Texto atracones

Texto atracones

13 enero 2017

Mi despedida

“¿Quién soy yo? Muy buena pregunta, lástima que no os la pueda contestar. Porque ni yo misma lo sé.”

Estas fueron las primeras palabras que escribí en este blog en el apartado Sobre mí y de eso han pasado ya casi tres años. Han pasado muchas cosas, si miro atrás me doy cuenta de que he cambiado mucho y la valoración global es sin duda muy positiva. Me he creado una vida de calidad (¡que no perfecta! por suerte...) y al fin y al cabo eso es a lo que aspiraba el primer día que entré en el centro de tratamiento de trastornos alimenticios. Ahora he llegado a este punto del camino en el que las ganas de compartir mi proceso se han transformado en deseos de cerrar capítulos y los sentimientos de inseguridad y miedo se han tornado certezas en mi vida.

Empecé a publicar con unas ganas tremendas en el 2014, hacía más un año que me habían dado el alta del centro donde asistía para tratarme el trastorno por atracón y, en ese momento en el que había comprobado que estaba consolidado todo lo aprendido, tenía unas ganas increíbles de compartir. Tenía tantísimas cosas que decir de todo lo que había aprendido en mi tratamiento y estaba tan tan tan segura de que habría gente al otro lado de la pantalla a la que podía resultar de ayuda que no podía no hacerlo.

"Domando atracones, modo on." Designed by Ddraw
Cuando Mil pesetas de chuches dio sus primeros pasos, el trastorno por atracón estaba controlado, superado… domado es la palabra que yo escogería y sobre esa base (¡tan necesaria para mí!) debía empezar a reconstruir mi vida y a averiguar quien era. De hecho, esa era una pregunta que me obsesionaba muchísimo desde hacía años: el tema había salido varias veces en mis sesiones de grupo de tratamiento y era una inquietud permanente y recurrente que siempre planteaba a los psicólogos a los que iba. Antes, durante y después de mi trastorno por atracón.

Y lo más divertido de todo (ironía) es que la última pieza de mi puzzle siempre era la respuesta a la pregunta ¿Quién soy? Veréis, os lo explico mejor. Estas frasecitas que os pongo a continuación han salido de boca de psicólogos, psiquiatras, amigos, familiares, conocidos, gurús de la autoayuda… son universalmente conocidas:

- Muéstrate tal como eres
- Sé tú misma (esta frase es lo peoooooor del mundo mundial)
- Sé fiel a tus valores / principios / ideas /ideales
- Lucha por tus sueños
- Cada persona es única y especial
- Todo el mundo merece ser amado por ser quien es

Y etcétera etcétera etcétera….

Yo he rebatido todas estas frases con las mismas dos palabras, pero ¿Quién soy? Si no sé quien soy, no puedo mostrarme como soy, ni ser yo misma, ni ser fiel a mis principios, ni buscar mi esencia interior (seguro que está en mi bolso, que es donde siempre se me pierde todo), ni recibir amor sólo por que me lo merezco por ser…. ¿quién? Ah sí, por ser quien soy.

En mi estilo de agarrar el toro por los cuernos (la de veces que me habré equivocado de cuernos que agarrar, Dios…) me dediqué a diferentes planteamientos:

1. Si sé quien fui, sabré quien soy. Meeeeec. Error. Si yo antes era una chica con obesidad mórbida y que padecía trastorno por atracón, ¿eso significaba que ahora era una chica que había padecido obesidad mórbida y trastorno por atracón? No me gustaba esa idea porque entonces significaría que el pasado siempre definiría mi futuro. Yo hoy por hoy no soy sólo una mujer que ha superado un trastorno por atracón, me niego a ser reducida a eso. Yo no soy mi trastorno alimenticio.

Pero, ¿y vosotros? ¿Querríais que vuestro pasado os definiera como personas? No lo creo.

