiovisual así que puedo opinar sobre este programa no sólo como espectadora sino con una mirada más crítica.

- He tenido obesidad mórbida: 125 kilos de peso midiendo 1.62cm. De mujeres, yo estaría en la media, e incluso por encima de algunas participantes de este programa. La obesidad mórbida es muy habitual en USA, pero no en España, así que disculpa pero tener que leer a una persona con normopeso, sobrepeso e incluso una obesidad tipo I criticando este programa me enerva. Que opinen si quieren, pero ¿criticar? ¡Ja! Yo puedo tener mucha empatía con un calvo, pero ni se me ocurriría criticar lo que él está sintiendo porque por mucho que lo entienda yo no estoy en su situación. Es él quien lo vive, no yo. Entonces, leer a alguien cuestionando sobre la salud y/o cuestiones estéticas de una persona con obesidad mórbida sin saber lo que implica… me exaspera. Y mucho. ¿Que todo el mundo puede opinar? Por supuesto, pero luego que no llore si alguien con más conocimiento le rebate sus críticas infundadas.

- No sólo soy seguidora del programa sino que voy más allá: sigo, he seguido o seguía en redes sociales a varios concursantes (con los que me he podido identificar más) y a los más de tres entrenadores que ha habido (han ido cambiando), así que más o menos voy siguiendo sus opiniones al respecto, sus vidas, sus fotos… desde hace más de 10 años. Sus vidas desde hace 10 años, no mi seguimiento. Y no sólo eso sino que sigo, con más o menos afición, otros programas similares de pérdida de peso de la televisión americana. No soy pro-yanki ni nada de eso, pero bueno, allí la obesidad es una epidemia y la tele refleja esa realidad. Y me he sentido más identificada con esa realidad que con la que tenía a mi alrededor.

Con todo esto dicho… aunque intuyo que ya lo suponéis, yo estoy a favor del TV show The Biggest Loser. De hecho, ha formado, forma y formará parte de mi vida para siempre. Es algo muy especial. Así que sí, tengo que defenderlo.

En última instancia, para los que hayáis podido escuchar cosas sobre este programa os diría que le deis una oportunidad y miradlo con una mente abierta y crítica pero no condicionada por los comentarios que hayáis podido escuchar.

El caso es que hace un mes más o menos me volví a encontrar ooootra vez con noticias sobre Rachel Frederickson (creo que era en la revista People), así que pensé: “mira tú, ya me han hecho muchísimos spoilers de la ganadora de la temporada 15, así que voy a vérmela”. Hasta entonces había visto 11 temporadas seguiditas, así que salté directamente a la 15, para ver realmente a qué venía tanto escándalo. Hacía ya como unos 9-10 meses que no veía ningún episodio y volví a verlo en esa temporada.

Y lo cierto es que esta temporada 15 ha sido paradigmática de toda la trayectoria del programa y os voy a hablar de ella. Para mí, sin lugar a dudas, ha sido la más especial. Así que si alguien no la ha visto y piensa hacerlo, mejor que deje de leer, porque voy a destripar toda la temporada. Os aseguro que vale la pena.

                          

Empecemos por lo básico, ¿Qué es The Biggest Loser? Es un reality de la tv norteamericana NBC que se estrenó en el año 2004. Los concursante son personas con, como mínimo, obesidad severa cuyo objetivo es perder el mayor peso que puedan para ganar un premio en metálico de 250.000 dólares (por eso el nombre del programa). Las herramientas para lograr esa pérdida de peso son alimentación adecuada, conciencia sobre lo que impulsa a cada uno a comer desaforadamente y muchas horas de ejercicio diarias aislados en una especie de rancho, donde se desarrolla el programa. Según la temporada, se compite de forma individual o con pareja (familiares, amigos, desconocidos, compañeros…) aunque inicialmente siempre suelen formarse equipos.

Creo que no es necesario dar más detalles. Eso es lo básico.

Vayamos a lo importante que quiero contaros en este post.


