Texto atracones

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07 noviembre 2016

Marchando una de fracasos, éxitos y Breaking news...

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En un mundo paralelo, Meritxell estaría exultante frente al ordenador escribiendo este post, hoy lunes 7 de noviembre de 2016 por la noche al volver del trabajo, henchida de orgullo, con una sonrisa de oreja a oreja y con una sensación de profunda felicidad por lo conseguido, deseando contaros todos los detalles de su logro.

En la realidad... estoy frente al ordenador escribiendo este post desde mi casa, hoy lunes 7 de noviembre de 2016 a las cuatro de la tarde (cuando debería estar en el trabajo) envuelta en una bata rosa y hasta arriba de antibióticos para controlarme las anginas y la gripe que me tienen en cama desde hace tres días... y que me han impedido alcanzar aquello por lo que había luchado.

Parece un fracaso... pero todo depende del cristal con el que se mire. Para mí, no lo es. Y no es resignación sino la visión clara de la realidad. De mi realidad.

En mi anterior post os dejé un poco colgados (cual jamón) con un temita que me había inspirado el programa The Biggest Loser. Si lo leísteis ya sabréis lo especial que fue este programa para mí en mi recuperación del trastorno por atracón y una cosa que siempre me llamaba la atención era cómo ponían a correr a los concursantes desde el día 1. Os podéis imaginar que la mayoría sufrían lo indecible cuando corrían con su obesidad mórbida a cuestas. Pocos meses después ya estaban corriendo maratones, triathlones...

Es algo que ya me llamaba la atención en su momento y a raíz de verme la temporada completa nº 15 para escribir el anterior post se me encendió la bombilla: “¿y no podría correr yo también?”. Cuando pesaba 125 kilos no habría tenido huevos de prestar atención a esa idea aunque se me pasara por la cabeza pero... ¿ahora? ¿y por qué no?

Dejadme contaros algo sobre mí. Nunca he tenido vocación de nada pero en el periodismo, mi profesión, descubrí mi mayor afinidad. ¿Sabéis lo que se dice de muchos periodistas en la carrera? Que sabemos un poco de mucho y un mucho de nada. ¡Y a mí eso me encanta! Yo no quiero ser especialista en nada, quiero probarlo todo y luego decidir. Quiero PODER probarlo todo y luego decidir.

Y los atracones, así como la obesidad mórbida, no me dejaban probar muchas cosas: ¿sabéis que hay un límite de peso para subir a según qué caballos (obvio) o para subirse en atracciones de un parque, o para tirarse en paracaídas? Eso a mí me mataba, porque mis 125 kilos de peso me quitaban el poder de decidir si yo quería hacer las cosas o no. No podía, punto.

Una vez empecé a recuperarme del trastorno por atracón y a perder peso empecé a PODER hacer muchas cosas que antes no podía, así que recuperé mi libertad de decisión. Y, en mi línea, probé muchísimas cosas simplemente por el placer de experimentar: me apunté a esgrima (descubrí que soy una patata con el florete ese) porque ya me valía el traje, me subí a atracciones a las que antes no podía, subí a montañas haciendo senderismo a las que antes no podía porque el cuerpo no me aguantaba, hice parasailing, me tiré en tirolina.... Y no por probar todo eso me he convertido en esgrimista profesional ni en montañera. Así que, ¿por qué no probar a correr? Sólo porque ahora ya puedo. Y luego ya decidiré si me gusta o sino.

Esta idea se me ocurrió a finales de agosto, principios de septiembre. Total, que con la idea en mente pensé: “hombre, correr por correr, pues no... pero si tuviera un objetivo...” Y justamente vi por Internet que el domingo 6 de noviembre (ayer) se celebraba en Barcelona la carrera de la Dona, la carrera de la Mujer. Mi mente planificadora y analítica al máximo pensó:

     - Quedan dos meses y una semana para prepararme.
     - Son casi 8 km, tampoco hablamos de 20, parece factible.
     - Regalan una camiseta rosa con el dorsal. Esto es una fucking señal del destino, con lo que me gusta a mí el color rosa (estimado lector, mire alrededor de las letras de este blog y verá que es cierta mi predilección por ese tono)
     - Es la carrera de la Dona y yo soy feminista. Vale, es significativo, ¿no? Luego me enteré que hace una semana fue la carrera de bomberos en Barcelona, ¡ayyy qué tonta fui! No soy bombera pero ¿y lo que habría disfrutado yo ahí si hubiera ido? Aishhh...