2. Haré listas hasta averiguar quien soy. La madre del cordero… desde hace años tengo listas y listas por casa de todos los colores y tamaños. También pasé por la fase de “No sé quien soy, pero sí sé quien no soy” y venga listas otra vez intentado definirme con lo que no era para llegar hasta una respuesta satisfactoria. Nada. Cero patatero. Esto tampoco me funcionaba. En primer lugar porque era muy variable: un día me sentía más generosa, otro más egoista, era constante a épocas, mi sentido del humor también fluctuaba… Encima súmale facetas: quién soy como mujer, como hija, como amiga, como alumna, como trabajadora… y en cada una de esas facetas tenía rasgos diferentes. Y no, no soy bipolar, que ya os leo el pensamiento…

3. Iré a la esencia de mi ser para saber quien soy. Bueeeeeno, esta fase me duró un suspiro. Si la parte pragmática (listas) no funcionaba, igual encontraba respuesta en la parte energética, que si mi niño interior, que si mi luz que me define como ser humano, que si mi poder femenino… No. Seguí sin encontrar una respuesta correcta a la pregunta ¿Quien soy?

4. La etapa hippie. Si no sé quien soy, puedo ser lo que quiera. A esta etapa llegué gracias a una psicóloga que me decía… literalmente con estas palabras, os lo juro, “coño, deja ya de pensar en quién eres y decide quien quieres ser”. Bien, esto ya estaba mejor. Estaba cerca… pero todavía no cantaba Bingo, sólo cantaba Línea. Vale, yo decido quién quiero ser a partir de ahora pero hay dos problemas: 1. mi pasado no me define, pero me condiciona, con lo cual no me deja ser quien yo quiero ser. Y 2. (rizando el rizo) no sé quien soy, pero es que tampoco sé quien quiero ser. ¿Me pongo a hacer listas para averiguar quien quiero ser? (imaginaos un iconito con mi carita de niña aplicada haciendo listas y más listas jajaj)

Y entonces llegamos al presente. Quien dice presente dice pasado-cercano (no me seáis tiquismiquis) concretamente noviembre-diciembre 2016 / enero 2017. No he tenido ninguna revelación. Únicamente como si de un proceso natural se tratara las cosas han ido cayendo por su propio peso y muchas piezas que estaban sueltas por ahí flotando han encajado perfectamente. Han sido ya bastantes años de terapia, tratamientos, búsquedas por mi cuenta, ganas de arreglar cosas en mí, cosas que me disgustaban, dudas, inquietudes, miedos… y parece ser que todo va encajando.

No os lo retraso más, quiero deciros en este último post lo que he descubierto sobre Quien soy. Ya os digo que la respuesta no recuerdo ni cuando me vino, ni de qué manera, simplemente sé que ya no puedo vivir sin ella, porque es perfecta. Cumple todas las condiciones: se adapta, es variable, flexible, a la vez fuerte y constante, no es una inspiración puntual porque es fruto de un proceso largo en mi vida, define quien soy y también quien quiero ser pero sin renunciar a mi pasado y, a la vez, determina quién no soy.

¿Quien soy? YO SOY MIS ACCIONES. SOY LO QUE HAGO. SOY LO QUE DECIDO HACER. NO SOY MIS PENSAMIENTOS.

Tengo la inquietante seguridad (mal que me pase) que las personas que hemos pasado por un trastorno alimenticio tenemos cierta tendencia, inercia, predisposición o como quiera llamarse a tener multitud de pensamientos que nos encaminen directamente a la comida. Y que los tendremos de por vida. Pero como yo no soy mis pensamientos ni puedo controlarlos, yo soy la que decidí, decido y decidiré no darme atracones. Y soy la que no se los da.

Cuando vienen épocas bajas (porque así es la vida, llena de altibajos) y me llegan los conocidos miedos e inseguridades y me bloquean hasta querer esconderme bajo el nórdico y no salir nunca más de la cama para no ver a nadie, yo soy la que mueve el culo y sale a la calle.

Cuando todo va rodado, yo soy la que hago cosas. Cuando todo sale de culo, yo sigo siendo la que hace cosas.

Yo no soy el pensamiento de “no vale la pena”, soy la que sigue luchando a pesar de que pensamientos como esos seguirán viniendo. Y se lucha con las acciones, no con la cabeza.