ASPECTOS NEGATIVOS de The Biggest Loser:

- Es un reality y es TV o sea que el show es lo que prima. Se busca (y se nota, ¡se nota mucho!) conmover al espectador. Imágenes, secuencias, avances, música, forma de contar las historias… se busca revolver por dentro a la persona que está tras la pantalla. Todo, absolutamente todo, se magnifica. Si alguien vomita, llora, se deprime o se frustra (esto pasa cada capítulo) lo repiten hasta la saciedad, hacen hincapié y lo destacan. Pero, ¡cuidado! es equitativo. Cuando las lágrimas son de felicidad, cuando luchan, cuando consiguen sus metas (no tienen por qué ser de perder peso) también se magnifica con la música, las imágenes, los diferentes planos de alegría, el contexto…



- El peso. En USA pesan en libras, en España en kilos. Al principio, calculaba mentalmente pero
ahora ya me he acostumbrado a ver el programa con las hojitas delante y calcular pesos intermedios. Es un mal menor.

- La gran cantidad de peso perdido en poco tiempo. Hablamos de 30-40-50-60 kilos o más en 4-5-6-7 meses máximo… ¿Es saludable? Los médicos dicen que no. Yo no voy a juzgar eso porque no soy médico, el programa sí está tutelado y seguido por médicos y además sólo saben si es saludable o no los concursantes cuando acaban el programa y con analíticas en la mano. Pero sí diré que la pérdida de peso no es por arte de magia, es una consecuencia lógica de la alimentación saludable que llevan allí y 4 – 5 horas de ejercicio o más diarias con entrenadores personales forzando al máximo la maquinaria.


- Los gritos. Todos los entrenadores gritan a los concursantes, que será como forma de motivación al hacer ejercicio y todo lo que tú quieras, pero sí gritan. Y les azuzan y les meten el dedo en la llaga de sus debilidades para que se esfuercen más…

- Los juegos de inmunidad y recompensa en cada capítulo, a mí personalmente me cansan, pero bueno es un TV show. Un espectáculo y eso le da vidilla a los capítulos.

- El patriotismo. A mí es que me chirría un poco el… no sé cómo llamarlo… amor a los EEUU que sienten los que allí viven. Es un sentimiento de “orgulloso de ser de este país” que está bastante presente.

- El objetivo es perder el mayor peso posible en los meses que dura el programa. Y es muy frustrante ver que cada persona es un mundo y algunos tienen de por sí un metabolismo más lento que otros. Por lógica, un hombre que pesa más de 300 kilos tendría que perder peso más rápido que otro que pese unos 150 kilos. Y justamente en esta temporada era muy frustrante (para él más, seguro) ver este caso en uno de los participantes.

- La mayoría de sus comidas no son extrapolables a nuestra forma de vida mediterránea, así que olvidaos de que os dé ideas. Alguna da, pero muy pocas. De hecho, algo que yo considero negativo si lo comparo con mi aprendizaje es que sus comidas son estrictas al límite. Por ejemplo… frente a la idea de un pastel. Lo que enseñan en este programa es a cocinarlo con productos bajos en calorías pero con el mismo sabor y a no pasarse; a mí me enseñaron que podía comerme un trozo de pastel calórico disfrutándolo y sin repetir. Y así con el resto… fritos, rebozados, fast food. Yo puedo comer de todo, a ellos les enseñan que no, que mejor lo cocinen todo de forma sana pero sabrosa.


¿Vamos a TODO LO BUENO Y POSITIVO que aporta este programa?

- Lo principal y más importante: da visibilidad a una realidad. Y esa realidad es una persona con obesidad severa o mórbida y todo el mundo interno emocional que eso conlleva. Lo siento en el alma, pero una persona (me da igual española o americana) que no haya llegado hasta ese extremo no es capaz de entender lo que se siente y lo que se piensa. Y este programa no sólo lo hace visible de una forma directa sino que busca una solución a un problema. La obesidad mórbida existe, más en unos países que en otros, pero existe y los que la padecen tienen los mismos derechos que cualquier otra persona.