(Aviso: como buena seriéfila, pido mil disculpas por el pedazo spoiler que os he hecho nada más empezar este post. Sé lo que fastidian pero... yo soy la guionista, sorry. Ya sabéis cómo acaba este tema...)

Pues venga, listo, con la fecha del 6 de noviembre en mente, primer objetivo: conocer mi estado de forma física. Uno de los días que fui al gimnasio, calenté un poquito... me fui directa a la cinta de correr, me subí, escogí una velocidad razonable y empecé a correr...

¡450 metros! ¡ 450 puuuutos metros! Eso es lo que aguanté corriendo, antes de creer que había llegado mi momento y de que no llegaba a cumplir los 37 años. ¡Casi me muero allí mismo! Era deprimente verme cuando paré de correr: no respiraba, jadeaba como un jabalí, sudando lo que no he sudado en mi vida, casi doblada del esfuerzo, con los ojos abiertos al máximo del esfuerzo a punto de saltarse las lentillas a la pantalla de la cinta de correr... un “chou” así tal cual. Y directa para el arrastre.

Claro, 36 años sin correr... ¡es lo que hay! Plan B.

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En el post de junio os hablé de que había contratado a un entrenador personal, aunque creo que omití deciros algo... que el tío está buenísimo. Pero mucho, os lo prometo. Es un pipiolo de menos de 30 años con un cuerpazo y una carita de niño picarón que me pone cardíaca. Uff, ya me he liado yo sola cuando en verdad sólo quería decir que le consulté a mi entrenador-buenorro (bautizado así con mis amigas) que cómo veía él el tema, porque él sí que es runner. El tío, encantadísimo de ayudarme a prepararme en algo que a él le apasiona, me ha estado echando una mano (Mmmm...¡ojalá me hubiera echado las dos!) durante estos dos meses. Yo creo que él lo ha hecho porque, si yo la palmaba, él se quedaba sin clienta, pero bueno...

Dos semanas y pico después de mis súper 450 metros emulando a una gacela, aquí la menda (¡yo!) ya corría con más o menos soltura 2.7 km en dos-tres bloques: 1km + 1,1 km + 600 m ó 2,1 km + 600 m. ¡El mundo a mis pies! Llegaba de sobra a prepararme para el 6 de noviembre. Iba súper motivada al gimnasio, veía mis avances, estaba convencida de que lo iba a conseguir.

Y de repente en octubre, a un mes de la carrera, la cosa no tira. Pasa que no puedo correr ni 600 metros sin sacar el higadillo en pleno gimnasio. La cosa no mejora, ni descansando, ni forzando, ni aguantando por orgullo, ni motivándome ni nada de nada... porque lo que me ocurre es algo fisiológico.

Y es que señoras y señores.... ¡no pido, exijo redoble de tambores para esta pedazo noticia que os voy a dar! En septiembre empecé a cumplir, cumplí (y aún sigo cumpliendo) con uno de mis propósitos de este año 2016: ¡dejé de fumar! Oeeeeeeee se escucha a la multitud rugir acallando los aplausos enloquecidos, los gritos ensordecedores coreando mi nombre … (me pierdo, lo sé...).

Y esto tan fantástico que según mis cálculos era así: dejo de fumar + paso unos días de adaptación física + gano resistencia al correr + tengo los pulmones a tope se ha convertido en... Dejo de fumar + pillo gripes, constipados y todo lo que vea durante varios meses y luego si eso ya la cosa empieza a mejorar. Soy de letras, no de ciencias.