Reconocí el pensamiento de miedo, pero aún así soy la que actuó y viajó sola a Turquía estas Navidades en plena ola de atentados, a pesar de esos pensamientos paralizantes. Obviamente si estoy escribiendo esto es porque he vuelto viva… a pesar de que me pillaron allí dos atentados, el del 31 en Estambul y el de Esmirna días después.

Me enamoré del palacio Topkapi de Istanbul

Porque… además de ser lo que hago, soy la que tiene libertad para elegir qué hacer. Yo decido cómo actuar ante cada situación.Y esa libertad, seguida de mi acción, es la que me acerca a la mujer que quiero llegar a ser.

Ahora… al final de tu día, sí me dirijo a ti que me lees. Dime, cuando acaba el día, ¿qué es más importante? ¿Los millones de pensamientos que has tenido o como has actuado a pesar de ellos o incluso gracias a ellos? Frente a tus miedos, inquietudes, enfados, alegrías, miedos, nervios, ansiedades (cosas que por otro lado tenemos todos en mayor o menor medida y tendremos de por vida)… ¿qué has hecho? ¿cómo has decidido actuar?

Frente a tus ganas de darte atracones, siento decirte que lo importante no son tus pensamientos o sentimientos, lo importante es LO QUE HAS HECHO. Cuando no te das ese atracón, cuando usas herramientas para no dártelo, cuando te apoyas en otros y no te lo das… eso es lo que marca la diferencia, eso es lo que te define.

Un psicólogo / psiquiatra te ayudará con el tema de los pensamientos, emociones, desencadenantes, ansiedad… pero es esa milésima de segundo (todavía recuerdo lo rápido que es) en la que decides qué haces la que marca la diferencia.

Yo soy la que sigue luchando. Soy la que no se da atracones para llenar su vacío que ya es muy pequeñito en comparación con años atrás. Esa es una de mis acciones. Esa es quien soy. Lo que hago. Sí, seré sincera, esta lucha contra los atracones es millones de veces más fácil ahora que hace tres años. Pero es que mi tratamiento para superar los atracones no estaba lleno de pensamientos, estaba lleno de acciones: miles de ellas, a diario. Por eso, he salido de ahí. No fue una lucha. Fueron decenas de luchas y de acciones diarias. Día tras día, durante años. Y así es cómo deberá ser tu proceso si decides acabar con los atracones: lleno de luchas diarias que marcarán la diferencia.

La combinación perfecta e indisoluble es ACCIÓN + DECISIÓN LIBRE. Si en alguno de los mails que he recibido estos años alguien me hubiera escrito: “me doy atracones y me los quiero seguir dando”, yo le habría contestado: “Ole por ti. Porque has tomado una decisión (asumiendo todas las consecuencias que acarree esa decisión, sean buenas o malas), porque tomas acción dándote atracones y porque eres consecuente entre lo que quieres, lo que eliges y lo que haces. Perfecto. Tienes toda mi admiración”. Desgraciadamente, eso nunca ha pasado. Lo más habitual ha sido: me doy atracones y no quiero dármelos, me doy atracones y no sé cómo parar, quiero parar y no puedo, elijo otra vida pero mis acciones me llevan en dirección contraria, decido no darme atracones pero me los sigo dando…

Por lo tanto, la fórmula del éxito en el tema del control de los atracones, así como en cualquier ámbito de la vida, sería:

- Definir libremente qué es lo que quieres para tu vida. Y una vez establecido el objetivo…

- ¡A por ello! Acciones que te acerquen a ese objetivo.

Busca herramientas, ayuda, soluciones, cáete, vuélvete a levantar, equivócate, aprende, vuélvete a caer, persevera, no te desvíes de tu objetivo…

- Y sobre todo… persiste. Porque es fácil luchar cuando todo viene rodado, pero lo que marca la diferencia y te hace avanzar más en el camino hacia tu objetivo acercándote a él, es persistir y seguir cuando no hay motivación o estás cansada e incluso llena de dudas.

Me doy cuenta de que, a medida que avanzo en este post, está todavía más cerca el cierre. A cada letra tecleada me acerco más al punto final y no puedo evitar emocionarme. Y mucho.