- Relacionado con la visibilidad, este programa señala (y sí engrandece, pero magnificar no es inventar, eso existe) todos los problemas físicos que supone la obesidad mórbida. Y no me refiero sólo a las patologías médicas y a cifras sino a las de la vida diaria: no poder subir escaleras, no poder atarse los cordones de las zapatillas, renunciar prácticamente a la vida sexual, movilidad muy limitada casi nula, problemas de respiración, problemas de piel, disminución de la calidad de vida… Así, sin paños calientes. Cuando ves todo eso en la pantalla de TV y tienes obesidad mórbida se mezcla la rabia, con el miedo, la vergüenza y las lágrimas, además de con la identificación. Cuando no tienes obesidad mórbida puedes sentir pena, comprensión e incluso empatía. Lo que no se puede es esgrimir que eso no es la realidad y que el programa de TV hace un show de eso. Eso es la realidad de algunas personas, guste o no.


Frase motivadora en la pared: "el pasado no define
tu presente". ¡Ole!
Otro ejemplo: haciendo ejercicio les fuerzan al máximo. Y muchos participantes los primeros días acaban vomitando. Y mucho. Forzarles es parte del programa, las ganas de vomitar son reales. Os puedo asegurar que con 100 kilos y haciendo zumba, no había clase que yo no me mareara y tuviera náuseas. ¿La diferencia? Yo paraba, ellos no. Nadie se muere de eso y forma parte del “espectáculo” del programa. Es una minucia, realmente, no es tan importante. Y a lo mejor, con suerte, incluso sirve para concienciar.

- Todo el mundo se puede sentir identificado con este programa y con las vidas de los participantes. Hay situaciones muy duras: El hombre al que se le murió su mujer y tuvo que sacar adelante solo a sus dos hijas y sólo encontraba refugio en la comida / una hija de padres alcohólicos / la muerte de un padre todavía no superada / la madre obesa con una niña con sobrepeso que se cuestiona su labor como madre… todos ellos han recurrido a la comida para gestionar su dolor. Pero también hay situaciones menos dramáticas e impactantes aunque igual de dolorosas: la mujer que tiene tanto sobrepeso que no puede jugar con sus hijos a causa de su poca movilidad y tiene miedo de volver a intimar con su marido y que la vea desnuda / la chica jovencita que no consiguió superar una mala ruptura con su chico (¡esta era Rachel!) y alcanzó los 117 kilos de peso. Siempre hay un motivo.

Ahora, echad cuentas, más de 10 años conociendo a decenas de participantes cada uno con su historia llena de dolor: niños, adultos, hombres, mujeres, tercera edad, todas las edades, todos los perfiles socio-económicos, diferentes personalidades… Eso no es ficción, eso es la vida real. Es SU vida. Son muchas más de 100 personas. ¿En serio alguien puede cuestionar eso tan a la ligera?

Una de las frases más impactantes que escuché esta temporada 15: “No quería tener hijos, porque sabía que por mi peso moriría pronto”. Se me sigue encogiendo el corazón al recordarla…

- Otra de las cosas positivas de este programa es la INMENSA inspiración que provoca en sus espectadores. En Internet se encuentran fácilmente personas que a raíz de ver el programa han encontrado la fuerza para perder peso. De hecho, a partir de los primeros años, hasta en el mismo programa se les empieza a dar notoriedad de vez en cuando. A eso súmale la plataforma on line del programa TBL Club: miles de personas de todo el país se apoyan mutuamente para adoptar nuevos hábitos de vida saludables. Y súmale también los centros (en plan spa) donde las personas pueden acudir a recibir tratamiento. Más los libros, videos, DVD’s… ¿Negocio? Sí. ¿Efectivo? Para quien quiera. Sólo por todas las personas (miles) a las que han ayudado, ¿no vale la pena todo esto? Porque en España, ni oler de lejos una situación similar.