Sin estrenar. Hasta me imprimí el nombre
cuando la fui a buscar

Mi primera renuncia fue “bueno, si no puedo correr 8 km, corro 4 km”; una semana después fue “bueno, voy alternando corriendo y andando”; la semana pasada en plena bronquitis fue “bueno, aunque no pueda correr porque me ahogo, hago íntegra la carrera andando” y finalmente este viernes pasado... Anginas, gripe, en la cama, con baja médica y a 39 grados de fiebre “No voy a la carrera porque no puedo ni coger el ascensor de mi casa sin caerme, y arrastrarme como una lagartijilla no es una opción”.

Que me dice el entrenador-buenorro que él también había sido fumador y que el cuerpo necesita adaptarse a la nueva vida sin tabaco y se tarda unos meses. Que le digo yo al entrenador-buenorro que si no me lo podía haber dicho antes “pedazo de...”...

Así que...

- ¿Dónde está mi fracaso? ¿En no haber corrido la Carrera de la Dona? Pues vale...

- ¿Dónde están mis éxitos? En haberme entrenado durante dos meses para correr la carrera, en haber quintuplicado mi distancia inicial, en haber ganado resistencia, en afianzar la seguridad en mis capacidades, en haber luchado hasta el último día, en haber sido flexible, en no haberme rendido, en haber dejado de fumar (¡Por Dios, sólo por esto quiero mi pin de premio!).

Sería tonta, además de cegata (que sí, que soy miope) en definir esto como resignación.

Y otra cosa os digo... en cuanto mis pulmones se recuperen de forma definitiva en poco tiempo haré una carrera completa corriendo y aunque esta vez no haya podido ser, será entonces mi primera vez. Y el año que viene... no sé si seguiré corriendo de forma habitual pero sí os aseguro que en la carrera de Bomberos sí que estaré cruzando la línea de meta a todo trote y bien rodeada...


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Y llegan las Breaking News que no tienen nada que ver con el tema de este post... pero que, haciendo analogía, las cosas no son lo que parecen. Lo de antes parecía un fracaso y os he demostrado que en verdad fue mi éxito.

Lo de ahora... parece una mala noticia pero en verdad es muy buena. Las despedidas siempre son buenas porque pueden verse como un fin o como un inicio de otras etapas. Esto es como una relación de pareja... llega un momento en el que hay que tomar una decisión: o seguimos para adelante, nos casamos y avanzamos... o se termina.

¿Me implico de verdad con el tema de los trastornos alimenticios? ¿Ofrezco ayuda no sólo en mi blog sino a través de otras vías como me habéis propuesto muchas veces? ¿Me formo para ofrecer no sólo ayuda vivencial sino profesional en este tema? ¿Sigo buscando formas de ayudar a las personas que padecen un trastorno alimenticio o.......? O..... Ahí está el quid. En el O. ¿O me dedico a vivir la vida que he luchado por recuperar y que ya tengo? ¿O aparto definitivamente este trastorno alimenticio de mi vida después de haberle dedicado tantísimos años: primero en sufrirlo, luego en recuperarme y los últimos años en hablar de él y de la recuperación en este blog? Os podéis imaginar la respuesta... Tengo tantas cosas por hacer en mi vida, por vivir, por experimentar, por descubrir, por fracasar, por aprender... y ninguna de esas cosas está relacionada con la comida. Por eso luché, por apartarla de mi vida. Ahora, me toca ser consecuente y apartar este blog también de mi vida. Con amor, pero apartarlo.

Ya me habéis conocido en estos dos años y sí, soy un poquito Drama Queen, así que es obvio que no me iba a despedir de vosotros a la francesa, sino con cariño, con calma... y con tiempo. Con tanto tiempo que aún me quedan dos meses.

El 1 de enero del 2017 empezará para mí habiendo dado por finalizada mi etapa en este blog, me habré despedido antes de todos vosotros y ni siquiera empezaré el nuevo año (ni acabaré el anterior) en España sino que estaré de vacaciones en otro país... y en otro continente. En mi destino soñado, por fin. Pero eso ya os lo contaré más adelante...