Los posts de este blog han sido mis experiencias, mi vida y mi aprendizaje pero la verdadera alma de Mil pesetas de chuches tengo clarísimo que han sido los centenares de mails vuestros que he recibido en este tiempo. Como si de un iceberg se tratara, la parte visible y más pequeña eran los posts y los comentarios de cariño que me íbais dejando y que nunca podré agradecer lo suficiente. Pero los mails que me habéis escrito… Me contábais vuestra vida, vuestros sueños, vuestros miedos, vuestra desesperación ante los atracones. Me pedíais ayuda, un consejo, algo que os ayudara, aunque sólo fuera la esperanza de que era posible salir de este problema.

No sé si bien o mal pero lo he hecho lo mejor que he podido o que he sabido y guardo en el corazón como pequeños tesoros la gente que me volvió a escribir pasados unos meses para decirme que habían tomado un nuevo rumbo en sus vidas, o que habían iniciado tratamiento o que iban a hacerlo…

A todos vosotros sólo puedo deciros gracias por acompañarme en este viaje. Y gracias es una palabra que se queda muuuuuy corta, os lo puedo asegurar. De la misma manera que he empezado todos mis mails de respuesta de la misma manera: “Gracias por la valentía en escribirme y contarme tu caso”. De verdad, os lo agradecía pero había algo más, os he admirado a todos los que me habéis escrito, porque para confesar por lo que estáis pasando y pedir ayuda es necesario ser muy valiente y vosotros los fuisteis. Yo escondí mi problema durante más de 10 años sin confesárselo absolutamente a nadie, por eso, admiro, además de agradecer, a las personas que me habéis abierto vuestro corazón, porque es algo que yo tardé años en hacer.

Y hasta aquí hemos llegado… No me queda más que decir de este trastorno alimenticio. He compartido todo lo que tenía dentro y todo lo que he aprendido. En este blog os lo he dado todo y no os he dado nada para ayudaros. Todo porque no me he dejado nada de todo lo que me ayudó a recuperarme estando en tratamiento y nada, porque es papel mojado para vosotros hasta que no decidáis coger las riendas de este problema.

Da igual las personas que conozcas que hayan superado este problema, no importa quien esté a tu lado o en quien te apoyes, es indiferente todo lo que sepas sobre este tema. Sólo tú mismo con tus acciones y decisiones diarias eres el que puede apartar de tu vida los atracones para siempre. De hecho, sólo tú eres el dueño de tu vida, así que actúa como el protagonista de ella y lucha por lo que quieres. Te lo mereces.

Por mi parte te deseo lo mejor, te agradezco de corazón tu compañía en este viaje que ha sido Mil pesetas de chuches y ahora… perdóname que no pueda seguir aquí pero tengo muchos más sueños por los que luchar e intentar alcanzar. A ti te deseo lo mismo: que cierres pronto el capítulo de tu vida de este trastorno alimenticio y corras hacia tus otros sueños.

Un abrazo.


* Con esta libreta / diario a estrenar, empiezo una nueva etapa...

9 comentarios:

  1. Meritxel, tu nos das las gracias, pero las gracias hay que dártelas a ti, en mayúsculas, subrayadas y en negrita. Eres grande, valiente y escribes como los ángeles. En todas mis búsquedas por internet nunca he encontrado a nadie que se exprese como tú, con tu sabiduría, ironía, humor y buena literatura y gramática. ¿Has pensado dedicarte a la escritura? Sería la primera en comprar tus libros!
    Me alegro muchísimo por ti, por haber superado esto y por tenerlo tan claro. Yo estoy en ello, pasito a pasito como tú dices, cayéndome y levantándome, pero cada vez más consciente.
    Te voy a echar muchísimo de menos. Dime que vas a abrir otro blog, de la temática que sea, que ahí estaré, esperando tus citas ávidamente.
    Te deseo muchísima suerte en todo lo que emprendas, que estoy segura que lo harás con gran pasión y con el corazón.
    No se qué más decir... Te echaré de menos.
    Un gran abrazo.