- En el programa se ve absolutamente todo el esfuerzo, el sudor, las lágrimas, las dudas, los cabreos, los momentos de rebelarse, la rabia, la mala ostia, la decepción, la depresión, la angustia, la sensación de fracaso cuando una semana no se adelgaza… presentes semana tras semana y día tras día. Señoras y señores eso es superar un trastorno por atracón y comer de forma sana y hacer ejercicio. No es un camino de rosas. Implica lucha y esfuerzo. Toooodo eso no se ve en las típicas fotos de Antes Vs Después o en los cambios espectaculares de peso que tanto nos gustan. Toooodo esa progresión, no siempre lineal, se ve en The Biggest Loser.

- En este programa no se permite la actitud de víctima que identifica a muchos de los que sufren trastorno por atracón. Cuando esa actitud aparece, se la señala y se lucha contra ella.

El médico por allí al fondo controlando el entrenameinto
- Más cosas positivas: están todos los participantes controlados por médicos, nutricionistas y psicólogos. Porque ellos lo dicen y porque se ve. Y lo mejor de todo (esto me encanta) es cuando te están mostrando algo en primer plano y al fondo “se ve algo”. Me encantan esos momentos porque son los más naturales y no-guionizados, descubro muchos de ellos: los médicos controlando a alguien subido a una bicicleta elíptica, a unos desayunando tranquilamente o comiendo un tentempié al fondo de la imagen, otro frotándose la barriga y suspirando después de un esfuerzo, otro abriendo la nevera y cogiendo comida sana, uno que sale de plano y vuelve más al fondo con una bolsa de zanahorias…

- Hay que tener claro que este programa no es la vida real, es como estar en rehabilitación: un entorno aislado que te prepara para la vida diaria. Punto, no hay más. O sea que vale ya de frasecitas como “lo que ocurre en el programa no es real y luego no se puede mantener”. Lo que le ocurre a un drogadicto es lo mismo: aprende unas conductas en rehabilitación que luego incorpora en su día a día. Pues esto es idéntico, ¿dónde está el problema? ¿para qué tanta queja? En la vida diaria, la lucha es otra. El drogadicto da pena si recae, y a los concursantes se les destroza y se les critica si vuelven a ganar peso. Bonito doble rasero… No se trata de repetir la vida de rehabilitación, sino de integrarla en la vida diaria: integrar alimentación saludable y ejercicio en el día a día.

- Quitando el ejercicio y la comida… es súper bonito ver determinadas escenas que muchos hemos vivido: se despierta la ternura cuando ves las lágrimas de alguna chica a la que le caben los pantalones de una talla menos que hace años que no se ponía, o cuando cambian de decena de peso y recuerdan la última vez que se encontraron en ese punto.

- Y, por último… también positivo es que los participantes salen ganando en salud. Y eso es demostrable. Los participantes salen con unas analíticas con resultados mil veces mejores que las que tenían cuando entraron. Y salen con una forma física mil veces mejor que la que tenemos muchos. Que alguien me explique a mí, si este programa “hace las cosas mal” como se dice en muchos blogs cómo es posible que la inmensa mayoría de los participantes sean capaces al salir de allí de correr decenas de km, hacer maratones, triathlones, hacer rutinas de ejercicios mortales… Eso no lo hacen las personas enfermas. Ni tampoco lo hacen las personas delgadas que no están sanas y saludables.

¿Que alguno dice que tiene problemas de riñón por perder peso tan rápido? Puede ser. ¿Y hacer dietas durante años no te jode el riñón también? ¿No será que tenía predisposición? ¿La obesidad mórbida era garantía de salud? Otros dicen que se han lesionado durante el programa. Hay formas de no lesionarse: no hacer nunca ejercicio. Que no pretenda la gente que por llegar a un peso correcto, se les vayan todos los males, porque si han tenido obesidad es lo más normal del mundo que eso haya acarreado consecuencias que en algún momento salen. Y os aseguro que acaban saliendo.