4 comentarios:

  1. Hola Meritxell,
    Qué pena que te vayas..., hace muy poco que te descubrí y me encanta lo que escribes y cómo lo escribes, eres tan yo...
    Dejas este blog, pero...¿tienes algún otro? Me encantaría seguir leyéndote, esa forma tuya de expresarte, siempre me has sacado una sonrisa y me has dado fuerzas para seguir adelante, sabiendo que hay más personas que piensan y viven lo mismo que yo.
    Ojalá que pueda volver a leerte, de todas maneras te envío mucha fuerza en tu día a día,
    Besos y suerte en los próximos proyectos...
    María

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    1. Hola María, ¡¡muchísimas gracias por tus palabras!! Diciembre será mi último mes, pero aún publicaré algunas cositas más ;)
      Un abrazo fuerte y mucho ánimo

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  2. Hola Meritxell! Lo primero de todo felicidades. Pero en grande: ¡¡FELICIDADES!! Por haber dejado de fumar (yo lo dejé hace diez años y sé lo que es.. y no, no soy un viejuno, que tengo un par de años menos que tú ;) Cuídate en ese sentido y todo será para bien, tan fácil que pronto te olvidarás del tema. Pero felicidades sobre todo por lo que significa para ti dejar este blog. Me gustaría mucho que siguieras escribiéndolo, porque cada vez que tengo un atracón vengo a verte, y como afortunadamente me pasa poco, vengo muy de vez en cuando (voy a reivindicar mi paradójica "identidad anónima", te publiqué comentarios el 2 de julio, el 23 de mayo, y en abril 2015... sigo batallando con mi peso, aunque me cuesta menos que antes pero sí me he abandonado un poco, y por eso aquí estoy). No quiero ni imaginarme todo el sufrimiento que has tenido que pasar por este problema, y creo que la mejor noticia que podía conocer aquí es que lo has superado, y que en consecuencia dejas esta página definitivamente. Enhorabuena. Me he identificado contigo en lo de saber un poco de todo y mucho de nada, porque en mi profesión es igual. Me encantaría que siguieras escribiendo, como dice el anterior comentario, porque también creo que lo haces muy bien y tienes una personalidad entrañable. Por mi parte, ya no voy a tener más atracones nunca yo tampoco, porque sé que ya no podré venir aquí a consolarme. Un beso muy fuerte.

    Rodrigo

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    1. ¡Hola Rodrigo! Perdón... ¡hola anónimo! ;) Muchas gracias por tus palabras! Pues te digo lo mismo que a muchas personas que lo dudan, somos muchos los que hemos superado los atracones y precisamente por eso no somos "visibles" porque le hemos dado a la comida el papel que le corresponde sin permitir que interfiera en el resto de aspectos de nuestra vida. Así que nos dedicamos a vivir sin tener la comida presente a cada instante. Nos olvidamos.
      En mi caso, cuando me dieron el alta de mi tratamiento pensé: "ey, espera... que aún tengo mucho que decir”. Y por eso creé este blog. Pero en cierta manera este blog sigue siendo una forma de tener la comida delante de mis morros (hablando de la superación de los atracones o intentado echaros una mano a mi manera), así que por eso prefiero apartarlo y dedicarme al resto de cosas no vinculadas directamente con ella.
      Pues me parece perfecta tu opción jajajaj ni un atracón más… porque a partir del 1 de enero yo ya no estaré. O sea estaré pero no estaré. Quiero decir que estarán mis posts, pero no yo. A ver que no me habré muerto que me podéis escribir… pero que no publicaré. O sea… espero no morirme, pero vamos que nunca se sabe qué puede pasar mañana. O sea que estaré virtualmente, pero no estaré. No, mejor dicho, permanecerán mis palabras, pero no yo (pero estaré viva). ¡Coño! Sigo con problemas de sintetizar las cosas…. Jajjaj Se me entiende, ¿a que sí?
      Felicidades, felicidades, felicidades… ¡por tus 10 años sin fumar! Te aseguro que yo llegaré a ellos, aunque tú siempre me llevarás más de 9 años de ventaja ;)
      Un abrazo fuerte

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