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    1. Hola Ana! No sé qué decir de tu comentario que no sea gracias, ¡mil gracias! por tus bonitas palabras. Y me alegro mucho de que vayas pasito a pasito, porque así es como se construyen las grandes historias. Sé que es difícil por eso te aplaudo tus luchas diarias y cuando salgas de esta y mires atrás te darás cuenta no sólo de que ha valido la pena sino de que esa lucha te ha servido para darte cuenta de que puedes conseguir lo que quieres.
      Aún no sé si voy a abrir otro blog, es una idea de las que me rondan pero de momento no hay nada firme.
      Y ten por seguro que yo también os echaré de menos a cada uno de mis lectores.
      Un abrazo enorme y te deseo lo mejor!!
      Meritxell

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  2. Ayyy tengo la cabeza llena de contradiciones... por un lado, te entiendo, comparto tu idea de querer pasar página y dejar este blog y me alegro mucho por ti, pero por otra... jooooo, ya no vamos a tener más noticias de ti, con lo bien que me hace leerte, lo que me he reído y lo que me has ayudado..
    Yo también te espero en un nuevo blog, de lo que sea, ahí estaré, me encanta cómo escribes, cómo te expresas...
    Espero que esto sea un hasta pronto y muchas gracias a ti por tu forma de hacernos ver que hay una salida, siempre hay una salida (si la queremos)
    Muchos besos
    Maria

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    1. María!! eres un sol! Muchas gracias!!
      ¿Pero de lo que sea? Si monto un blog sobre el ciclo reproductivo de las patatas de campo, ¿también me leeréis? jajaj
      Un besote enorme.
      Meritxell

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    2. Por supuesto que sí, seguro que hasta eso lo haces con gracia. Nena tienes un don! :)
      Besos
      Maria

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  3. No, así por las buenas no desapareces. Si escribes sobre el ciclo reproductivo de las patatas de campo, lo leeré también, ¡pero avisa! ;)

    Muy filosófico e introspectivo este final. Aunque no estoy tan de acuerdo en una cosa. Creo que los pensamientos también forman parte importante de nuestro ser. ¿Qué sería si no de todos los filósofos, por ejemplo? El pensamiento nos permite tomar decisiones, que si no estuvieran pensadas no serían tales. Pero creo que entiendo por qué lo dices y en eso sí estoy de acuerdo.
    Hay una frase de Turguéniev que, desde que la leí, hace muuuchos años, siempre me ha parecido una verdad como un templo, y cada día más (el cuento se llama
    "El Primer Amor"). Dice: "todo el truco de la vida está en ser el dueño de uno mismo, solo entonces podrás ser libre...". Si consiguiéramos tan solo hacer lo que queremos en cada momento, lo que para nosotros mismos decidimos, las posibilidades serían ilimitadas, ¿no?

    De todas formas, nuestras acciones son muy importantes, sobre todo en el corto y en el medio plazo, pero tal vez para una valorar una vida y una persona haya que ir un poco más allá. Por ejemplo, una persona podría tener un comportamiento intachable toda su vida, pero cometer una atrocidad al final de esta, por la que será recordado. Y a la inversa, alguien puede ser un desastre y una malísima persona durante décadas para acabar cometiendo una un acto heroico al final, por ejemplo, salvando muchas vidas, y será un héroe. ¿Quién es quién? No sé, lo has puesto TAN difícil... Si aceptas mi consejo, ya tienes temática para tu próximo blog.