El caso de Rachel Frederickson

Esto es lo mejor de todo. Que el 99% de los que han criticado su pérdida de peso, no han visto su historia ni su progresión. Desde el día 1 no me quedó más remedio que cogerle un cariño enorme a esta chica a través de la pantalla porque de muy joven había renunciado a su futuro (una beca deportiva en una Universidad) para seguir a su novio a Europa. Una vez aquí, la relación se terminó y volvió a su país sola, con el corazón roto, avergonzada de sí misma y sin futuro ni profesión, aislándose día tras día de amigos y familia y quedándose sentada en el sofá viendo la Tv.

Se refugió en la comida, como muchos de nosotros. Así que superar su adicción a la comida era su pasaporte para recuperar su vida. Estaba llena de ilusiones, de deseos, de ganas de hacer las cosas, de recuperar el tiempo perdido… ¿cómo no le iba a coger cariño si su lucha fue como la mía?


Cuando en su presentación dijo con voz entrecortada y
a punto de llorar "Quiero una segunda oportunidad para volver
a tener el control de mi vida y ser quien quiero ser"  me tocó el corazón.
Hasta tenía´mos muchas similitudes físicas Rachel y yo.
¿Cómo no sentirme identificada?

¿Sabéis por qué gano Rachel este programa? No fue sólo por la pérdida de peso (no fue la única que perdió más del 60% de su peso en esta edición) sino porque lo luchó todo el programa. Pareciera que de repente se quitaron las cámaras de en medio y ella empezó a hacer las cosas mal y dejar de comer. No. Desde el día 1, Rachel “luchó” por superar su problema: era la primera que se esforzaba al máximo, la que se abría a corazón abierto mostrando sus dudas e inseguridades, la que seguía todos los consejos de nutricionistas y entrenadores, la que tenía una fuerza de voluntad brutal, la que seguía creyendo y luchando cuando no avanzaba, la que ganaba pruebas con una tozudez sólo igualable a la de una mula…. Muchos de sus compañeros a mitad de programa ya decían que la veían como ganadora porque estaba súper enfocada a sus objetivos. Y todo esto no era casual. Ella había sido deportista profesional, o sea que la disciplina y la constancia no eran nuevas para ella.

Pero claro, es más fácil ver el Antes, el Después y hablar por hablar. Yo no sé si en la final del programa, Rachel tenía infrapeso (si le calculo el IMC consta como Delgadez sólo) o si se excedió haciendo ejercicio o si dejó de comer para ganar o si tomó algo para perder más peso, pero hay cosas que sí sé:

   - Su trabajo y lucha en el programa están ahí, nadie se lo puede quitar.
   - En la actualidad ha recuperado su vida, pero NO su peso inicial.
   - Ella mismo reconoció que la destrozaba anímicamente que todo el mundo estuviera opinando sobre su peso, ¿qué derecho tiene la gente a hundir a alguien así?
   - Hacía las cosas bien. En un episodio se fueron todos los participantes de viaje y ella fue la única que llevaba su comida preparada en tuppers y planificada para esos días. El resto improvisó y... obviamente comió mal. Ella no. Esa es la base.
   - También sé que es patosa… esto viene a que incluso leí a un bloguero que decía que en la final se la veía “mareada” de tan delgada que estaba. ¡Los cojones! Lo que pasó es que se tropezó con la escalera, no hay más. No fue ni la primera ni la última en chanclas que se tropezó porque iba mirando a otro lado y riéndose DE IDÉNTICA MANERA que llevaba riéndose en plan despistada y mirando para todos lados los tres meses anteriores y que se veían en el programa. Es más, o sea… se marea en plano pero iba perfecta paseándose por el plató y sonriendo con sus taconazos de 15 cm ¿no?, ¡venga hombre!

Y ahora… respecto a mí…

Yo siempre había sido muy fan de los programas de televisión basados en cambios físicos espectaculares, ya fueran físicos o con maquillaje, vestuario… O sea los típicos del Antes y el después y soñaba con que eso me pasara a mí. En su momento no entendía que eso no es real. En medio hay una lucha muy dura, hay dudas, miedos, hay progresiones, recaídas… y todo eso se plasma en The Biggest Loser.