    Al final lo que de verdad cuenta es la huella que alguien deja en los demás y en el mundo, aunque sus actos sean "menos perfectos", o sea un desastre para muchas otras cosas. Por ejemplo, yo llegué hasta aquí en un momento en que tenía problemas espontáneos de atracones. En mi caso, no creo que pueda hablarse de un trastorno propiamente dicho, porque tiene más que ver con una ansiedad sobrevenida que solo ocurre en momentos bastante puntuales (aunque vaya si se nota, uf), pero leyendo tu experiencia pude sacar sobre ello un estado de ánimo muy bueno para cambiarlo y, lo creas o no, en ese momento funcionó. Pienso en todas las personas que, como yo, lleguen hasta aquí más o menos desesperadas por algo que quizá no entienden, y en ese sentido este blog, aunque acabe ahora así de repente, es un tesoro que dejas aquí para quien lo necesite. Y eso, Meritxell, también eres tú. Un beso





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    1. Pues verás Rodrigo… la Solanum tuberosun (llamada simplemente patata por la plebe) llegó a Europa en el S. XVI y… Zzzzz…. Dios bendiga a Google por tan valiosa información jajjaj Bueno, venga, hago cachondeo porque realmente me han emocionado tus últimas palabras y no sabía cómo empezar a contestarte tu comentario sin ponerme sensiblera. ¡Muchas gracias!

      Completamente de acuerdo contigo en que nuestros pensamientos también forman parte de nuestro ser. Y no sólo ellos: pensamientos, acciones Y emociones. La cuestión es que tanto los pensamientos como las emociones (que en ocasiones defiendo que son “pensamientos hechos físicos” tanto para bien como para mal) cuando van acordes con las acciones, es perfecto; pero cuando no, los pensamientos pueden ser muy limitantes y por ello mismo hay que aceptarlos pero actuar de una manera diferente. Al fin y al cabo yo creo que limitaciones como el miedo, la inseguridad, la baja autoestima, la concepción de fracaso, los autojuicios, el recuerdo de malas experiencias pasadas y muchos más –llamémosles- elementos pasan ineludiblemente por los pensamientos. Por eso, hay que coger un poco de perspectiva y poder reconocerlos pero no actuar siempre en base a nuestros pensamientos porque nos pueden estar jugando una mala pasada, sin darnos cuenta.

      ¿Turguéniev? No lo conozco, pero esa frase me ha gustado, buscaré el relato que mencionas y le echaré un vistacillo.

      Te leía y en tu ejemplo pensaba que me sigue cuadrando la filosofía que he decidido aceptar en mi vida de que somos nuestras acciones. Y no, ni de coña, monto un blog filosófico, qué tostón… además las togas blancas de pensadora no me quedarían bien, te lo digo desde ya. Aunque a ti te veo bastante cómodo con el tema, igual sí que podrías montar un blog de reflexión, ahí te lanzo la propuesta… jajaja Yo estaría la primera leyendo tus reflexiones. En cualquier caso, lo que decía de tus ejemplos: “una persona podría tener un comportamiento intachable toda su vida, pero cometer una atrocidad al final de esta, por la que será recordado (…)”, el hecho de que sea recordado por la última acción para mí no significaría que fuera esa la que lo definiera. Sino que para mí, como ser humano, lo definiría como el cúmulo de todas sus acciones, tanto las buenas como las censurables. Y lo mismo al revés. ¿Es así en la realidad? Ni mucho menos, por supuesto que te lo admito. Pero es que entonces ahí ya se juntan varias cosas: una selección de hechos no definen a una persona, sino el global; más la memoria de la sociedad (refiriéndome a grupos más cercanos a la persona o un círculo más grande) que es peligrosa porque si se atribuye al exterior el definirle a uno mismo… siempre se hará en base a muchas variables. Se me ocurren muchos ejemplos ahora mismo de lo que acabo de exponer pero no es plan de inaugurar ahora la moda de que mis comentarios sean más largos que el post en sí mismo jajja

      Hace unos meses hice una colaboración con una psicóloga (que no tenía nada que ver con el tema de la alimentación) y hablando un poco de nuestras trayectorias me comentó que con la comida existía (no recuerdo literalmente…) una patología muy frecuente que no siempre derivaba en trastorno alimenticio propiamente. Era algo así. Y tu caso bien podía haber sido así: momentos puntuales con inicio y fin y donde tú siempre tienes el control siendo consciente de la situación.

      Muchísimas gracias de nuevo por tus palabras y tus comentarios que recuerdo siempre muy reflexivos e inteligentes. ¡Un abrazo fuerte por formar parte de este blog!

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  4. acción más decisión libre, me ha gustado :)

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