De Tumi son las palabras que titulan este post:
"Quiero vivir, no sobrevivir"
La primera vez que vi un episodio de este programa se me saltaron las lágrimas sin que pudiera
controlarlas, lágrimas que venían de muy adentro y que me quemaban el alma porque estaba viendo frente a mí alguien que sabía cómo me sentía, que estaba pasando por lo mismo que yo, que le ponía palabras a sentimientos y emociones que yo ni me atrevía a reconocer que estaban dentro de mí y me estaban destrozando por dentro, que sentía rechazo por ella misma y que sentía rechazo de la gente. Me quedé como hipnotizada mirando la pantalla… y así me enganché a este programa.

Durante todo mi tratamiento por el trastorno por atracón veía muchas veces el programa. A veces varios episodios al día, cuando me sentía peor, decaída o con ganas de tirar la toalla; a veces pasaban semanas entre un capítulo y otro, cuando me sentía con fuerza para seguir luchando sola. Y es que pasaba algo muy curioso (¡y sigue pasando!) no puedo comer mientras estoy viendo el programa, o sea que cero atracones, aunque tenga ganas. El comer es como ”ensuciar” lo que estoy viendo, es como echar por tierra un esfuerzo que estoy viendo en la tele y que debe ser el mío.

The Biggest Loser simbolizó para mí algo tan simple como “no estás sola”. Y eso… eso vale oro. Lo sabéis muchas personas. Me identificaba con sus cuerpos y mentes y me sigo identificado con sus “cuerpos restaurados” y con sus mentes. Aún de vez en cuando me pongo a ver alguna temporada que no he visto, simplemente por placer y porque ver esa lucha de esas personas es maravilloso.

No os podéis ni imaginar la de cosas que me dejo en el tintero, hay tantas cosas por debatir, por discutir, por mostrar, por revelar (participantes que han engañado, trucos, quejas inconsistentes de ex participantes que se pueden rebatir fácilmente, el tema de la flacidez… decenas de cosas) pero en algún momento hay que cortar este post.

Era necesario por mi parte aportar mi visión a tanta crítica que ha recibido este programa. Puede haber opiniones, puede haber críticas de hechos reales, pero criticar y vapulear algo sin conocerlo (lo primero) y sin reflexionar (lo segundo) es algo que me saca de mis casillas.

Este programa no te cambia la vida, no te va a dar una patada en el culo para que te levantes del sofá y vayas al gimnasio, no te va a quitar la bolsa de patatas fritas de la mano, no te va a obligar a que cambies si no quieres… pero para las personas que hemos tenido obesidad mórbida este programa ha sido un espejo, un espejo brutal que nos ha enseñado incluso cosas que no queríamos ver o reconocer de nosotros mismos y que manteníamos en silencio como un secreto vergonzoso. Y, para mí, para mí ha sido un acompañamiento brutal en todo mi proceso. Ha sido una de mis herramientas.

Por eso, este post era necesario para mí. No sólo para quitarme de encima el calentón que me da cuando leo las burradas que leo sino también para dejar constancia de su importancia en mi vida a lo largo de los últimos años. Este programa está unido a mí…

     - Celebré cuando perdí 100 libras (45 kilos) al igual que lo celebraban ellos y lo disfruté más que cuando perdí 50 kilos.

     - Le escribí una carta a mi yo del futuro igual que los concursantes hicieron una vez.

    - Me despedí de mi yo del pasado con cariño.

     - Me levanté del sofá innumerables veces para ir al gimnasio después de ver uno de sus programas…

     - Lloré lo que no está escrito y viví con muchos concursantes sus triunfos y sus derrotas.

     - Probé (y aún sigo con ellas) algunas recetas que vi en este programa.

     - Me emocioné cuando mi entrenador personal en el gimnasio me ponía a hacer ejercicios que yo ya conocía por haberlos visto en el programa.

     - Y…. me ha motivado recientemente a hacer algo que pensé que nunca haría porque no podía y es…. ¡¡¡¡¡STOP!!!!!! Es algo tan especial que os lo contaré en mi siguiente post, de aquí a 10 días justos ;) …

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